Wendy Chung
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"¿Por qué?" "¿Por qué?" es una pregunta que los padres me hacen todo el tiempo. "¿Por qué mi hijo padece autismo?" Como pediatra, como genetista, como investigadora tratamos y atendemos esa pregunta.

Pero el autismo no es una condición única, en realidad es un espectro de trastornos, un espectro que abarca, por ejemplo, desde Justin, un chico de 13 años, que no verbaliza, que no puede hablar, que se comunica usando un iPad tocando las imágenes para comunicar sus pensamientos e inquietudes, un niño que cuando se enoja empieza a balancearse, y eventualmente, cuando está muy enojado se golpea la cabeza al punto que puede abrírsela y requerir puntadas. El mismo diagnóstico de autismo, lo tiene Gabriel, otro niño de 13 años quien tiene otro tipo diferente de comportamiento. Es notablemente hábil en matemáticas. Puede multiplicar tres dígitos por tres cifras en su cabeza con facilidad, pero cuando trata de tener una conversación tiene una gran dificultad. No hace contacto visual. Le cuesta comenzar una conversación, se siente incómodo, y cuando se pone nervioso, literalmente se apaga. Sin embargo, ambos niños tienen el mismo diagnóstico de autismo.

Una de las cosas que nos preocupa es si hay o no en realidad una epidemia de autismo. Hoy en día, uno de cada 88 niños será diagnosticado con autismo y la pregunta es, ¿por qué se ve así esta gráfica? ¿se ha incrementado el número sustancialmente con el tiempo? O, ¿es porque solo hasta ahora empezamos a catalogarlos con autismo, simplemente dándoles un diagnóstico estando los síntomas presentes allí antes y simplemente no los habíamos notado? Y de hecho, a finales de los 80, principios de los 90 se aprobó una ley que brinda a los individuos con autismo recursos, acceso a materiales educativos que les pueden ayudar. Con la creciente preocupación, más padres, más pediatras, más educadores, aprendieron a reconocer los síntomas del autismo. Como resultado, más individuos fueron diagnosticados y tuvieron acceso a los recursos que necesitan. Además, con el paso del tiempo hemos cambiado nuestra definición, de hecho hemos ampliado la definición de autismo y eso cuenta para el incremento en la frecuencia que vemos.

La siguiente pregunta que todos nos hacemos es ¿qué causa el autismo? Una falsa creencia común es que las vacunas causan autismo. Pero quiero dejarlo muy en claro: Las vacunas no causan autismo. (Aplausos) De hecho, la investigación original que sugería que esa era la causa era completamente fraudulenta. En realidad, fue retirada de la revista The Lancet, donde había sido publicada, y al autor, un médico, se le quitó la licencia médica. (Aplausos) El Instituto de Medicina, el Centro para el Control de Enfermedades, han investigado esto repetidas veces y no hay evidencia creíble de que las vacunas causen autismo. Además, uno de los ingredientes de las vacunas, algo llamado timerosal, se creía era la causa del autismo. Fue extraído de las vacunas en el año de 1992, y pueden ver que en realidad no afectó en la frecuencia de autismo. Así que de nuevo: no hay evidencia de que ésta sea la respuesta. Así que la pregunta sigue siendo, ¿qué causa el autismo?

En realidad, probablemente no hay una sola respuesta. Así como el autismo es un espectro, hay un espectro de etiologías, un espectro de causas. Basados en los datos epidemiológicos, sabemos que una de las causas o una de sus asociaciones, mejor decir, es la avanzada edad de los padres, esto es, una mayor edad del padre en el momento de la concepción. Adicionalmente, otro período vulnerable y crítico en términos del desarrollo es cuando la madre está embarazada. En este periodo, mientras se desarrolla el cerebro del feto, sabemos que exponerse a ciertos agentes puede incrementar el riesgo de autismo. En particular, hay una medicina, el ácido valproico que las madres con epilepsia a veces toman, que sabemos puede incrementar el riesgo de autismo. Además, pueden haber agentes infecciosos que también causan autismo.

Y una de las cosas en las que me centraré mucho es en los genes que pueden causar autismo. Me centro en esto no porque los genes sean la única causa de autismo, sino porque es una de las causas que podemos ya definir y podemos entender mejor la biología y entender mejor cómo funciona el cerebro de manera que podemos diseñar estrategias para poder intervenir. Uno de los factores genéticos que no entendemos, sin embargo, es la diferencia que vemos en términos de hombres y mujeres. Los varones se ven más afectados con autismo, con respecto a las mujeres en proporción de 4 a 1. Y en realidad no sabemos la causa de ello.

Una forma en la que podemos entender que la genética es un factor es mirando algo llamado la tasa de concordancia. En otras palabras, si un niño tiene autismo, ¿cuál es la probabilidad que otro hermano en esa familia tenga autismo? Podemos ver particularmente esto en tres tipos de hermanos: gemelos idénticos, gemelos que en realidad comparten un 100% de su información genética y compartieron el mismo ambiente intrauterino con respecto a gemelos, a gemelos que en realidad comparten un 50% de su información genética, con respecto a los regulares, hermano-hermana, hermana-hermana, que también comparten un 50% de información genética pero no el mismo ambiente intrauterino. Y cuando observamos los índices de concordancia, una de las cosas sorprendentes que pueden ver es que en los gemelos idénticos, su tasa de concordancia es del 77 %. Sin embargo, no es del 100%. No es que los genes sean responsables de todos los riesgos de autismo, pero representan una gran parte de ese riesgo, porque cuando vemos a los gemelos fraternales, la tasa de concordancia es solo del 31%. Por otro lado, hay una diferencia entre esos gemelos fraternos y los hermanos, sugiriendo que hay exposiciones comunes entre los gemelos fraternos que pueden no ser compartidos comúnmente con los hermanos solos.

Esto nos brinda algunos datos de que el autismo es genético. Bien, ¿y cómo de genético es? Al compararlo con otras condiciones con las que estamos familiarizados, cosas como el cáncer, enfermedades del corazón, diabetes, de hecho, la genética juega un rol mucho mayor en el autismo con respecto a cualquiera de otras condiciones. Pero con esto, no nos dice cuáles son los genes. No nos dice ni siquiera en un niño si es un gen o una combinación potencial de genes. Y en realidad, en algunos individuos con autismo ¡es genético! Es decir, que es un solo, poderoso y gen determinístico que causa el autismo. Sin embargo, en otros individuos es genético, esto es, que es en realidad una combinación de genes en parte con el proceso de desarrollo el que a fin de cuentas determina el riesgo de autismo. No sabemos de ninguna persona, necesariamente, cuál de las dos respuestas es hasta que escarbamos más profundamente.

Así que la pregunta sería, ¿cómo podemos empezar a identificar qué genes exactamente son? Y permítanme plantear algo que puede no ser intuitivo. En ciertos individuos, que puedan tener autismo por una razón que es genética pero todavía no a causa de autismo presente en la familia. La razón es porque en ciertos individuos, que en realidad pueden tener cambios genéticos o mutaciones que no se transmiten de la madre o del padre, sino que comenzaron en ellos, mutaciones que están presentes en el óvulo o el esperma al momento de la concepción pero que no se transmitieron generación tras generación en la familia. Y en realidad podemos usar esa estrategia para ahora entender e identificar los genes que causan el autismo en esos individuos. De hecho, en la Fundación Simons, tomamos 2 600 individuos que no tenían antecedentes familiares de autismo y tomamos a esos niños y a sus madres y padres y los usamos para tratar de entender ¿cuáles eran los genes que causan el autismo en esos casos? Para hacer eso, de hecho, tuvimos que ser capaces de ver toda la información genética y determinar cuáles son esas diferencias entre la madre, el padre y el niño. Haciendo esto, me disculpo, voy a usar una analogía obsoleta de las enciclopedias más que Wikipedia, pero voy a hacerlo para tratar y ayudar a mostrar el punto de cómo hicimos el inventario, tuvimos que ser capaces de ver una cantidad masiva de información. Nuestra información genética está organizada en un conjunto de 46 volúmenes, y, teníamos que ser capaces de revisar cada uno de esos 46 volúmenes, porque en algunos casos con autismo, solo falta realmente un volumen. Tuvimos que hilar más fino, sin embargo, y tuvimos que abrir dichos libros, y en algunos casos, el cambio genético era más sutil. Podría haber sido un solo párrafo que le faltaba, o incluso, más sutil que eso, una sola letra, una en tres mil millones de letras que se cambió, que se alteró pero que tuvo profundos efectos en términos del funcionamiento cerebral y que afecta el comportamiento. Al hacer esto con las familias, fuimos capaces de revisar aproximadamente 25% de los individuos y determinar si existió un solo factor genético poderoso causante del autismo en esas familias. Por otro lado, hay un 75% que todavía no hemos descubierto.

Aún así, mientras lo hacíamos fue realmente una lección de humildad, porque nos dimos cuenta de que no había simplemente un solo gen para el autismo. De hecho, las estimaciones actuales son que hay entre 200 y 400 genes diferentes que pueden causar autismo. Eso explica, en parte, porque vemos un espectro tan amplio en términos de sus efectos. Aún cuando hay muchos genes, existe algún método para la locura. No es simplemente al azar 200, 400 genes diferentes, que de hecho encajan. Ellos encajan en una vía. Encajan entre sí en una red que empieza a tener sentido ahora en términos de cómo funciona el cerebro. Estamos empezando a tener un enfoque de abajo hacia arriba donde identificamos esos genes, esas proteínas, esas moléculas, entendiendo cómo interactúan entre sí para que la neurona funcione, entendiendo cómo las neuronas interactúan juntas para que el circuito funcione, y entender cómo funcionan estos circuitos para controlar el comportamiento, y entenderlo, tanto en las personas con autismo así como en los individuos que tienen cognición normal. Pero un diagnóstico temprano es clave para nosotros. Poder hacer ese diagnóstico en alguien que es susceptible en un tiempo, en una ventana donde tenemos la capacidad de transformar, para poder tener un impacto el cultivo, el desarrollo del cerebro es fundamental. Así que colegas como Ami Klin han desarrollado métodos para ser capaces de tomar infantes, bebés, y usar marcadores biológicos, así, el contacto visual y seguimiento ocular, para identificar a los infantes en riesgo. Este infante en particular, se puede ver, hace muy buen contacto visual con esta mujer mientras ella está cantando "Witsi, Witsi Araña", de hecho no desarrollará autismo. Sabemos que este bebé está a salvo. Por el contrario, este otro bebé desarrollará autismo. En este niño en particular, pueden ver, que no hace un buen contacto visual. En lugar de enfocar los ojos y tener esa conexión social, mirando la boca, mirando la nariz, mirando en otra dirección, pero nuevamente sin conexión social, y siendo capaces de hacer esto en una escala muy grande, examinando a los bebés, a los niños por autismo, a través de algo muy robusto y confiable, será muy útil para nosotros para poder intervenir en una etapa temprana cuando podemos tener mayor impacto.

¿Cómo vamos a intervenir? Probablemente será una combinación de factores. En parte, en algunos individuos, probaremos y usaremos medicamentos. Y así, de hecho, la identificación de los genes del autismo es importante para nosotros para identificarlos objetivamente, para identificar cosas que puedan tener impacto y estar seguros de que eso es lo que tenemos que hacer en el autismo. Pero esa no será la única respuesta. Más allá de solo medicamentos, utilizaremos estrategias educativas. Los individuos con autismo, algunos están cableados un poco diferente. Aprenden de otra manera. Absorben su entorno de otra manera, y debemos ser capaces de educarlos de una manera que les sirva mejor. Más allá de eso, hay muchos individuos en este salón con grandes ideas sobre las nuevas tecnologías que podemos utilizar, desde dispositivos para entrenar el cerebro para hacerlo más eficiente y compensar las áreas en las que tienen algunos problemas, hasta cosas como los Lentes Google. Imaginen, por ejemplo, a Gabriel, con su torpeza social, podría usar Lentes Google con un auricular en la oreja, y tener un entrenador capaz de ayudarlo, ayudarlo a pensar acerca de las conversaciones, iniciar conversaciones, ser capaz de tal vez, algún día de invitar a una chica a una cita.

Todas estas nuevas tecnologías ofrecen enormes oportunidades para que seamos capaces de impactar a las personas con autismo, pero todavía tenemos un largo camino por recorrer. Por mucho que conocemos, hay mucho más que no sabemos, por lo que invito a todos Uds. a ayudarnos a pensar en cómo hacerlo mejor, de como comunidad usar nuestra sabiduría colectiva para hacer una diferencia, y, en particular, para los individuos de familias con autismo, los invito a unirse a la red de autismo interactivo, a ser parte de la solución a esto, porque necesitará de muchos de nosotros para pensar en lo que es importante, y hará una diferencia significativa. Mientras pensamos en algo que sea potencialmente una solución, ¿qué tan bien funcionará? ¿Es algo que marcará la diferencia en sus vidas, como individuos, como una familia con autismo? Necesitaremos personas de todas las edades, desde jóvenes a adultos, y con todas las formas y tamaños de los trastornos del espectro autista para asegurarnos que podemos tener un impacto. Así que los invito a unirse a la misión y a ayudar a hacer las vidas de las personas con autismo mucho mejores y más ricas. Gracias. (Aplausos)