Victor Amat
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Buenos días, gracias por venir. Para mí es muy importante poder compartir una idea que de alguna manera hace unos años que me acompaña. Quería explicarles de dónde surge este concepto de la positividad negativa. Todo esto empieza hace unos diez años, con una enfermera que vino a visitarme a mi consulta y que había perdido a su bebé, había muerto a las pocas horas de nacer. Como pueden imaginar, después de varios días estaba sumida en un profundo dolor. Vino a mi consulta, y me contaba amargamente cómo había perdido a esa criatura y cómo su familia intentaba animarla, diciéndole: "venga mujer, tienes dos niños más, tienes que luchar por los otros dos niños". Y a medida que su familia y la gente de su entorno la intentaban animar, ella cada vez lloraba más y más amargamente. Entonces yo empecé a pensar: "Aquí está pasando algo". La gente tiene buena intención, la intención de ayudar a los demás, y muchas veces intentamos hacerlo de una manera positiva. Pero no siempre aquello que es positivo, es mejor. ¿Qué significa [esto]? ¿Significa que hay que ser negativo de entrada? No. ¿Significa que tienes que ser un "depre" y estar todo el día de mal rollo? No. ¿Significa que no puedes tener un día maravilloso? No. Pero muchas veces, cuando la gente tiene dolor, cuando la gente sufre, cuando la gente está mal, quizá lo peor que puedes hacer, es intentar que sea positivo. [Paulo Coelho ha hecho mucho daño] (Risas) Sé que me van a caer palos por haber puesto esto, y como esta conferencia va a dar la vuelta al mundo y van a haber millones de visitas, probablemente, voy a recibir palos de todos los seguidores de Paulo Coelho que haya en la tierra. He puesto a Paulo Coelho, no por nada, simplemente porque pienso que es el más conocido. Con él empieza una ola de positividad, del pensamiento positivo, diríamos el amanecer del coaching, el amanecer de los inspirational leaders. ¡Anímate! ¡Piensa en positivo! ¡Visualiza! Todo este rollo, que ha hecho muchísimo daño a la gente que, simplemente, no le sale. No sé si os ha pasado alguna vez: Tienes un mal día, tienes un día fatal y alguien te dice: ¡Anímate! Y claro, te animas súper rápido, ¿no? O tienes un día en que estás nervioso, yo mismo, a punto de entrar aquí: - ¿Cómo estás? - Estoy un poco nervioso. - Bueno, pues ponte tranquilo, ¿no? (Risas) Como psicólogo me doy cuenta de que la vida es una concatenación de momentos difíciles. ¿Qué significa esto? Significa que la vida está salpimentada de "malos rollos". Nace un niño, y la pareja a veces se estropea. ¿Cuánta gente conocemos que cuando ha tenido una criatura se ha ido la pareja [al garete]? Muchísima gente. Ya en los nacimientos puede haber dificultades. A medida que van pasando los ciclos vitales, las etapas: nos casamos, nos divorciamos, tenemos pérdidas, tenemos trabajos, perdemos el trabajo, tenemos inversiones, perdemos nuestras inversiones... La vida es aquello que pasa entre mal rollo y mal rollo. Y por ahí hay mucha gente que te dice: "sé positiva, tómalo con calma, respira, detrás de una crisis -esta es muy buena- siempre hay una oportunidad". Cuando uno está en medio de la crisis no le ve la oportunidad a ningún lado. Yo venía esta mañana, me he puesto el pantalón súper rápido, y de repente me ha caído una mancha de pegamento. Era el único pantalón disponible hoy. Y me dicen: "Tranquilo, no pasa nada, nadie se va a fijar". Otro dato importante es que la positividad tiene que ser espontánea. Hay gente a la que le pasa cualquier cosa y se lo toma en positivo, ¿no? Todos tenemos algún amigo así, muy "happy flower", que le pasa cualquier cosa, y dice: "Me he roto la pierna, no pasa nada, así tengo la oportunidad de descansar, o podré escribir aquel libro después de tanto tiempo". Pero es una cosa espontánea, te sale así. "Tengo tres hijos, dos hiperactivos y uno alcohólico, bueno, no pasa nada, así podré ejercer como padre, mejorar, crecer como padre". Bueno, hay gente que le sale del alma y ya está, no podemos negarlo. Pero cuando uno está mal, no pretendas que sea diferente. [Gestionar en positivo el mal rollo puede perpetuarlo] ¿Alguna vez habéis tenido un orgasmo? (Risas) Si, esa cosa que de repente hace: "¡buah!", te viene como un subidón. Que levanten la mano los que han tenido alguna vez alguno, aunque sea uno "fugaz". (Risas) Cuando habéis tenido el orgasmo, ¿hicísteis algo para gestionarlo? (Risas) Tú tienes tu orgasmo, y dices: "¡Ay! No es correcto tener el orgasmo", o "lo voy a dosificar", o "me lo reparto un poco para mañana". (Risas) ¿A que no? Simplemente lo tienes y ya está. A veces con las emociones negativas, con el estar mal, pasa lo mismo. Tampoco tienes que gestionarlo tanto. Muchas veces intentar gestionarlo es perpetuar el problema. "Yo debería estar más animada". Gente que te cuenta: "Yo no sé lo que me pasa. Todo me va bien, tengo buen trabajo, una buena pareja, unos hijos maravillosos, me gano bien la vida. Y sin embargo, estoy fatal. ¿Nunca habéis oído eso? ¿Nadie os ha contado eso? O alguien que se queja porque está mal, Y tú lo admiras, porque piensas que tiene una vida maravillosa, incluso le robarías el marido, si pudieras. (Risas) Entonces cuando una persona no acepta esto que le está pasando, y se dice: "Pues yo debería animarme", empieza a estar peor. Cuando yo era pequeño, mi madre y mi tía cosían. Mi tía era modista y mi mamá la ayudaba. Era común que alguna tarde, cuando ellas iban a coser en casa de mi abuela, mi madre me llevaba, y yo las acompañaba. Ellas hablaban de cosas "de mujeres" en aquella época, a finales de los 60. Yo tengo el recuerdo en blanco y negro. Ahí, entre cafés con leche y magdalenas, mi madre y mi tía solían hablar de dietas. "Fíjate cómo se ha quedado esta", o "Fulanita se engordó", o "Rocío Jurado está haciendo no sé qué dieta, de la alcachofa o de la berenjena", esas cosas que se hablaban [entonces]. Yo recuerdo estar escuchándolas y llegaba mi abuela, que era la que se ocupaba de la intendencia, y venía con dos o tres vasos de café con leche, -recuerdo tomarme un vaso grande de café con leche a las 7 de la tarde, y entonces mi abuela les decía a mi tía y a mi madre: "¡Si fuera tan fácil, hijas mías, estaríamos todas delgadas!". Si fuera tan fácil animarse, estaríamos todas animadas. Si fuera tan fácil no tener miedo, ninguno tendría miedo. No sé si soy capaz de explicar lo importante que es esta frase. Considero que mi abuela inventó la psicoterapia, con esta frase. (Risas) Si fuera tan fácil, estaríamos todas delgadas. Bueno, los psicoterapeutas y psicólogos no somos grandes científicos. Los hay que sí, pero yo no me calificaría como uno de ellos. Hay veces en que hago estudios un poco de estar por casa, y uno de estos estudios es referente a eso. Un 70% de la gente que veo en mi consulta, reacciona bien a lo que yo llamo un protocolo racional estándar. Es decir, la persona está desanimada o tiene un miedo, y le dices: "No tengas tanto miedo, no hay para tanto", "Es que que tengo que hacer una presentación, un TED, estoy muy nervioso". "Bueno, respira, visualízalo". Un 70% de gente reacciona bien a ese tipo de enfoque. Pero hay un 30% de gente, y un 30% es mucho, que no reacciona bien a ese enfoque. Que cuando dicen "estoy muy nerviosa", y les dices "pues ponte tranquila", te dicen: ..... (Simula parálisis) (Risas) Y tengo dos problemas, porque además de estar nerviosa, soy idiota. Por descontado no voy a poner dentro de ese 30% el momento en el que la gente positiva está mal. Que también les pasa, es decir, tu puedes ser de muy buen rollo, "a mí todo me va bien, soy muy happy flower", pero a veces tienes un problema, y entonces te metes en el grupo de los negativos, aunque sea temporalmente. Os pongo un ejemplo de mi trabajo cotidiano. Yo suelo visitar a mucha gente que tiene ansiedad. La ansiedad se apodera de la persona, y la persona empieza a ver las cosas como negras, empieza a pensar en negativo y a anticipar todo lo que puede ir mal. Cuando alguien tiene ansiedad, normalmente su entorno le pide que se calme; o le pide que se anime, o le pide que se relaje. Cuando la ansiedad es moderada, en una escala del 1 al 10, diríamos del 1 al 5, el enfoque positivo funciona bastante bien. Cuando te dicen: "Pienso mucho, estoy bloqueado, estoy agobiado por lo que tengo que hacer, tengo mucho trabajo", si le dices: "Bueno mujer, haz mindfulness", hace mindfullness y si tiene una ansiedad moderada, el mindfulness le ayuda. O haz yoga. O vete a hacer un paseo por el bosque, o simplemente respira, o escucha música, este tipo de cosas, "no pienses". "Tú es que eres tonta, no pienses". (Risas) Cuando uno tiene esta ansiedad de 3-4, me tengo que distraer, pues, me distraigo. Pero cuando la ansiedad empieza a subir, y es 5, 6 ó 7, cuando subimos el nivel de la ansiedad, todas esas cosas positivas que funcionaban antes, de repente empeoran el problema. Me quiero relajar, pero ya no me puedo relajar. Quiero distraerme, pero no me puedo distraer. Intento hacer meditación, pero me vienen todos los malos rollos a la cabeza... ¿Conocéis a alguien que le haya pasado algo así? Es horroroso. Y ahí caemos en lo que en mi trabajo llamamos el bucle de "más de lo mismo". Las personas tenemos una dificultad, un momento malo, y de repente intentamos hacer algo positivo. "A ver si me calmo, todo irá bien". Si ese pensamiento positivo no funciona, se mantiene el miedo. Con lo que entonces, en lugar de cambiar lo que hago, pienso: "Voy a intentar ser más positivo todavía, haciendo más de lo mismo". Ese hacer más positivo todavía, me hace sentir todavía peor, porque sigo estando angustiado. No sé si tenéis la desgracia de tener alguien cerca al que le pase eso. A ese tipo de problema le llamamos un problema diabólico. Un problema diabólico es aquel que empeora con los intentos de solución. Es decir, es como estar en las arenas movedizas. Estás en la arena e intentas salir, cuanto más intentas salir, más te hundes. Pero gracias a dios las matemáticas van a venir en vuestra ayuda. ¿Quien sabe un poco de mates? (Risas) ¿Quien hizo octavo? (Risas) Yo os lo voy a recordar. Si tenéis un número positivo y lo multiplicáis por un número positivo, ¿que número tendréis? ¿Positivo, no? Muy bien. Si tenéis un número positivo y lo multiplicáis por un número negativo, ¿qué tendréis? (Público) Negativo. Tenéis el chivato. (Risas) Si tienes un número negativo y lo multiplicas por uno positivo, ¿qué vas a tener? (Público) Negativo. Pues el pensamiento humano funciona igual: "Yo estoy "estupenda de la muerte", y pienso súper positiva, estoy positiva. ¿Sí? Yo estoy "estupenda de la muerte" y empiezo a tener pensamientos negativos, y me quedo negativa. Yo me siento mal, estoy sufriendo, y estoy negativa, e intento pensar pensamientos positivos, ¿cómo me quedo? Entonces tenemos la paradoja final, como en las matemáticas, cuando multiplicamos un número negativo por otro número negativo, ¿qué obtenemos? Un número positivo. Va a pasar lo mismo con este tipo de personas: "Yo estoy muy nerviosa". Pues sigue nerviosa, hija mía. Funciona mucho mejor. "Es que tengo que hacer la TED y estoy tan nerviosa que no sé si me acordaré". Bueno, pues olvídate algo. Vete para allá con todos tus nervios, incluso anuncia la dificultad: "Es posible que en medio de la conferencia me quede en blanco y me desmaye, pero ustedes no se preocupen, antes de que pasen los 15 minutos me levantaré y acabaré la conferencia. (Risas) Esto de la TED es una cosa muy yanqui y entonces la gente no lleva bien según qué palabras, así que "a la porra con la lógica". (Risas) Vamos a ver como resolvemos este tema. Si tenemos un negativo cerca, quiero que penséis que un negativo es maravilloso. Forma parte de ese 30% de gente diferente, es una especie de zurdo del s. XXI. Hace 40 años ser zurdo era feo, te ataban la mano, te obligaban a escribir con la derecha. Incluso yo tenía un cura en mi cole que decía: "Es usted siniestro". (Risas) Un buen negativo colocado en un buen lugar puede ser excelente. Imaginaos un proyecto, una conferencia, diseñamos el proyecto, los positivos, y luego se lo damos a que lo valore el negativo. Control de calidad. (Risas) "Esto no, esto no funciona, esto es un rollo". Muy bien, cogemos los positivos toda la información y volvemos a diseñar el producto. Y se lo volvemos a dar al negativo. Un negativo bien colocado sirve para mucho. Uno de mis mejores amigos, le considero un filósofo y un sabio de la vida, dice: "Hay que saber a la altura que vuelas, porque así cuando caes, caes de la altura prevista. Me parece una frase maravillosa, es decir, si algo puede salir mal, saldrá mal. Tengamos eso en cuenta. Yo traía la presentación en cinco USB por si falla uno, me he traído el ordenador, digo: "igual el ordenador de allí no funciona", (Risas) Mi mujer salía de la ducha y me dice: "bueno, pero ¿y si se va la luz?". ¡Esto no lo tenía pensado! (Risas) Cuando uno tiene malestar, -soy psicólogo y he de decirlo-, si uno tiene malestar, me quedo con el malestar. Como cuando tienes el orgasmo, me quedo con el orgasmo el rato que pueda. Yo me quedo con mi malestar, y hago las cosas con el malestar. No pasará nada, no se ha muerto nadie. Si tengo a alguien que está padeciendo en mi entorno, tampoco pasa nada si lo dejo con su malestar. Tampoco hace falta ir cargando la cruz de todo el mundo. Bueno, como corolario final os diría: olvídate de la autoayuda. Es decir, no intentes animarte si estás desanimado. Diez años después de haber visitado a aquella enfermera, me la encontré no ha mucho en un congreso de psicólogos, y le dije: ¿qué haces aquí? Soy psicóloga, me he hecho psicooncóloga. Trabajo con niños que tienen enfermedades terminales, niños con cáncer. Y después de estos diez años, tengo otro hijo, y la vida no está mal. Y todo aquello que probablemente la gente le dijo en las primeras semanas del duelo, ella había necesitado diez años para hacerlo. Es por eso que, no tengamos prisa. A veces correr nos hace ir más lentos. No tengamos prisa, y simplemente reflexionemos: ¿Hay que ser positivo aquí? Muchas gracias. (Aplauso)