Clara Sousa-Silva
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Mi trabajo es encontrar extraterrestres, así que, como puedes suponer, pasé mucho tiempo pensando en ellos, imaginando mujercitas verdes reuniéndose con sus amigos, yendo al trabajo. Y eso me hace pensar en astrónomos extraterrestres tratando de encontrarnos en su cielo nocturno. Si esos astrónomos extraterrestres han mirado en esta dirección en el último siglo, estarían realmente emocionados de hallar señales claras de tecnología. ¿Pero qué tal si miraran hace 10 000 años, antes de que mostráramos señales de civilización? ¿Decepcionados se encogerían de hombros y mirarían a otro lado buscando vida?

No, y nosotros tampoco deberíamos. En cambio, podemos buscar otro tipo de señales. Por ejemplo, si esos astrónomos han mirado en esta dirección desde hace 10 000 años, habrán notado que incluso sin señales de civilización somos algo inusuales. En primer lugar, tenemos una atmósfera densa y templada, pero lo más notable es que tenemos sospechosamente grandes cantidades de oxígenos en la atmósfera. Esta sería una señal de vida bastante alentadora para mi colega extraterrestre pues la composición de la atmósfera de la Tierra solo puede sustentarse mediante un ciclo biológico. ¿Y podríamos hacer lo mismo con ellos? Ciertamente lo intento.

Soy una astroquímica cuántica, por lo que estudio las interacciones cuánticas entre las moléculas y la luz en el espacio. No podemos ver estas moléculas ni los planetas en los que se encuentran, pero cuando la luz de una estrella pasa por una atmósfera alienígena, cada molécula en su interior deja una huella única en la luz de la estrella que yo puedo ver desde aquí. Y busco las huellas de moléculas que puedan asociarse con la vida o con señales biológicas como contaminantes u oxígeno. En el contexto de la Tierra, el oxígeno es una excelente señal biológica, aunque el oxígeno es bastante fácil de producirse. Así, por ejemplo, si nuestro sol tuviera diferentes niveles de radiación o si nuestros océanos se evaporaran debido a un efecto invernadero desmedido, grandes cantidades de oxígeno podrían acumularse en la atmósfera sin necesidad de biología, y así el oxígeno sería una falsa alarma de vida. Tal vez el oxígeno no sea la solución para encontrar vida fuera de la Tierra, ¿pero entonces cuál es?

Bueno, mi especialidad es buscar moléculas inusuales que no sean falsas señales de vida pues se crean con tanta dificultad que rara vez se producen espontáneamente. Y mi favorita de estas partículas tan inusuales es el fosfano. Cuando empecé a trabajar con el fosfano hace una década, la gente no lo consideraba como una señal biológica en lo absoluto. En vez de eso, era conocido por ser esta molécula horrible de olor desagradable que afecta la capacidad de la vida de usar oxígeno, y que la convierte en un asesino tan efectivo. Debido a esta fatal interacción con el metabolismo, el fosfano es utilizado como pesticida y por desgracia también fue utilizado mucho tiempo como arma química. El fosfano puede ser creado en un laboratorio y también puede ser producido en ambientes extremos encontrados dentro de gigantes gaseosos como Júpiter y Saturno. Pero en planetas rocosos como la Tierra, rara vez aparece por accidente. Por tanto, no esperamos encontrar fosfano en la Tierra en absoluto. Y no lo hemos hecho. Lo encontramos en pequeñas cantidades a lo largo del planeta y en algunos lugares en cantidades particularmente grandes, lugares como pantanos, campos de arroz y lechos de ríos, y el excremento y las entrañas de la mayoría de los animales. Y lo que todos esos ecosistemas tienen el común es que todos albergan organismos que no dependen del oxígeno, por lo que el fosfano no los afecta. De hecho, el fosfano parece ser producido ávidamente y con seguridad en todos los ecosistemas carentes de oxígeno.

Entonces pensé que tal vez otros planetas con vida menos dependiente de oxígeno podrían también presentar fosfano, pero como una clara señal biológica. Y esto es lo mejor sobre el fosfano. Debido a lo difícil que es producirlo en planetas rocosos como la Tierra, es casi una garantía de vida. Entonces comencé a considerar qué telescopios necesitaríamos para detectar el fosfano en planetas en nuestras galaxias vecinas. Porque de poder hacerlo, predije que solo podría significar vida. Imaginaba un planeta distante, un paraíso carente de oxígeno con una biósfera rica en fosfano que algún día lograríamos detectar.

Pero resulta que el fosfano es un poco más fascinante de lo que inicialmente pensé porque hace unos meses, después de concluir mi trabajo, una astrónoma, Jane Greaves, me contactó pidiendo ayuda con la interpretación de esta seña blanca de un telescopio. Y meses después, con esta otra señal en naranja, que parecía indicar que el fosfano podría estar presente no en un planeta distante sino a la vuelta de la esquina, en las nubes de Venus.

Entonces, ¿lo logramos? ¿Encontramos vida fuera de la Tierra? No lo sabemos. Las observaciones de Venus eran borrosas y anticipadas, por lo que necesitamos confirmar, sin ninguna duda, que la señal es real, y de serlo, necesitamos asegurarnos de que no es otra molécula imitando la huella del fosfano, y de ser efectivamente fosfano, aún debemos averiguar qué o quién lo produce, porque tal vez sea verdad que la vida es la mejor explicación para la presencia de fosfano en un planeta como Venus. Aunque tal vez sea mentira y hay una manera exótica pero no biológica de crear fosfano que a nadie se le ha ocurrido aún.

En todo caso, aunque ame tanto el fosfano, no creo que sea la forma de encontrar vida. La detección de vida probablemente no venga de una sola molécula, sin importar lo especial que sea. Necesitaremos detectar toda una biósfera que produzca una compleja red de gases que juntos formen un mensaje completo que nos diga: “¡Estamos vivos!” La historia de Venus nos muestra que la detección de vida probablemente será dudosa, pero Venus es el laboratorio perfecto para probar nuestras teorías sobre biósferas y cómo interpretarlas. Si aprendemos a entender la atmósfera de Venus y el mensaje que oculta, podremos saber si estamos bien en ir y explorar ahí. Y lo sabremos para el final de la década.

Pero esta no será la última vez que hallaremos una señal biológica en un planeta potencialmente habitable, y no seremos capaces de ir y explorarlo. Así que mi mayor preocupación no es que fallemos en encontrar un planeta habitable en nuestra vida, mi preocupación es que apuntaremos nuestros lujosos telescopios directo a un paneta habitado y no sabremos que lo hicimos. Pero estoy decidida a no perder esa vida. Entonces sí, buscaré inequívocas, aunque bastante inciertas, señales de tecnología como contaminantes complejos. Y buscaré también gratas y familiares, aunque potencialmente engañosas, señales de vida, como el oxígeno. Y claro, seguiré buscando extrañas y atemorizantes señales biológicas como el fosfano. Pero primordialmente, buscaré todas esas moléculas que puedan crear una imagen holística de una biósfera. Y que con todo esto, un día podamos identificar la vida cuando la veamos.

Gracias.