Ursula von der Leyen
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La lucha contra el cambio climático es la prioridad absoluta de nuestra época. Y por eso en Europa nos hemos fijado la meta de ser el primer continente con huella de carbono cero para el 2050.

Esto significa liderar todo un continente hacia la transición de la energía limpia, reinventar nuestra infraestructura, y mucho, mucho más. Puede sonar abstracto y parece algo enorme. Y, sí, en realidad es ambas cosas. Y también es algo posible. ¿Por qué?

En la Unión Europea tenemos un buen historial de concretar con éxito proyectos ambiciosos. Somos una unión política y económica con 27 países y una población total de 450 millones de personas. Sobre las cenizas de dos guerras mundiales hemos asegurado una paz duradera. De un continente dividido hemos creado una unión sin fronteras. Y creo firmemente que también podemos lograr nuestro próximo desafío: convertirnos en el primer continente con huella de carbono cero.

Al asumir como presidenta de la Comisión Europea envié una señal clara. En las primeras semanas presenté el Acuerdo Verde Europeo. Este acuerdo verde europeo es a la vez nuestra visión de un continente con huella de carbono cero y una hoja de ruta muy dedicada a este objetivo. Son 50 acciones para el 2050, que van de la primera ley europea para el clima, a la economía circular, pasando por una estrategia de biodiversidad, de plantación de árboles, de protección de la flora y la fauna, el reciclaje y la gestión de residuos, por citar solo algunas acciones.

Ante el golpe asestado por la pandemia del coronavirus resolvimos mantener nuestro objetivo. La crisis económica y social creada por la pandemia no puede ser una excusa para posponer la transición hacia un futuro más limpio y saludable. Al contrario, son un catalizador adicional para movilizarnos y avanzar. Por supuesto, no todos estuvieron de acuerdo. Algunos industriales nos dijeron que era imposible mantener la competitividad bajo estas nuevas restricciones. Algunos sindicatos temieron por la pérdida de empleos y que se olvidara a los trabajadores. Algunos políticos dijeron que no era realista. Los escuchamos, pero también escuchamos otros hechos y argumentos. El gran apoyo internacional al Acuerdo de París, la ciencia aportó datos sólidos, y más datos cada año, la evidencia del cambio climático a nuestro alrededor.

Todos lo sabemos a estas alturas: glaciares que se derriten, incendios forestales, más acontecimientos climáticos extremos. Y esto es solo el comienzo. Vimos la perspectiva de creación de muchos nuevos empleos en la transición. Los ciudadanos europeos, en abrumadora mayoría, consideran que el cambio climático es un problema muy grave. Nuestra juventud demanda que actuemos en favor de su futuro, y con razón.

A partir de esto, en septiembre de 2020, anunciamos que iríamos un paso más allá. Pasamos de una reducción del 40 % de las emisiones para 2030, a una reducción de al menos el 55 % para 2030. Estamos asumiendo este audaz compromiso por dos razones. Primero, ya sabemos que tenemos que redoblar esfuerzos si estamos realmente decididos a alcanzar nuestra meta 2050, y lo estamos. Y segundo, cuanto más progresamos, más nos movilizamos.

Nuestros plazos de 2030 y 2050 son ambiciosos. También son necesarios. Resolver el problema del cambio climático ayudará a resolver muchos otros problemas. Ignorarlo solo los precipitará, como vemos en el vínculo entre la pérdida de biodiversidad y los virus zoonóticos como el coronavirus. Sé que hay personas preocupadas por esta transición, y quiero decirles que estas preocupaciones son legítimas. Pero tenemos el conocimiento, tenemos la tecnología, ahora tenemos los recursos para acompañar este cambio y hacer que esta transición sea justa.

Estamos dirigiendo un estímulo en esta dirección. Si hacemos bien las cosas, un tercio de este fondo denominado "Próxima Generación UE" y de nuestro presupuesto a largo plazo irá a los objetivos y proyectos climáticos. Y esto son más de EUR 600 000 millones.

Pero abordar el cambio climático va a requerir más que políticos y más que un continente. Estados, empresas, ciudades, ciudadanos de todas partes, deben avanzar en la misma dirección y mantener su acción a largo plazo. La Unión Europea está abierta a cooperar con cualquiera que esté listo para emprender este viaje. Abordar la solución al cambio climático requiere la acción de todos, a diario. Puedes contar conmigo. Cuento contigo.

Gracias.