Bart Weetjens
612,175 views • 12:11

Hoy estoy aquí para compartir un viaje extraordinario; en realidad, un viaje sumamente gratificante que me llevó a entrenar ratas para salvar vidas humanas detectando minas terrestres y tuberculosis. De niño tenía dos pasiones. Una de ellas era por los roedores. Tuve todo tipo de ratas, ratones, hámsteres, jerbos, ardillas. Les daba nombres, los reproducía, y los vendía en las tiendas de mascotas. (Risas) También tenía pasión por África. Crecí en un ambiente multicultural. En casa teníamos estudiantes africanos y aprendí de sus historias, de orígenes tan diferentes, con una dependencia de conocimiento, bienes, y servicios importados y una diversidad cultural exuberante. Para mí África era realmente fascinante.

Me convertí en ingeniero industrial, ingeniero en desarrollo de producto, y me dediqué a las tecnologías de detección, en realidad las primeras tecnologías adecuadas para los países en desarrollo. Comencé trabajando en la industria, pero no estaba muy feliz contribuyendo a una sociedad que consume materiales en forma lineal, extractiva y manufacturera. Dejé mi trabajo para atender un problema concreto: las minas terrestres. Estamos hablando del año 95. La princesa Diana anuncia en la TV que las minas terrestres forman una barrera estructural a cualquier desarrollo, lo cual es cierto. Mientras estos dispositivos están ahí, o hay sospecha de minas terrestres, realmente no se puede entrar al terreno. En realidad, se hizo un llamamiento a nivel mundial por nuevos detectores, en ambientes sostenibles, donde son necesarios, que es principalmente en el mundo en desarrollo. Nosotros elegimos las ratas.

¿Por qué las ratas? Porque, ¿no son bichos? Bien, en realidad las ratas son, contrariamente a lo que la mayoría piensa de ellas, las ratas son criaturas muy sociables. Y en realidad, nuestro producto... lo que ven aquí... En algún lugar de aquí hay un objetivo. Ven un operador, un africano entrenado con sus ratas en el frente que, de hecho, está a la izquierda y a la derecha. Ahí el animal encuentra una mina. Rasguña en el suelo. Y regresa por comida, como premio. Muy, muy simple. Muy sostenible en este ambiente. Aquí el animal tiene su premio de comida. Y es así como funciona. Muy, muy simple.

Ahora ¿por qué usarían las ratas? Desde los años 50 del siglo pasado se han usado ratas en todo tipo de experimentos. Las ratas tienen más material genético en el olfato que cualquier otra especie de mamíferos. Son extremadamente sensibles a los olores. Además, tienen mecanismos para mapear todos estos olores y comunicar sobre ellos. ¿Cómo nos comunicamos con las ratas? No hablamos con las ratas, pero tenemos un control, un método estándar para el adiestramiento de animales, que ven ahí. Un control que hace un sonido especial con el que se pueden reforzar comportamientos particulares. En primer lugar, asociamos el sonido del clic con un premio de comida, que es puré mezclado de banana y maní en un jeringa. Una vez que el animal sabe del clic, comida, clic, comida, clic, comida -de manera que el clic es la comida- lo ponemos en una jaula con un agujero y el animal aprende a pegar la nariz al agujero, donde se coloca un aroma-objetivo, y a hacer eso durante 5 segundos; 5 segundos, lo cual es mucho para una rata. Una vez que el animal sabe esto, hacemos la tarea un poco más difícil. Aprende cómo encontrar el aroma-objetivo en una jaula con muchos agujeros, de hasta 10.

Luego el animal aprende a caminar con una correa al aire libre y encontrar los objetivos. En la siguiente etapa, los animales aprenden a encontrar minas reales en campos minados. Son evaluados y certificados de acuerdo a las normas internacionales de acción contra las minas, y, al igual que los perros, tienen que pasar una prueba. Consiste en 400 m2. Hay una cantidad de minas colocadas a ciegas. Y el equipo de entrenadores y sus ratas tienen que encontrar todos los objetivos. Si el animal lo logra, obtiene una licencia de animal autorizado para operar en campo; por cierto, al igual que los perros. Tal vez una ligera diferencia: podemos entrenar a las ratas con una quinta parte del precio del entrenamiento canino.

Este es nuestro equipo en Mozambique. Un entrenador de Tanzania, quien transmite sus habilidades a estos 3 compañeros de Mozambique. Y hay que ver el orgullo en los ojos de esta gente. Tienen una habilidad, que los hace menos dependientes de la ayuda externa. Además de este equipo pequeño se necesitan vehículos pesados y el seguimiento de la remoción manual de minas. Pero con esta pequeña inversión en ratas, hemos demostrado en Mozambique que podemos reducir el costo por metro cuadrado hasta un 60% del precio de lo que hoy es normal: de 2 dólares el m2 pasamos a $ 1,18 y todavía podemos bajar ese precio. Cuestión de escala. Si traen más ratas, podemos lograr una producción mayor. Tenemos un sitio de muestra en Mozambique. 11 gobiernos africanos han visto que se pueden volver menos dependientes usando esta tecnología. Han firmado el pacto de paz y el tratado de la región de los Grandes Lagos. Y aprobaron que las ratas héroes sacaran las minas terrestres de sus fronteras comunes.

Pero permítanme pasar a un problema muy diferente. Hay unas 6 mil personas que el último año pisaron minas terrestres, -a nivel mundial, el año pasado- y casi 1,9 millones murieron de tuberculosis como primera causa de infección. Sobre todo en África donde la tuberculosis y el VIH están muy relacionadas, hay un enorme problema común. El microscopio, el procedimiento normal de la OMS, tiene de un 40% a un 60% de confiabilidad. En Tanzania, los números no mienten, el 45% de la gente -pacientes con tuberculosis- son diagnosticados antes de morir. Esto significa que si tienen tuberculosis es más probable que no sea detectada, simplemente mueren de infecciones a raíz de la tuberculosis, etc. Sin embargo, si se detecta la enfermedad desde sus inicios, se puede empezar un tratamiento. Incluso tiene sentido en los casos seropositivos. En realidad se puede curar la tuberculosis, aún en los casos seropositivos.

En nuestra lengua común, el holandés, la palabra para tuberculosis es "tering" que, etimológicamente, se refiere al olor del alquitrán. Ya los antiguos chinos y los griegos, Hipócrates había publicado, documentado, que se podía diagnosticar la tuberculosis en base a la efervescencia que emanaba de los pacientes. Así que recogimos algunas muestras para probar en los hospitales, entrenamos las ratas en ellos y vimos si funcionaba, y nos dijimos: bueno, podemos llegar a un 89% de sensibilidad, un 86% de especificidad, usando varias ratas en fila. Así es como funciona. Y en realidad, se trata de una tecnología genérica. Ahora estamos hablando de explosivos, de tuberculosis, pero pueden imaginarse, que en realidad pueden poner cualquier cosa ahí.

Entonces, ¿cómo funciona? Hay una cinta con 10 muestras. Se colocan las 10 muestras a la vez en la jaula. Un animal sólo necesita de 2 centésimas de segundo para discriminar el olor, así que va muy rápido. Aquí ya está en la tercera muestra. Es una muestra positiva. Escucha el clic y viene por el premio de comida. Y al hacerlo así, muy rápido, podemos tener como una opinión de segunda línea para ver qué pacientes son positivos, y cuáles son negativos. Para que tengan una idea, mientras el microscopio puede procesar 40 muestras al día, una rata puede procesar la misma cantidad de muestras en sólo 7 minutos. Una jaula como esta... (Aplausos) Una jaula como esta... siempre que haya ratas, y actualmente tenemos 25 ratas para tuberculosis... una jaula como esta trabajando todo el día puede procesar 1.680 muestras. ¿Se imaginan los casos de aplicación potenciales? Detección medioambiental, de contaminantes en suelos, aplicaciones a medida, detección de mercancías ilícitas en contenedores, etc.

Pero sigamos primero con la tuberculosis. Brevemente quiero destacar, las barras de color azul son sólo el resultado del microscopio en 5 clínicas en Dar es Salaam sobre una población de 500 mil personas, donde 15 mil informaron haberse hecho una prueba. Microscopía para 1.800 pacientes. Y con sólo presentar una vez más las muestras a las ratas y enlazar de nuevo esos resultados, pudimos aumentar las tasas de detección de casos en más de un 30% A lo largo del año pasado, dependiendo de los intervalos que se tomen, constantemente hemos estado incrementando las tasas de detección de casos en 5 hospitales en Dar es Salaam entre un 30% y un 40%. Así que esto es realmente considerable. Sabiendo que un paciente no detectado por microscopía infecta a 15 personas -gente sana- por año, pueden estar seguros que hemos salvado muchas vidas. Al menos nuestras ratas héroes han salvado muchas vidas.

Lo que tenemos ahora por delante es estandarizar esta tecnología. Y hay cosas simples como, por ejemplo, tenemos un pequeño láser en el agujero a olfatear donde el animal tiene que quedarse 5 segundos. Para estandarizar esto. También para estandarizar la dosis, el premio de comida, y hacerlo semi-automático con el fin de replicarlo en una escala mucho más grande y cambiarle la vida a muchas más personas. Para concluir, también hay otras aplicaciones en el horizonte. Este es el primer prototipo de nuestra rata cámara, que es una rata con una mochila y una cámara que puede ir bajo los escombros para detectar víctimas después de un terremoto, etc. Se encuentra en experimentación. Aún no tenemos aquí un sistema en ejecución.

Para terminar, me gustaría decirles, que quizá piensen que estos proyectos son sobre ratas, pero al final esto se trata de personas. Se trata de darle poder a las comunidades vulnerables para hacer frente a tareas de detección humanitarias difíciles, costosas y peligrosas, y hacerlas con recursos locales de gran disponibilidad. Algo completamente diferente, es seguir muy atentos a los recursos que los rodean, sean del medioambiente, tecnológicos, animales o humanos. Y armonizar respetuosamente con ellos a fin de fomentar un trabajo sostenible.

Muchas gracias.

(Aplausos)