Kim Gorgens
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Una lesión cerebral traumática, o LCT, es una interrupción de la función cerebral causada por un golpe externo en la cabeza. Y cuando uno escucha esta definición piensa en los deportes y los atletas profesionales, ya que es la clase de lesión que estamos acostumbrados a ver en el campo de juego. Y esta imagen es la que ha definido a las LCT en la conciencia pública. Yo misma estudio las LCT en atletas retirados y en universitarios. En 2010 estuve en un escenario de TED hablando sobre las conmociones cerebrales en los deportes de niños. Y debo decir, como alguien que investiga y trata estas lesiones, que me complace ver cómo ha aumentado la conciencia sobre las LCT y, específicamente, los riesgos para los atletas a corto y a largo plazo.

Sin embargo, hoy quiero presentarles a un grupo de personas más grande que padece los impactos de las lesiones cerebrales traumáticas, y que no suele aparecer en los titulares. He llegado a reconocer que estos reclusos e internos se encuentran entre los miembros más vulnerables de la sociedad. Durante los últimos seis años mis colegas y yo hemos hecho estudios que cambiaron completamente nuestro modo de pensar sobre el sistema judicial penal y la gente en él. Y también podría cambiar su opinión sobre estas cosas.

Así que empezaré con una estadística alarmante: entre un 50 y un 80 % de la gente en la justicia penal tiene una lesión cerebral traumática. Hasta un 80 %. En el público en general, por ejemplo en esta sala, ese número es menos de un 5 %. Y no solo hablo de un golpe fuerte en la cabeza. Estas son la clase de lesiones que requieren hospitalización. La mayoría de ellas son el resultado de un ataque físico, y algunos de ellas ocurren en la cárcel. Todos estos número incluso son mayores entre las mujeres en el sistema penal. Casi todas las mujeres en el sistema penal han estado expuestas a violencia interpersonal y abuso. Más de la mitad de esas mujeres estuvieron expuestas a lesiones cerebrales repetidas. Y así, los cerebros de estas mujeres se parecen a los de los atletas retirados, y quizá enfrenten los mismos riesgos de demencia a medida que envejecen. Los mismos riesgos.

Las LCT, más las enfermedades mentales, el abuso de substancias y los traumas, hacen que pensar sea más difícil para esta gente. Tienen deterioro cognitivo, como juicios y control de los impulsos deficientes, problemas que convierten al sistema penal en una puerta giratoria. Los arrestan y los llevan a la cárcel. Muchas veces se meten en problemas mientras están allí. Se pelean. Se caen del camastro. Los liberan y hacen cosas estúpidas, como olvidar sus registros obligatorios, y los vuelven a arrestar. Estadísticamente, es más probable que sean arrestados que no lo sean. Un colega lo llama "estar condenado de por vida 30 días cada vez".

Y muchas veces esta gente no entiende por qué les resulta tan difícil. Se sienten fuera de control y frustrados. Así que, sabiendo que las LCT son la raíz de todos estos problemas, la misión de nuestro grupo en Colorado ha sido la de interrumpir este ciclo, atascar esa puerta giratoria. Y trabajando junto con mi estado y los socios locales elaboramos un plan para satisfacer las necesidades de cada uno: el sistema, los reclusos y los internados, mis estudiantes universitarios... En este programa evaluamos cómo funciona el cerebro de cada persona, de modo que podemos recomendar modificaciones básicas para hacer que el sistema sea más eficiente y más seguro. Y cuando digo "más seguro" no solo hablo de los reclusos, sino también del personal penitenciario.

En cierta forma este es un enfoque simple. No tratamos la lesión cerebral, tratamos el problema subyacente que lleva a la gente a meterse en líos en primer lugar. Hacemos unas pruebas neuropsicológicas rápidas para identificar los puntos fuertes y débiles en su forma de pensar. Con esa información escribimos dos reportes. Uno es para el sistema, con recomendaciones específicas de cómo tratar al recluso. La otra es una carta al recluso con sugerencias específicas de como manejarse a sí mismos. Por ejemplo, si los resultados sugieren que un interno tiene dificultades para recordar lo que oye, eso sería un déficit auditivo. En ese caso, nuestra carta a la corte sugeriría que el interno reciba impresos con la información importante. Y nuestra carta al recluso diría, entre otras cosas, que debería llevar un cuaderno para anotar esa información.

Ahora bien, es importante que yo haga una pausa aquí para aclarar realmente algo. Este programa no minimiza la responsabilidad ni excusa ningún comportamiento. Se trata de cambiar percepciones negativas a largo plazo y de construir una forma de autoayuda. Se trata de asumir la responsabilidad. Los reclusos pasan de "soy un desastre total, soy un perdedor" a "esto es lo que no hago tan bien, y esto es lo que debo hacer sobre eso".

(Aplausos)

Y el sistema verá el comportamiento problemático de un recluso y las cosas que no puede hacer y las cosas que no hará. Y ese cambio —ver el comportamiento como una deficiencia más que como un desafío— lo es todo en estos entornos.

Escuchamos de los reclusos del país, y lo que escriben, y lo que más quieren saber es cómo ayudarse a sí mismos. Este es un fragmento de una carta de Troy, de Virginia, un fragmento de una carta de 50 páginas. Y él escribe: "¿Me podrían decir qué es lo que piensan de todas mis traumatismos craneales? ¿Qué puedo hacer? ¿Me pueden ayudar?".

Tenemos miles de historias como esta cerca de nuestro hogar, historias estupendas, con buenos resultados Este es Vinny. A Vinny lo atropelló un auto cuando tenía 15 años, y a partir de ese momento pasó más años en la cárcel que en la escuela. Con una formación básica en habilidades, cuando nuestra evaluación reveló que tenía bastantes déficits de memoria, Vinny aprendió a usar la función de alarma y recordatorio de su iPhone para recordar citas importantes, y mantiene una lista para fragmentar tareas grandes en tareas más pequeñas y manejables. Y con esas herramientas básicas bajo el brazo Vinny ha estado fuera de la cárcel por más de dos años, limpio durante nueve meses, y volvió al trabajo recientemente.

(Aplausos)

Lo más asombroso de Vinny es que esta es la primera vez que está fuera del control judicial desde su lesión, hace más de 15 años. Pudo salir de la puerta giratoria.

(Aplausos)

Ahora dice: "Puedo hacer cualquier cosa. Solo tengo que trabajar en eso un poco más duro". (Se ríe)

Y este es Thomas. Thomas tiene problemas de atención y de conducta bastante importantes después de que una lesión lo dejara en coma durante más de un mes. Después de volver a aprender a caminar, ¿cuál fue su primer parada? La corte. No podía imaginar un futuro en el que no se metiera en líos. Ahora lleva un calendario para evitar ser despreciado por perder fechas en la corte, y programa una pausa en su día todos los días para recargar energía antes de volverse agitado.

Y nadie conoce mejor la puerta giratoria que la persona sentada ante un tribunal. Este es mi buen amigo y colega el juez Brian Bowen. Él se encontraba en una misión de hacer que el sistema funcionara para todos y cuando escuchó sobre este programa vió que encajaba perfectamente. Se sienta con todos los fiscales para ayudarles a ver que, básicamente, existen dos categorías de defendidos en el tribunal: aquellos a los que tememos —muchas veces, con razón— y aquellos con los que estamos enojados. Estos son los que faltan a todas sus citas programadas y echan a perder los mejores planes de libertad condicional. Y el juez Bowen cree que con un poco más de apoyo podríamos mover a la gente de esta categoría, los que nos hacen enojar, a través del sistema y luego fuera de él.

Lo probó con el veterano de la marina Mike. El juez Bowen vio una correlación entre la historia de una gran caída de Mike desde más de 21 metros de altura y su patrón prolongado de no presentarse en el día correcto para las citas del tribunal y cumplir con los requisitos de la terapia obligatoria, por ejemplo. Y en vez de sentenciarlo a mayores tiempos de cárcel el juez Bowe lo envió a casa con mapas, listas e impresos y recomendó rehabilitación profesional y un programa flexible para su terapia. Y con este apoyo Mike ha vuelto a trabajar por primera vez después de su lesión cuando estaba en servicio. Está arreglando las relaciones con su familia, y justo el mes pasado se graduó del tribunal de veteranos de juez Bowen.

(Aplausos)

Este programa nos muestra la inmensa prevalencia de las lesiones cerebrales traumáticas y las deficiencias cognitivas, y la acumulación de quebrantamientos en el sistema de justicia. Y destaca el poder extraordinario de la resiliencia y la responsabilidad. En Mike, Thomas y Vinny, e incluso en la historia del juez Bowen, vemos cómo la transformación es posible gracias a un cambio de percepción y alguna acomodación simple. Y en este programa los reclusos e internos empiezan a verse de forma diferente. El sistema los ve de modo diferente y espero que al verlos en la comunidad también los vean de modo diferente.

Gracias chicos.

(Aplausos)