Ian Goldin
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El futuro, tal y como lo conocemos, es bastante impredecible. Las mejores mentes de las mejores instituciones normalmente no lo comprenden. Ocurre en la tecnología. Ocurre en el ámbito político, en el que los expertos, la CIA, el M16 nunca lo comprenden. Y sin lugar a dudas ocurre en el ámbito financiero. Con instituciones creadas para pensar en el futuro, el FMI, el BPI, el Fondo de Estabilidad Financiera, no vieron lo que se avecinaba. Más de 20.000 economistas cuyo trabajo es ése, con férrea competencia para entrar, no vieron lo que estaba ocurriendo.

La globalización se está haciendo más compleja. Y este cambio se está haciendo más rápido. El futuro será más impredecible. Urbanización, integración, cuando se unen, conducen a un nuevo renacimiento. Así fue hace mil años. Los últimos 40 años han sido tiempos extraordinarios. La esperanza de vida ha aumentado alrededor de 25 años. Llevamos desde la edad de piedra para lograrlo. Han aumentado los ingresos para la mayor parte de la población mundial, a pesar de que la población ha aumentado en alrededor de dos mil millones en este periodo. Y el analfabetismo ha disminuído, de la mitad a alrededor de un cuarto de la población. Una enorme oportunidad, liberadora de un nuevo potencial para la innovación, para el desarrollo.

Pero hay un punto débil. La globalización tiene dos talones de Aquiles. Está el talón de Aquiles de una desigualdad cada vez mayor. Aquellos que se quedan al margen, aquellos que se sienten enojados, aquellos que no están participando. La globalización no ha sido inclusiva. El segundo talón de Aquiles es la complejidad. Una fragilidad cada vez mayor, una debilidad cada vez mayor. Lo que ocurre en un lugar rápidamente afecta a todo lo demás. Es un riesgo sistémico, una conmoción sistémica. Lo hemos visto con la crisis financiera. Lo hemos visto en la gripe pandémica. Se hará virulenta y es algo frente a lo que tenemos que hacernos resistentes.

Mucho de esto está motivado por lo que está ocurriendo en la tecnología. Han habido saltos enormes. Habrá una mejora multiplicada por un millón en lo que puedes tener por el mismo precio en informática antes del 2030. Eso es lo que señala la experiencia en los útlimos 20 años. Continuará. Nuestros ordenadores, nuestros sitemas serán tan primitivos como los del Apolo lo son hoy. Nuestros móviles son más potentes que toda la nave espacial Apolo. Nuestros móviles son más potentes que algunos de los ordenadores más robustos de hace 20 años. ¿Qué supondrá esto? Creará enormes oportunidades en el ámbito tecnológico. La miniaturización también. Existirán una capacidad invisible. Una capacidad invisible en nuestros cuerpos, en nuestros cerebros, en el aire. Esto es un ácaro del polvo en una nanoréplica.

Esta especie de habilidad para hacerlo todo de forma diferente libera potencial, especialmente en el ámbito de la medicina. Esto es un célula madre que hemos desarrollado aquí en Oxford, a partir de una célula embrionaria. Podemos desarrollar cualquier parte del cuerpo. Cada vez más, con el paso del tiempo, será posible a partir de nuestra piel... seremos capaces de replicar partes del cuerpo. Un potencial fantástico para la medicina regenerativa. No creo que haya unas Olimpiadas especiales mucho después del 2030, debido a esta capacidad para regenerar partes del cuerpo. Pero la pregunta es, "¿Quién la tendrá?"

El otro desarrollo importante va a ser en el ámbito de la genética. La capacidad para crear, como ha sido modificado genéticamente este ratón, algo que va tres veces más rápido, dura tres veces más, podríamos reducir, como puede este ratón, a la edad de lo que equivale a nuestros 80 años, utilizando casi la misma cantidad de comida. ¿Pero estará sólo disponible para los super ricos, para los que se lo pueden permitir? ¿Nos encaminamos hacia una nueva eugenesia? ¿Sólo aquellos que pueden permitírselo podrán ser esta super raza del futuro? (Risas)

Así que la gran pregunta para nosotros es, ¿Cómo gestionamos este cambio tecnológico?" ¿Cómo nos aseguramos de que cree una tecnología más inclusiva, una tecnología que signifique que no sólo conforme nos hagamos mayores, también nos hagamos más sabios, y que seamos capaces de mantener a las poblaciones del futuro? Una de las manifestaciones más drásticas de estas mejoras será la transformación de las pirámides de población, a lo que podríamos denominar "ataudes de población". No es probable que haya pensión o una edad de jubilación en 2030. Serán conceptos redundantes. Y no es sólo algo propio de Occidente.

Los cambios más drásticos serán el rascacielos especie de nuevas pirámides, que tendrán lugar en China y en otros muchos países. Así que olvídense de las jubilaciones si son jóvenes. Olvídense de las pensiones. Piensen en la vida y donde va a trascurrir. Por supuesto, la migración cobrará aún más importancia. La guerra sobre el talento, la necesidad de atraer gente con todo tipo de destrezas, para movernos en nuestras sillas de ruedas, pero también para impulsar nuestras economías. Nuestra innovación será vital.

El empleo en los países ricos pasará de 800 a alrededor de 700 millones. Esto supondría un salto enorme en la migración. De modo que las preocupaciones xenófobas de hoy de la migración, cambiarán por completo, puesto que necesitamos a gente que nos ayude a solucionar nuestras pensiones y economías en el futuro. Y despues, están los riesgos sistémicos. Entendemos que se hará mucho más virulentos, que lo que percibimos hoy, es este entrelazado de sociedades, de sistemas, promovidos por las tecnologías, y acelerados por los sistemas de gestión JAT. Unas reservas reducidas hacen depender sobre otras personas la capacidad de recuperación .

La desaparición de la biodiversidad, el cambio climático, las pandemias, las crisis financieras: éstas serán las divisas en las que pensaremos. De tal modo que tendrá que surgir una nueva conciencia, de cómo no ocupamos de ellas, cómo nos movilizamos, de una forma nueva, y nos unimos como una comunidad para gestionar el riesgo sistémico. Se va a necesitar innovación. Se va a necesitar comprender que la gloria de la globalización podría ser también su caída. Podría ser el mejor de los siglos gracias a los logros. O podría ser el peor. Y por supuesto tenemos que preocuparnos de los individuos. Especialmente de los individuos que se sienten marginados, de una u otra manera.

Un individuo por primera vez, en la historia de la humanidad, tendrá la capacidad, antes del 2030, de destruir el planeta, de destrozarlo todo, creando, por ejemplo, un biopatógeno. ¿Cómo comenzamos a entretejer estos tapices? ¿Cómo abordamos los sitemas complejos de formas diferentes? Ése será el resto de los expertos, y de todos nosotros implicados en pensar en el futuro. El resto de nuestras vidas estará en el futuro. Tenemos que prepararnos ya. Tenemos que comprender que la estructura de gobierno está fosilizada. No puede comenzar a hacer frente a los restos que supondrá. Tenemos que desarrollar una nueva forma de gestionar el planeta, colectivamente, por medio de la sabiduría colectiva.

Sabemos, y sé, por mi propia experiencia, que pueden ocurrir cosas increíbles, cuando los individuos y las sociedades se unen para cambiar su futuro. Me marché de Suráfrica. Y 15 años más tarde, después de creer que nunca volvería, tuve el privilegio y el honor de trabajar en el gobierno de Nelson Mandela. Fue un milagro. Podemos hacer milagros, colectivamente, a lo largo de nuestra vida. Es vital que lo hagamos. Es vital que las ideas que se cultivan en TED que las ideas en las que pensamos, se proyecten hacia el futuro, y nos aseguremos de que será el siglo más glorioso, y no el de el ecodesastre, o la ecodestrucción. Gracias. (Aplausos)