Will Potter
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El Padre Daniel Berrigan dijo una vez que "escribir sobre presos es un poco como escribir sobre los muertos". Creo que quería decir que tratamos a los prisioneros como fantasmas. No son vistos ni oídos. Es fácil, simplemente ignorarlos y es aún más fácil cuando el gobierno hace lo posible por mantenerlos ocultos. Como periodista, creo que estas historias sobre lo que la gente hace en el poder cuando nadie mira, son precisamente las historias que debemos contar. Por eso empecé a investigar las unidades carcelarias más secretas y experimentales de EE. UU., para los llamados terroristas "de segundo nivel". El Gobierno las llama Unidades de Gestión de Comunicaciones o UGC. Los presos y los guardias las llaman "Pequeño Guantánamo". Son islas en sí mismas. Pero a diferencia de Guantánamo, existen aquí, en casa, dentro de las cárceles federales más grandes. Hay 2 UGC. Una se abrió en la prisión de Terre Haute, Indiana, y la otra en el interior de esta prisión, en Marion, Illinois. Ninguna se sometió al proceso de revisión formal requisito legal cuando se abrieron. Los prisioneros de las UGC están condenados por delitos. Algunos son cuestionables y algunos se relacionan con amenazas y violencia. No estoy aquí para discutir la culpabilidad o inocencia de los prisioneros. Estoy aquí porque, como dijo el juez del Tribunal Supremo Thurgood Marshall, "Cuando las prisiones y las puertas se cierran de golpe, los presos no pierden su calidad humana". Cada prisionero que he entrevistado dice que hay tres puntos de luz en la oscuridad de la cárcel: las llamadas telefónicas, las cartas y las visitas de familiares. Las UGC no son reclusiones de incomunicación, pero la restringen mucho a niveles que cumplen o exceden las prisiones más extremas de EE. UU. Sus llamadas telefónicas pueden limitarse a 45 minutos al mes, en comparación con los 300 minutos que reciben otros prisioneros. Sus cartas se pueden limitar a seis pedazos de papel. Sus visitas se pueden limitar a 4 horas al mes, en comparación con las 35 que personas como Eric Rudolph, que atentó con bomba el Parque Olímpico, tienen en prisiones de máxima seguridad. Además, las visitas a las UGC son sin contacto; a los presos no se les permite ni siquiera abrazar a su familia. Como dijo un preso de una UGC, "No somos torturados aquí, salvo psicológicamente". El gobierno no dirá quién está preso aquí. Pero por medio de documentos del juzgado, solicitudes de informes y entrevistas con antiguos presos y presos se han abierto pequeñas ventanas en las UGC. Hay entre 60 a 70 prisioneros allí, y son mayoritariamente musulmanes. En ellos se incluyen a personas como el Dr. Rafil Dhafir, que violó las sanciones económicas contra Irak enviando medicamentos para los niños de allí. Hay personas como Yassin Aref. Él y su familia huyeron a Nueva York del Irak de Saddam Hussein como refugiados. Fue detenido en 2004 como parte de un montaje del FBI. Aref es un imán y se le pidió que diera testimonio de un préstamo, que es una tradición en la cultura islámica. Una de las personas implicadas en el préstamo intentaba reclutar a otros para un ataque falso. Aref no lo sabía. Por eso, fue condenado por conspiración por proveer apoyo material a un grupo terrorista. La UGC también tiene algunos presos no musulmanes. Los guardias los llaman "equilibradores" que significa que ayudan a equilibrar los números raciales, en la esperanza de desviar demandas judiciales. Estos equilibradores incluyen a defensores ambientales y de derechos de los animales como Daniel McGowan. A McGowan se le condenó por participar en dos incendios provocados en defensa del medio ambiente como parte del Frente de Liberación de la Tierra. Durante su sentencia, tenía miedo de ser enviado a una prisión secreta para terroristas. El juez desestimó todos esos temores, diciendo que no se respaldaban con hechos. Pero eso puede deberse a que el gobierno no ha explicado por qué algunos presos terminan en una UGC, y quién es el responsable de estas decisiones. Cuando McGowan fue trasladado, se le dijo que era por ser un "terrorista doméstico" término que el FBI utiliza repetidas veces al hablar de activistas ambientales. Piensen que hay unos 400 presos en cárceles estadounidenses clasificados como terroristas, y solo un puñado están en las UGC. McGowan estaba anteriormente en una prisión de baja seguridad y no tuvo infracciones de comunicación. Así que, ¿por qué lo trasladaron? Igual que otros prisioneros, McGowan pidió repetidas veces una respuesta, una audiencia, o una oportunidad para una apelación. Este ejemplo de otro prisionero muestra cómo se ven esas peticiones. "Quiere una transferencia". "Le dije que no". En un momento, la prisión de Warden recomienda transferir a McGowan de la UGC por buena conducta, pero la denegó el director de la Unidad Prisiones Antiterrorismo, que trabaja con la unidad antiterrorista del FBI. Luego me enteré de que enviaron a McGowan a una UGC no por lo que hizo, sino por lo que había dicho. Una nota de la Unidad Antiterrorista hablaba de las "creencias de McGowan contra el gobierno". Encarcelado, siguió escribiendo sobre temas ambientales, como que los activistas debían reflexionar sobre sus errores y escucharse unos a otros. Siendo justos, si Uds. han estado un tiempo en Washington, DC, saben que esto es realmente un concepto radical para el gobierno. (Risas) De hecho, pedí visitar a McGowan en la UGC. Y lo obtuve. Eso supuso un shock. En primer lugar, porque, como he dicho ya, me enteré de que el FBI vigilaba mi trabajo. En segundo lugar, porque era el primer y único periodista en visitar una UGC. Incluso supe por la unidad antiterrorista del departamento de prisiones, que habían vigilado mis charlas sobre las UGC, como esta. Entonces, ¿cómo me daban el permiso de visita? Unos días antes de ir a la prisión, me dieron una respuesta. Se me permitió visitar a McGowan como amigo, no como periodista. Los periodistas no obtienen permiso aquí. Funcionarios de la UGC informaron a McGowan de que si preguntaba algo o publicaba alguna historia, sería castigado debido a mis noticias. Al llegar a la visita, los guardias me recordaron que sabían quién era yo y sabían de mi trabajo. Y me dijeron que si intentaba entrevistar a McGowan, la visita se terminaría. El departamento de prisiones describe las UGC como "unidades de vivienda independientes". Creo que es una manera orwelliana de describir agujeros negros. Cuando uno visita una UGC, pasa por todos los controles de seguridad imaginables. Al entrar a la sala de visitas hay silencio. Si un prisionero de una UGC tiene visita, el resto de la prisión está encerrado. Me hicieron pasar a una sala pequeña, tan pequeña que con los brazos extendidos podían tocar las paredes. Había un orbe del tamaño de un pomelo en el techo para la visita monitoreada en vivo por la unidad antiterrorista en Virginia Occidental. La unidad obliga a que las visitas hablen en inglés en las UGC, una dificultad adicional para muchas de las familias musulmanas. Un cristal antibalas grueso y bromoso y al otro lado Daniel McGowan. Hablamos a través de dispositivos conectados a la pared y hablamos de libros y películas. Nos esforzamos mucho para encontrar razones para reír. Para combatir el aburrimiento y divertirse en la UGC, McGowan había difundido el rumor de que yo era el presidente de un club de fans de Crepúsculo en Washington, DC. (Risas) Para que conste, no lo soy. (Risas) Ahora tengo la sospecha de que el FBI piensa que Bella y Edward son nombres de terroristas en clave. (Risas) Durante nuestra visita, McGowan habló largo y tendido sobre su sobrina Lily, su esposa Jenny y lo tortuoso que es no poder abrazarlas, de no poder tomar sus manos. Tres meses después de esa visita, McGowan fue trasladado fuera de la UGC y luego, sin previo aviso, lo reenviaron de vuelta. Yo había publicado documentos filtrados de una UGC en mi sitio web y la unidad antiterrorista dijo que McGowan había pedido a su esposa enviarlos por correo. Quería ver lo que el gobierno decía sobre él, y por eso lo regresaron a la UGC. Cuando finalmente fue liberado al final de su condena, su historia se hizo aún más kafkiana. Escribió un artículo en el Huffington Post titulado, "Documentos del Tribunal que muestran que me enviaron a una UGC por mi discurso político". Al día siguiente le enviaron de vuelta a la prisión por su discurso político. Sus abogados aseguraron su liberación pero el mensaje era muy claro: No hables sobre este lugar. Hoy, tras 9 años de que la administración Bush las abriera el gobierno codifica cómo y por qué se crearon las UGC. Según la Oficina de Prisiones, son para presos con "significado inspirador". Creo que es una forma muy buena de decir que son prisiones políticas para presos políticos. Los presos son enviados a las UGC por su raza, su religión o sus creencias políticas. Ahora, si creen que la caracterización es demasiado fuerte, basta con ver algunos documentos del propio gobierno. Cuando la UGC rechazó algunos correos de McGowan se le dijo al remitente que era así, porque las cartas estaban destinadas a "presos políticos". Cuando otro activista preso, defensor de los animales, Andy Stepanian, fue enviado a una UGC, se hizo por sus opiniones antigobierno y anticorporativas. Sé que todo esto puede ser difícil de creer, que esto esté sucediendo ahora y en EE. UU. Pero la realidad desconocida es que los EE. UU. tiene una historia oscura de castigo desproporcionado a personas por sus creencias políticas. En la década de 1960, antes de que la ciudad de Marion albergara la UGC, albergó la famosa unidad de control. Los prisioneros eran encerrados en aislamiento durante 22 horas al día. El director decía que la unidad era para "controlar las actitudes revolucionarias". En la década del 80, el experimento Unidad de Lexington de Alta Seguridad mantuvo encerradas a mujeres conectadas a los Weather Underground, y a las bandas de liberación de los negros y puertorriqueños. La prisión restringe radicalmente la comunicación y usa la privación del sueño y la luz constante durante la llamada "conversión ideológica". Esas prisiones fueron finalmente cerradas, pero solo gracias a la campaña de grupos religiosos y defensores de derechos humanos, como Amnistía Internacional. Hoy, los abogados de derechos civiles con el Centro de Derechos Humanos, desafían a las UGC en la corte por privar a los presos de sus derechos procesales y por tomar represalias contra ellos y así proteger su propio discurso político y religioso. Muchos de los documentos nunca habrían salido a la luz sin esta demanda. El mensaje de estos grupos y mi mensaje para Uds. hoy es que debemos dar testimonio de lo que se hace a estos prisioneros. Su trato es un reflejo de los valores existentes tras las paredes de la prisión. Esta historia no es solo sobre los prisioneros. Es sobre nosotros. Se trata de nuestro compromiso con los derechos humanos. Se trata de si vamos a optar por dejar de repetir los errores de nuestro pasado. Si no escuchamos lo que el Padre Berrigan describe como historias de la muerte, esas pronto se convertirán en nuestras propias historias. Gracias. (Aplausos) Tom Rielly: Tengo un par de preguntas. Cuando estaba en la escuela secundaria, supe de la Carta de Derechos, la Constitución, la libertad de expresión, y unas 25 leyes y derechos más que parecen ser violados aquí. ¿Cómo puede estar pasando? Will Potter: Creo que esa es la pregunta número uno a través de todo mi trabajo, y la respuesta corta es que la gente no lo sabe. Creo que la solución a cualquiera de estos tipos de abusos de los derechos, realmente depende de dos cosas. Del conocimiento al que se accede realmente y del medio y eficacia para hacer realidad un cambio. Y, por desgracia, para estos prisioneros, uno, la gente no sabe nada de lo que está sucediendo y además de que ya están privados de sus derechos civiles no tienen acceso a abogados, y no son hablantes nativos de inglés. En algunos de estos casos, esto tiene gran relevancia, pero no es solo una conciencia pública de lo que está sucediendo. TR: ¿No se garantiza en la cárcel tener derecho a consejo o el acceso al consejo? WP: Hay una tendencia en nuestra cultura de ver cuando la gente ha sido condenada por un delito, no importa si esa acusación era falsa o legítima, todo lo que les sucede después está garantizado. Y creo que esa narración que tenemos es muy dañina y peligrosa y permite que este tipo de cosas sucedan, como si el público en general hiciera un poco la vista gorda a esto. TR: Todos los documentos mostrados eran reales, palabra por palabra, sin cambios en nada, ¿verdad? WP: Por supuesto. De hecho, he subido todos a mi página web. Es willpotter.com/CMU y hay una versión anotada de la charla, para que puedan Uds. ver los documentos sin los pequeños fragmentos. Pueden ver la versión completa. Me basé básicamente en documentos de fuentes primarias o en entrevistas primarias con antiguos y actuales presos, con las personas que se ocupan de esta situación todos los días. Y como he dicho, he estado allí, también. TR: Estás haciendo un trabajo valiente. WP: Muchas gracias. Gracias a todos. (Aplausos)