Dave Meslin
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¿Con qué frecuencia se oye que a la gente no le importa nada? ¿Cuántas veces les han dicho que el cambio real, sustancial, no es posible porque la mayoría de la gente es demasiado egoísta, demasiado estúpida o perezosa, para tratar influir y mejorar su comunidad? Hoy vengo a proponerles que la apatía como la conocemos en realidad no existe sino que a la gente sí se preocupa pero que vivimos en un mundo que desalienta la participación activa constantemente poniendo obstáculos y barreras en nuestro camino.

Y les voy a poner un ejemplo de lo que quiero decir. Empecemos con la municipalidad. ¿Han visto uno de estos antes? Es un anuncio del periódico. Es la noticia de la relocalización de un edificio de oficinas para que el barrio sepa qué está sucediendo. Como pueden ver es imposible de leer. Hay que ir hasta la mitad para enterarse de qué dirección están hablando y luego más abajo, en una diminuta letra de 10 puntos, averiguar cómo involucrarse. Imagínense si el sector privado se anunciara de la misma forma; si Nike quisiera vender un par de zapatos y publicara un anuncio como este. (Aplausos) Eso no va a suceder. No van a ver un anuncio como ese, porque Nike sí que quiere que compren sus zapatos. Mientras que la ciudad de Toronto claramente no quiere que se involucren en la planificación urbana, de lo contrario, sus anuncios se verían así... con toda la información presentada en forma clara. En la medida en que la ciudad ponga noticias como esta para tratar de incentivar a la gente, por supuesto que la gente no se va a involucrar. Pero eso no es apatía; eso es exclusión intencional.

Espacio público. (Aplausos) La manera en que maltratamos nuestros espacios públicos es un gran obstáculo para todo tipo de cambio político progresista. Porque, en esencia, ya hemos puesto un precio a la libertad de expresión. Quien tenga más dinero tendrá la voz de mando para dominar el entorno visual y mental. El problema de este modelo es que hay algunos mensajes muy importantes que no se comunican porque que no son rentables. Por eso nunca los vamos a ver en una cartelera.

Los medios juegan un papel importante en el desarrollo de nuestra relación con los cambios políticos, sobre todo cuando ignoran la política y se centran en las celebridades y los escándalos. Pero incluso cuando hablan de cuestiones políticas importantes, lo hacen de un modo que desalienta la participación. Y les voy a poner un ejemplo: la revista Now de la semana pasada... un semanario progresista del centro de Toronto. Esta es la historia de portada. Es un artículo sobre una obra de teatro y empieza con información básica de su ubicación, en caso de que uno realmente quiera ir a verla después de leer el artículo: dirección, horario, sitio web. Lo mismo con esto: una reseña de cine, una reseña de arte, la reseña de un libro... dónde está la lectura en caso de querer ir. Un restaurante: quizá no sólo queramos leer el artículo, tal vez incluso queramos ir al restaurante. Por eso nos dice dónde está, los precios, la dirección, el número de teléfono, etc.

Luego uno pasa a los artículos políticos. Aquí hay un gran artículo sobre una campaña electoral importante en curso. Habla de los candidatos (muy bien escrito), pero sin información, sin seguimiento, ni sitios web de las campañas, ni información de cuándo son los debates o dónde están los comités de campaña. Aquí hay otro buen artículo sobre una nueva campaña de oposición a la privatización del tránsito automovilístico, pero sin información de contacto para la campaña. El mensaje parece ser que los lectores son propensos a querer comer, quizá a leer un libro o ver una película, pero no a involucrarse en su comunidad. Y podrían pensar que esto es una nimiedad pero creo que es importante porque establece una dinámica y refuerza la peligrosa idea de que la política es un deporte para espectadores.

Héroes: ¿Cómo vemos el liderazgo? Miren estas 10 películas. ¿Qué tienen en común? ¿Alguien? Todos tienen héroes que fueron elegidos. Alguien vino y les dijo: "Tú eres el elegido. Lo dice la profecía: tienes que salvar al mundo". Y entonces alguien va y salva al mundo porque le dijeron que lo hiciera y se engancha poca gente. Esto me ayuda a entender por qué a muchas personas les cuesta verse como líderes. Porque se envían mensajes erróneos sobre el significado del liderazgo. En primer lugar, un esfuerzo heroico es un esfuerzo colectivo. En segundo lugar, es imperfecto; no es muy glamoroso; y no empieza y termina repentinamente. Es un proceso que dura toda la vida. Pero aún más importante: es voluntario. Es voluntario. Si le enseñamos a nuestros niños que el heroísmo empieza cuando alguien te marca la frente o alguien te dice que eres parte de una profecía, se están perdiendo la parte más importante del liderazgo, que es que viene desde adentro. Se trata de seguir tus propios sueños -sin que te inviten- y luego trabajar con otros para hacer esos sueños realidad.

Los partidos políticos, claro. Los particos políticos podrían y deberían ser uno de los puntos de entrada básicos para que la gente se involucre en política. En cambio se han convertido, tristemente, en organizaciones aburridas, poco creativas, que dependen fuertemente de estudios de mercado, encuestas y grupos focales y que terminan todas diciendo lo mismo, regurgitando más o menos lo que queremos escuchar a expensas de la presentación de ideas audaces y creativas. Y la gente puede olerlo, y eso alimenta el cinismo. (Aplausos)

Condición de la beneficencia. Los grupos de beneficencia en Canadá no pueden promocionarse. Esto es un problema enorme y un gran obstáculo para el cambio, porque significa que algunas de las voces más apasionadas y fundamentadas son silenciadas por completo, sobre todo en época de elecciones. Lo que nos lleva a lo último, que son nuestras elecciones.

Como pueden haber notado, las elecciones en Canadá son una broma. Usamos sistemas obsoletos que son injustos y dan resultados aleatorios. Canadá está gobernada hoy por un partido que la mayoría de los canadienses no querían. ¿Cómo podemos honesta y genuinamente animar a más gente a votar si los votos no cuentan en Canadá? Se junta todo esto y, por supuesto, que la gente está apática. Es como chocarse contra una pared de ladrillos.

No trato de ser negativo poniendo todos estos obstáculos y explicando lo que bloquea nuestro camino. Todo lo contrario: en realidad creo que las personas son increíbles e inteligentes y que les importamos. Pero que, como dije, vivimos en este entorno en el que se nos interponen todos estos obstáculos. En la medida en que creemos que esa gente, nuestros propios vecinos, son egoístas, estúpidos o perezosos, entonces no hay esperanza. Pero podemos cambiar todas las cosas que mencioné. Podemos abrir la municipalidad. Podemos reformar los sistemas electorales. Podemos democratizar nuestros espacios públicos.

Mi mensaje principal es que si podemos redefinir la apatía no como una especie de síndrome interno, sino como una compleja red de barreras culturales que refuerza la falta de compromiso y si podemos definir e identificar con claridad cuáles son esos obstáculos y si podemos trabajar juntos, colectivamente, para desmantelar esos obstáculos, entonces todo es posible.

Gracias.

(Aplausos)