Todd Dufresne
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En Viena, a fines del siglo XIX, comenzó a trabajar como neurólogo y, años más tarde, se transformaría en el padre del psicoanálisis. Postulaba que los individuos estaban motivados por los deseos inconscientes y los recuerdos reprimidos, y que sus problemas podían resolverse si esas motivaciones se hacían conscientes a través de sesiones de terapia. Su influencia supera con creces a la de los psicólogos más reconocidos. Pero ¿era acertada la visión de Sigmund Freud sobre la naturaleza humana, y eran científicos sus métodos?

¡Orden en la sala! Sentado en el banquillo, se encuentra hoy... ¿papá?

Ejem... no, Su Señoría. Es el Dr. Sigmund Freud, uno de los pensadores más innovadores en la historia de la psicología.

Un ególatra que pregonaba teorías pseudocientíficas.

Y ¿cuáles eran esas teorías?

Abordó problemas que la medicina se negaba a tratar. En sus consultas privadas, Freud trataba a mujeres que sufrían de lo que por entonces se conocía como "histeria", y cuyos síntomas no se tomaban con la debida seriedad. Desde las mujeres que inicialmente trataba por depresión, hasta veteranos de la Primera Guerra con estrés postraumático, Freud trató a sus pacientes aplicando la "cura de la palabra", y logró así darles tal visibilidad que obligó a la medicina tradicional a reconocer la existencia de estos trastornos psicológicos.

Claramente, no ayudó a todos los pacientes. Freud estaba convencido de que nuestra conducta responde a deseos inconscientes y recuerdos reprimidos. Instaló la idea de que había motivaciones inconscientes irracionales o infundadas en la conducta de individuos con experiencias traumáticas, pero ese enfoque les causó gran perjuicio.

¿Podría explicarlo?

Tergiversó algunos de sus estudios de casos más famosos, y se atribuyó la cura de personas que, en realidad, habían empeorado su estado. Los terapeutas posteriores, influenciados por su teoría, incitaban a sus pacientes a "recuperar" recuerdos supuestamente reprimidos de un abuso infantil que nunca había existido. Muchas vidas y familias quedaron devastadas.

No se puede culpar a Freud porque otros aplicaran erróneamente su teoría, pues sería un acto de proyección.

Muchas de sus ideas causaron daño aun si su teoría se aplicaba correctamente. Freud veía a la homosexualidad como una falla en el desarrollo del individuo. Acuñó la expresión "envidia del pene" para indicar que las mujeres siempre estarán obsesionadas por su falta de pene.

Freud fue un producto de su época. Sin duda, algunos de sus postulados eran erróneos, pero creó un nuevo espacio para que futuros científicos exploren, investiguen y tomen como base. Las técnicas modernas de la terapia en que se apoyan millones de personas se originaron en los trabajos que él comenzó con el psicoanálisis. Y hoy todos sabemos que el inconsciente existe, una idea popularizada por Freud.

Los psicólogos actuales solo creen en un "inconsciente cognitivo", es decir, la idea de que no siempre somos conscientes de todo lo que ocurre. Freud llevó este concepto aún más lejos al darle un significado profundo absolutamente a todo. Construyó sus teorías con ideas científicas ya obsoletas en su época, no solo según los cánones modernos. Por ejemplo, sostenía que la psicología individual deriva de la herencia biológica de hechos ocurridos en la historia antigua. Por historia "antigua", me refiero a la Glaciación o el asesinato de Moisés. Freud y sus seguidores más fieles creían en verdad que esos traumas prehistóricos tenían efectos permanentes en la psicología humana. En su visión, la fase de la fría indiferencia hacia la sexualidad durante la pubertad era, literalmente, un reflejo de la Glaciación. Con teorías fantasiosas como estas, ¿cómo se lo puede tomar con seriedad?

Cualquier pensador reconocido de siglos anteriores ha tenido ideas que hoy se tildan de fantasiosas, pero no es argumento valedero para negar la influencia de sus teorías. Freud fue un innovador que relacionó ideas en diversos ámbitos. Sus conceptos se han plasmado en frases de uso cotidiano que explican cómo entendemos y verbalizamos experiencias individuales: el complejo de Edipo, el yo y el ello, los mecanismos de defensa, la pulsión de muerte... todos términos freudianos.

Pero Freud no se presentaba como teórico social. Insistía en que su trabajo era científico.

¿Quiere decir que... reprimía situaciones inconvenientes?

Las teorías de Freud eran irrefutables.

Un momento... ¿insinúa que tenía razón?

No. Sus ideas estaban estructuradas de tal manera que no había forma de probarlas empíricamente. En realidad, Freud no creía necesariamente en el psicoanálisis que pregonaba. Se mostraba más bien pesimista sobre el efecto de la terapia.

¿Cómo dice? Vaya, necesito un descanso...

Muchas ideas de Sigmund Freud no encajan en la ciencia moderna, y sus prácticas clínicas no se condicen con los criterios éticos actuales. Pero, al mismo tiempo, Freud desencadenó una revolución en el campo de la psicología y en la sociedad, y creó una terminología específica para describir emociones. Si bien cometió sus errores, ¿podríamos responsabilizar a un pensador por el modo en que las generaciones subsiguientes aplicaron sus ideas? ¿Deberían ser culpadas, honradas o perdonadas cuando ponemos a la historia en tela de juicio?