Anne Madden
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Quiero que se toquen la cara. Adelante. ¿Qué sienten? ¿Suave? ¿Blando? Son Uds., ¿verdad? ¿Sienten que lo son? Bueno, no es del todo cierto. Realmente están sintiendo miles de criaturas microscópicas que viven en nuestra cara y dedos. Están sintiendo algunos de los hongos que cayeron hoy de los conductos de aire. Nos provocaron alergias y olor a moho. Están sintiendo algunas de las 100 000 millones de células de bacterias que viven en nuestra piel, y han estado masticando la grasitud de la piel y se han replicado, produciendo los olores del cuerpo. Es probable que estén en contacto con las bacterias fecales de la última vez que descargaron el inodoro, o las bacterias que viven en las tuberías de agua con las que entraron en contacto en la última ducha. Lo siento.

(Risas)

Probablemente estén saludando a nivel microscópico a las dos especies de ácaros que viven en nuestros rostros, en todos nuestros rostros. Han pasado la noche contoneándose en sus rostros y teniendo sexo en el puente de la nariz.

(Risas)

Muchos de ellos evacúan su contenido intestinal en sus poros.

(Risas)

Ahora miren sus dedos. ¿Qué aspecto tienen? ¿Están sucios? ¿Necesitan con urgencia jabón? Ese es el aspecto actual, pero no será el aspecto en el futuro.

En los últimos 100 años, hemos tenido una relación contradictoria con la vida microscópica más cercana a nosotros. Si les decía que había un bicho en sus casas o bacterias en el sumidero, existían soluciones humanas para eso, productos para erradicar, exterminar, desinfectar. Ahora bregamos por eliminar la vida microscópica en nuestro mundo. Pero al hacerlo, estamos ignorando la mejor fuente de nueva tecnología del planeta. En los últimos 100 años se han destacado soluciones humanas a problemas microbianos y en los próximos 100 años se destacarán soluciones microbianas a problemas humanos.

Soy científica y trabajo con investigadores en la Universidad Estatal de Carolina del Norte y de la Universidad de Colorado para descubrir la vida microscópica que está más cerca de nosotros, a menudo en nuestros ambientes más íntimos y aburridos, bajo nuestros sofás, en nuestros patios traseros, en nuestros ombligos. Hago este trabajo porque sabemos muy poco sobre la vida microscópica que está más cerca de nosotros. Hace unos años, ningún científico podía decir qué bichos o microorganismos vivía en nuestros hogares... el hogar, el lugar que conocemos mejor que cualquier otro lugar.

Por eso junto con otros equipos usamos hisopos, pinzas y técnicas avanzadas de ADN para descubrir la vida microscópica más cercana a nosotros. Y, al hacerlo, encontramos más de 600 especies de bichos que viven en hogares estadounidenses, desde arañas y cucarachas hasta diminutos ácaros de las plumas. Y encontramos más de 100 000 especies de hongos y bacterias que viven en el polvo de nuestros conejos, miles más que viven en nuestra ropa o en nuestras duchas. Hemos ido aún más lejos, y miramos los microorganismos que viven dentro de los cuerpos de esos bichos de nuestra casa. En cada bicho, por ejemplo, una avispa, vemos una selva microscópica en una placa de Petri, un mundo de cientos de especies vibrantes. ¡Contemplen el cosmos biológico! Muchas de las especies que estamos viendo aún no tienen nombres. La mayor parte de la vida que nos rodea sigue siendo desconocida.

Recuerdo la primera vez que descubrí y tuve que denominar una nueva especie. Era un hongo que vive en el nido de una avispa de papel. Es blanca y esponjosa, la denominé "Mucor nidicola", su significado en latín es que vive en el nido de otro. En esta foto crece sobre un dinosaurio, porque todos piensan que los dinosaurios son geniales. En ese momento yo estaba en la escuela de posgrado, entusiasmada por haber encontrado esta nueva forma de vida. Llamé a mi papá, y le dije: "Papá, acabo de descubrir una nueva especie de microorganismo". Se rio y me dijo: "Genial. Espero que también hayas descubierto una cura para eso".

(Risas)

"Una cura".

Ahora, mi papá es mi mayor admirador, y en ese momento aplastante en el que él quería matar mi nueva forma de vida, me di cuenta de que le había fallado como hija y como científica. En mis años de arduo trabajo en laboratorios y patios de las personas, investigando y catalogando la vida microscópica que nos rodea, nunca le había dejado en claro a él, mi verdadera misión. Mi objetivo no es encontrar la tecnología para matar a la nueva vida microscópica que nos rodea. Mi objetivo es encontrar nueva tecnología en esa vida, que nos ayude a salvarnos.

La diversidad de la vida en el hogar es más que las 100 000 especies nuevas. Son 100 000 nuevas fuentes de soluciones a los problemas humanos. Sé que es difícil de creer que algo tan diminuto o unicelular pueda lograr algo potente, pero sí puede. Estas criaturas son alquimistas microscópicos, capaces de transformar su entorno con un arsenal de herramientas químicas. Esto significa que pueden vivir en cualquier parte del planeta, y pueden comer cualquier alimento que esté a su alrededor. Esto significa que pueden comer desde residuos tóxicos hasta plásticos, pueden digerir productos de desecho como petróleo y carga de baterías e incluso pequeñas pepitas de oro real. Pueden transformar lo no comestible en algo nutritivo. Pueden convertir azúcar en alcohol. Le dan al chocolate su sabor, y al suelo el poder de cultivo.

Hoy vine a decirles que los próximos 100 años contarán con estas criaturas microscópicas para resolver la mayoría de nuestros problemas. Y tenemos muchos problemas para elegir. Tenemos lo mundano: ropa con mal olor o comida sosa. Y tenemos lo monumental: enfermedad, contaminación, guerra. Y esta es mi misión: no solo catalogar la vida microscópica que nos rodea, sino averiguar qué es lo único bien adaptado para ayudarnos.

Este es un ejemplo. Comenzamos con una plaga, una avispa que vive en muchas de nuestras casas. Dentro de esa avispa, detectamos una especie poco conocida de microorganismos con una habilidad única: podría hacer cerveza. Este es un rasgo que solo tienen algunas especies en el planeta. De hecho, cualquier cerveza producida a lo largo de la historia quizá provino de una de tres especies de microorganismos. Sin embargo, nuestra especie, podría hacer una cerveza con gusto a miel, y también podría hacer una deliciosa cerveza amarga. De hecho, esta especie de microorganismo que vive en el vientre de una avispa, podría hacer una valiosa cerveza amarga mejor que cualquier otra especie en el planeta. Actualmente, hay cuatro especies que producen cerveza comercial. Donde solíamos ver una plaga, ahora vemos la posibilidad de degustar nuestra cerveza favorita.

Como un segundo ejemplo, trabajé con investigadores, cavando en el patio trasero de la gente. Allí, descubrimos un microorganismo que podría crear nuevos antibióticos, antibióticos que podrían matar a las peores superbacterias del mundo. Encontrar eso fue algo asombroso, pero este es el secreto: durante los últimos 60 años, la mayoría de los antibióticos del mercado han venido de bacterias similares del suelo. Todos los días, Uds. y yo, y todos en esta sala, y en este planeta, somos salvados por bacterias similares del suelo que crean la mayoría de los antibióticos. Donde solían ver suciedad, ahora piensen en medicamentos.

Quizá mi ejemplo favorito viene de colegas que estudian un microorganismo de escoria de estanque, que lleva trágicamente el nombre del estiércol de vaca donde fue descubierto. Es bastante poco especial y no valdría la pena discutirlo, salvo que los investigadores encontraron que si uno alimenta ratones con esto, los vacuna contra el estrés postraumático. Nos vacuna contra el miedo. Donde solíamos ver escoria de estanque, ahora vemos esperanza.

Hay muchos más ejemplos de microbios que no tengo tiempo de mencionar hoy. He dado ejemplos de soluciones que vienen de solo tres especies, pero imaginen las posibilidades que esas 100 000 especies del polvo de los conejos podrían aportar. En el futuro, podrían hacernos más sexy, o más inteligentes, o quizá vivir más tiempo.

Quiero que miren sus dedos otra vez. Piensen en todas esas criaturas microscópicas desconocidas. Piensen lo que podrían ser capaces de hacer en el futuro, o de crear, o qué vidas podrían salvar. ¿Qué sienten sobre sus dedos ahora? ¿Tiene un poco más de poder? Es así porque ahora sienten el futuro.

Gracias.

(Aplausos)