Anushka Naiknaware
1,534,971 views • 6:58

Desde que era una niña me fascinaba...

(Risas)

¡Ah!

(Risas)

Bueno, quise decir más joven y más baja.

(Risas)

Si eso se puede imaginar. Pero desde que era una niñita, siempre me fascinó la manera en que el mundo funcionaba. Y esto, muy tempranamente, me introdujo en el campo de las matemáticas y la química. A medida que incursionaba en estos temas, noté que todos los campos de la ciencia están interconectados. Y sin uno de ellos, los demás tienen poco o ningún valor.

Así que, inspirada por Marie Curie y mi museo de ciencias local, decidí empezar a hacerme estas preguntas y a hacer mi propias investigaciones independientes, ya sea en mi garaje o en mi dormitorio.

Empecé a leer artículos científicos, a participar en concursos científicos, en ferias de ciencias, haciendo todo lo posible para adquirir el conocimiento que tanto deseaba. Y mientras estudiaba anatomía para una competencia, me encontré con el tema de las llamadas "heridas crónicas". Y una de las cosas que me llamó la atención fue una estadística según la cual el número de personas con heridas crónicas en EE. UU. excede el número de gente con cáncer de mama, cáncer de colon, cáncer de pulmón y leucemia combinados. Un momento... ¿Qué es una herida crónica?

(Risas)

¿Y por qué nunca oí sobre caminatas de 5 km por las heridas crónicas, por qué nunca oí nada de las heridas crónicas en general?

(Risas)

Así que después de haber superado esas preguntas preliminares, y una que les voy a explicar, una herida crónica es, esencialmente, cuando alguien se hace una herida normal, pero no se cura normalmente porque el paciente tiene alguna clase de enfermedad preexistente, que en la mayoría de los casos es diabetes.

Y encontré más estadísticas asombrosas a medida que continué con la investigación. Solo en el año 2010, se gastaron USD 50 mil millones en todo el mundo para tratar las heridas crónicas. Además, se estima que cerca del 2 % de la población tendrá una herida crónica en algún momento de su vida. Era absurdo.

Y cuando empecé a investigar más, encontré que había una correlación entre el nivel de humedad dentro del vendaje de una herida y la etapa de cicatrización de esa herida crónica. Así que decidí diseñar algo para medir el nivel de humedad dentro de la herida para poder ayudar a los médicos y pacientes a tratar mejor las heridas y, esencialmente, acelerar el proceso de curación. Y es exactamente lo que me propuse hacer. Con 14 años y trabajando en un garaje transformado en laboratorio, tuve muchas limitaciones, especialmente porque no tenía subsidios, ni demasiado dinero, ni muchos recursos. Además, también tenía muchos parámetros. Como este producto iba a interactuar directamente con el cuerpo, debía ser biocompatible, también de bajo costo, ya que lo estaba diseñando y financiando yo misma. También debía ser de manufacturación masiva, para que pueda hacerlo cualquiera, en cualquier parte.

Primero dibujé un esquema. A la izquierda se ven los primeros esquemas de mi diseño, uno visto desde arriba y otro en su versión de apilado. La variante de apilado implica que todo el producto consiste de diferentes partes individuales que deben trabajar al unísono. Y lo que aquí se muestra es una posible disposición.

¿Qué es exactamente esto? Cuando empecé a probar mis sensores y, como todos los científicos encuentran obstáculos en su trabajo, también tuve un par de problemas en mi primera generación de sensores. Primero, no sabía cómo introducir una nanopartícula en un cartucho de impresión sin derramarlo sobre toda mi alfombra. Ese fue el problema número uno. El problema número dos fue que no podía controlar exactamente la sensibilidad de mis sensores. No podía aumentar ni reducir su precisión, realmente no podía hacer nada de eso. Y quería resolverlo. El problema número uno lo resolví buscando en eBay y Amazon algunas jeringas que pudiera usar. El problema número dos, sin embargo, requería pensar mucho más.

Y fue en esta instancia que debí hacerlo. Una curva de relleno de espacio intenta abarcar la mayor área posible dentro de un cuadrado unitario. Y al escribir un programa de computadora, se obtienen distintas iteraciones de la curva diferente, que está cada vez mas cerca de llenar un cuadrado unitario, pero nunca lo logra del todo. Así que ahora podía controlar el grosor, el tamaño, podía hacer lo que quisiera con él, y podía predecir mis resultados. Empecé entonces a construir mis sensores y a probarlos más rigurosamente, usando el dinero obtenido en premios de ferias de ciencias anteriores. Finalmente, tenía que conectar estos datos para que sean leídos. Así que los conecté con un chip de Bluetooth, que pueden ver aquí a la derecha en las imágenes de la aplicación. Y de este modo cualquiera puede controlar el progreso de su herida, y puede ser transmitido por conexión inalámbrica al médico, al paciente o a quien lo necesite.

[Prueba y ajuste continuos]

En conclusión, mi diseño fue exitoso, aunque la ciencia no tiene fin. Siempre hay algo para hacer, algo para perfeccionar. Y es lo que estoy haciendo. Sin embargo, aprendí que hay algo más importante que el objeto concreto que diseñé y es mi actitud para hacerlo. Y la actitud fue que, a pesar de tener 14 años y trabajar en un garaje en algo que no entiendo del todo, todavía podía marcar una diferencia y hacer mi contribución al tema. Y eso me inspiró para continuar, y espero que inspire a muchos otros a que también hagan este tipo de trabajo aunque no estén muy seguros sobre él. Y espero que este sea el mensaje que hoy se lleven.

Gracias.

(Aplausos)