Katharine Hayhoe
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Era mi primer año como profesor de ciencias atmosféricas. en la Texas Tech University. Acabábamos de mudarnos a Lubbock, Texas, que recién había sido nombrada la segunda ciudad más conservadora en todo EE. UU. Un colega me pidió que enseñara su clase de geología de pregrado. Yo dije: "Claro". Pero cuando aparecí, el aula era cavernosa y oscura. Cuando mostré la historia del ciclo del carbono a través del tiempo geológico hasta nuestros días, la mayoría de los estudiantes dormitaban o miraban sus teléfonos. Terminé mi charla abriendo esperanzada el turno de preguntas. Y una mano se izó de inmediato. Lo miré alentándolo, se levantó y, en voz alta, dijo: "Eres demócrata, ¿verdad?" (Risas) "No", dije, "soy canadiense". (Risas) (Aplausos) Ese fue mi bautismo de fuego en lo que se ha convertido en un triste hecho de la vida en EE. UU. y cada vez más en todo Canadá también. El hecho de que el predictor número uno de si estamos de acuerdo en que el clima está cambiando debido a los humanos, ellos son responsables, cuyo impacto es cada vez más grave e incluso peligroso, no tiene nada que ver con lo que sepamos de ciencia o lo inteligentes que seamos, sino simplemente con donde estemos en el espectro político. ¿El termómetro nos da una respuesta diferente dependiendo de si somos liberales o conservadores? Por supuesto no. Pero si ese termómetro nos dice que el planeta se está calentando, que los humanos son responsables y para arreglar esto, debemos destetarnos de los combustibles fósiles lo antes posible. Algunas personas prefieren cortarse el brazo que dar al gobierno otra excusa para interrumpir sus vidas cómodas y diciéndoles qué hacer. Pero al pensar: Sí, es un problema real, pero no quiero solucionarlo". eso nos convierte en el malo y nadie quiere ser el malo. En lugar de eso, usamos argumentos como "es solo un ciclo natural". "Es el Sol". O mi favorito, "Esos científicos del clima están aquí por el dinero". (Risas) Lo oigo al menos una vez a la semana. Pero estas son solo pantallas de humo de ciencia, diseñadas para ocultar la verdadera razón de nuestras objeciones, que no tienen nada que ver con la ciencia pero sí que tienen que ver con nuestra ideología e identidad. Así que cuando encendemos la TV estos días, un experto X dice: "Hace frío afuera. ¿Dónde está el calentamiento global ahora?" Y el político Y dice: "Para cada científico que dice que esto es real, puedo encontrar uno que diga que no lo es". Por eso no es extraño sentir a veces que todo el mundo repite estos mitos. Pero cuando miramos los datos ... y la Comunicación del programa sobre cambio climático de Yale que realiza encuestas de opinión pública en todo el país desde hace varios años: los datos muestran que en realidad el 70 % de las personas en EE. UU. está de acuerdo que el clima está cambiando. Y el 70 % también está de acuerdo en que dañará plantas y animales, y perjudicará a generaciones futuras. Pero luego, cuando cavamos más profundo, en el momento de la verdad, solo el 60 % de las personas piensan que afectará a las personas en EE. UU. Solo el 40 % de la gente piensa que nos afectará personalmente. Y luego, cuando preguntas a la gente: "¿Alguna vez hablas de esto?" dos tercios de las personas en todo EE. UU. dicen: "Nunca". Y lo que es peor, cuando dices: "¿Oyes a los medios hablar sobre esto?" Más de tres cuartos de las personas dicen que no. Así que es un ciclo vicioso. El planeta se calienta. Las olas de calor son cada vez más fuertes. Las fuertes precipitaciones son cada vez más frecuentes. Los huracanes son cada vez más intensos. Los científicos publican otro informe lleno de fatalidad. Los políticos lo rechazan aún más fuerte, repitiendo los mismos mitos que parecen científicos. ¿Qué podemos hacer para romper este círculo vicioso? Lo que podemos hacer principalmente es exactamente lo que no hacemos: Hablar al respecto. Pero podrías decir: "No soy científico. ¿Cómo se supone que voy a hablar de forzamiento radiativo? ¿O de la parametrización de la nube en modelos climáticos? No precisamos hablar de más ciencia; Llevamos más de 150 años hablando de ciencia. ¿Sabían que han pasado 150 años o más desde la década de 1850, cuando los científicos del clima descubrieron por primera vez que el extraer y quemar carbón, gas y petróleo produce gases que atrapan el calor que está envolviendo con una manta adicional el planeta? Desde entonces lo sabemos. Hace 50 años que científicos advirtieron formalmente a un presidente de EE. UU. de los peligros de un cambio climático, y ese presidente era Lyndon B. Johnson. Y lo que es más, la ciencia social nos ha enseñado que, si las personas construyen su identidad rechazando cierto conjunto de hechos, al discutir sobre esos hechos se lo toman como un ataque personal. Los hace separarse más. y cavan una zanja, en lugar de construir un puente. Así que si se supone que no deberíamos hablar de más ciencia, o si no necesitamos hablar más de ciencia, entonces de qué deberíamos hablar? Lo mejor que se puede hacer, en lugar de comenzar en su cabeza a bregar con todos los datos y hechos, es empezar desde el corazón, empezar hablando de por qué nos importa, empezando con valores genuinamente compartidos. ¿Somos ambos padres? ¿Vivimos en la misma comunidad? ¿Disfrutamos de las mismas actividades al aire libre: senderismo, ciclismo, pesca, incluso caza? ¿Nos importa la economía o la seguridad nacional? Una de las formas más fundamentales que descubrí para conectarme con las personas es a través de mi fe. Como cristiana tengo la creencia de que Dios creó este impresionante planeta donde vivimos y nos dio la responsabilidad sobre cada ser vivo en él. Y además creo que debemos cuidar y amar a los menos afortunados entre nosotros, a aquellos que ya están sufriendo los impactos de la pobreza, como hambre, enfermedad, etc. Si no sabes cuáles son los valores que alguien tiene, tengan una conversación, conózcalo, averigüe qué los hace funcionar. Y luego, todo lo que hay que hacer es conectar los puntos entre los valores que ya tienen y por qué les debería importar un cambio climático. Realmente creo, después de miles de conversaciones durante la última década y más, que casi todas las personas en el mundo ya tienen los valores necesarios para preocuparse por un cambio climático. Simplemente no han conectado los puntos. Y eso es lo que podemos hacer mediante nuestra conversación con ellos. La única razón por la que me importa un cambio climático es por lo que ya soy. Soy madre, así que me preocupo por el futuro de mi hijo. Vivo en el oeste de Texas, donde el agua ya es escasa, y el cambio climático afecta a la disponibilidad de esa agua. Soy cristiana, me importa el cambio climático, porque es, como lo llaman los militares, un "multiplicador de amenazas". El cambio climático en temas, como pobreza, hambre, enfermedades y falta de acceso a agua potable e incluso crisis políticas lleva a crisis de refugiados. Y el cambio climático aumenta todos estos problemas, los empeora. No soy rotaria. Pero cuando di mi primera charla en un Club Rotario, entré y tenían una pancarta gigante con el test de cuatro vías. ¿Es verdad? Totalmente. ¿Es justo? No, por eso es que me preocupo aún más por el cambio climático, porque es absolutamente injusto. Los que menos han contribuido al problema, son los más afectados por sus impactos. Si me preguntaran: "¿Sería beneficioso para todos, ¿Construiría buena voluntad?" Bueno, arreglarlo sin duda lo sería y lograría. Entonces tomé mi charla y la reorganicé en base al test de cuatro vías, y luego la presenté a este grupo de empresarios conservadores en el oeste de Texas. (Risas) Y nunca lo olvidaré cuando al final. el dueño de un banco local se me acercó con mirada muy desconcertada en su rostro. Y dijo: "Sabes, no estaba seguro de todo este asunto del calentamiento global, pero pasó la prueba de cuatro vías". (Risas) (Aplausos) Estos valores, sin embargo, tienen que ser genuinos. Di una charla en una universidad cristiana hace varios años, y después de mi charla, un compañero científico se acercó y dijo: "Necesito algo de ayuda. He estado de verdad intentando poner mi pie en la puerta de nuestras iglesias locales, pero parece que no logro que me den paso. Quiero hablar con ellos del porqué es importante el cambio climático". Así que dije: "lo mejor que se puede hacer. es comenzar mencionando que eres parte de ellos, porque compartes la mayoría de los valores con esas personas. ¿A qué iglesia asistes? "Oh, a ninguna iglesia, soy ateo", dijo. (Risas) Yo dije: "En ese caso, comenzar con una comunidad creyente probablemente no sea la mejor idea. Hablemos sobre lo que te gusta hacer, en qué estás netido". Y pudimos identificar un grupo comunitario del que formaba parte, con lo que podía empezar. La conclusión es que no tenemos que ser un gran estamento liberal para preocuparnos por el cambio climático. Todo lo que hay que ser es una vida humana en este planeta. Porque no importa donde vivamos, el cambio climático ya nos está afectando hoy. Si vivimos en las costas, en muchos lugares, ya estamos viendo "inundaciones en días soleados". Si vivimos en el oeste de América del Norte, estamos viendo un área mucho mayor arrasada por incendios forestales. Si vivimos en muchos lugares costeros, desde el Golfo de México hasta el Pacífico Sur, estamos viendo huracanes, tifones y ciclones más fuertes, impulsados por un océano que se calienta. Si vivimos en Texas o si vivimos en Siria, vemos como el cambio climático sobredimensiona nuestras sequías, haciéndolas más frecuentes y más severas. Dondequiera que vivamos, experimentamos ya el impacto de un cambio climático. Podría decir: "Está bien. Podemos hablar de los impactos. Podemos asustar a las personas, porque esto es serio". Y lo es, créanme. Soy científica, lo sé. (Risas) Pero el miedo no es lo que nos va a motivar hacia el cambio sostenido a largo plazo, necesitamos arreglar esto. El miedo está diseñado para ayudarnos a huir del oso. O simplemente corre más rápido que la persona a nuestro lado. (Risa) Lo que necesitamos para arreglar esto es una esperanza racional. Sí, es absolutamente necesario reconocer lo que está en juego. Por supuesto que ya lo hacemos. Pero necesitamos una visión de un futuro mejor. Un futuro con energía abundante, con una economía estable, con recursos disponibles para todos, donde nuestras vidas no sean peores, sino mejores de lo que son hoy. Hay soluciones. Y es por eso que lo segundo importante de la que tenemos que hablar es de soluciones, soluciones prácticas, viables, accesibles, atractivas. ¿Cómo que? Bueno, no hay una pócima mágica, pero sí hay muchos ingredientes mágicos. (Risas) Hay soluciones simples que nos ahorran dinero. y a la vez reducen nuestra huella de carbono. Sí, bombillas. Me encanta mi auto enchufable. Me gustaría tener unas tejas solares. Pero imaginen, si cada casa estuviera equipada con un interruptor al lado de la puerta principal, que, al salir de casa, pudiera apagar todo excepto la nevera, y tal vez el DVR. (Risas) El estilo de vida como comer localmente, comer lo menos elaborado de la cadena alimenticia y la reducción del desperdicio de alimentos a escala global, son de las cosas más importantes que podemos hacer para solucionar el problema. Soy científica del clima, y la ironía de viajar para hablar con la gente sobre un cambio climático no se me va de la cabeza. (Risas) La mayor parte de mi huella de carbono personal es por mis viajes. Y por eso colecciono cuidadosamente mis invitaciones. Normalmente no voy a ningún lado a menos que tenga una masa crítica de invitaciones en un solo lugar, de tres a cuatro a veces hasta 10 o 15 charlas en un lugar determinado. Así puedo minimizar el impacto de mi huella de carbono lo más posible. Y he hecho el cambio a video de casi tres cuartos de las charlas que doy. La gente dirá a menudo: " Nunca hemos hecho eso antes". Pero yo digo: "Bueno, intentémoslo, creo que podría funcionar". Pero, sobre todo, Necesitamos hablar sobre lo que ya está sucediendo hoy en todo el mundo y de lo que podría pasar en el futuro. Ahora, vivo en Texas, y Texas tiene las emisiones de carbono más altas de todos los estados de EE. UU. Podría decir: "Bueno, ¿de qué se puede hablar en Texas?" La respuesta es de mucho. ¿Sabían que en Texas hay más de 25 000 empleos vinculados a la industria de la energía eólica? Obtenemos casi hasta el 20 % de nuestra electricidad de fuentes limpias, renovables, la mayor parte de ese viento, aunque la energía solar está creciendo rápidamente. La base militar más grande de EE. UU. Fort Hood, está, por supuesto, en Texas. Y han sido alimentados por energía eólica y solar, porque ahorra a los contribuyentes más de USD 150 millones. Sí. (Aplausos) ¿Qué pasa con aquellos que no tienen los recursos que tenemos? En el África subsahariana hay cientos de millones de personas que no tienen acceso a ningún tipo de energía excepto la kerosina y es muy cara. En todo el mundo, la energía nueva de más rápido crecimiento en la actualidad es la solar. Y tienen mucha energía solar. Así que los inversores de impacto social, sin fines de lucro, incluso las empresas están entrando y usando nuevos modelos innovadores de microfinanciamiento, como, el modelo solar de usar y pagar para que las personas puedan comprar la electricidad necesaria en tramos, a veces a través de su celular. Una empresa, Azuri, ha instalado decenas de miles de unidades en 11 países, desde Ruanda hasta Uganda. Estiman que han alimentado más de 30 millones de horas de electricidad y más de 10 millones de horas de carga de celulares. ¿Qué pasa con las gigantescas economías en crecimiento de China e India? Los impactos del clima pueden parecer un poco más lejos, pero el impacto en la calidad del aire está ya aquí. Y saben que la energía limpia es esencial para impulsar su futuro. China está invirtiendo cientos de miles de millones de dólares en energía limpia. Están inundando minas de carbón, y poniendo paneles solares flotantes en la superficie. También tienen una granja solar en forma de panda. (Aplausos) (Risas) Sí, todavía están quemando carbón. Pero han cerrado todas las plantas de carbón alrededor de Beijing. Y en la India, están buscando reemplazar un cuarto de billón de bombillas incandescentes con LED, lo que les ahorrará USD 7000 millones en costos de energía. Están invirtiendo en empleos verdes y están buscando descarbonizar toda su flota de vehículos. India puede ser el primer país en industrializarse sin depender principalmente de los combustibles fósiles. El mundo está cambiando. Pero simplemente no lo suficientemente rápido. Muy a menudo, nos imaginamos este problema como una roca gigante abajo de una colina, con solo unas pocas manos intentándola subir la cuesta. Pero en realidad, esa roca ya está en la cima de la colina. Y tiene cientos de millones de manos, tal vez incluso miles de millones, empujándola hacia abajo Simplemente no va lo suficientemente rápido. Y ¿cómo acelerar esa roca gigante para arreglar el cambio climático a tiempo? Lo adivinaron. La forma número uno es hablar de ello. La conclusión es la siguiente: El cambio climático nos está afectando a Uds. y a mí aquí, ahora mismo, En los lugares donde vivimos. Pero trabajando juntos, podemos arreglarlo. Claro, es un problema desalentador. Nadie sabe eso más que nosotros los científicos del clima. Pero no podemos abandonarnos a la desesperación. Tenemos que salir y buscar activamente la esperanza que necesitamos, Eso nos inspirará a actuar. Y esa esperanza comienza con una conversación de hoy. Gracias. (Aplausos)