Sarah Rugheimer
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[DISEÑA TU FUTURO]

Quiero encontrar extraterrestres. Encontrar vida en otro planeta no solo será difícil, será muy difícil. Pero por primera vez en nuestra historia, tenemos la oportunidad de detectar señales de vida en otro planeta. O quizá ya lo hicimos en Venus. O quizá no. Aún hay dos grandes obstáculos cuando hablamos de confirmar vida en otro mundo. El primero es crear un telescopio lo suficientemente grande para eso, y el segundo es interpretar lo que encontremos. Cuando pensamos en vida extraterrestre, solemos imaginar alienígenas como pequeños hombres verdes y curiosos, no como microbios unicelulares alienígenas. Pero, en realidad, detectar señales de vida microbiana en otro planeta es lo que más me da esperanza, y en estoy enfocando mi investigación.

Muestro cómo la alta radiación de una estrella hace que los gases de microbios sean más fáciles o difíciles de ver con futuros telescopios. Los microbios han dominado la biosfera de nuestro planeta la mayoría del tiempo. Han estado emitiendo gases visibles en nuestra atmósfera, incluso a años luz de distancia, por miles de millones de años. Si un astrónomo alienígena estuviera viendo la Tierra, probablemente detectarían gases como oxígeno, metano y óxido nitroso, antes de detectarnos a nosotros. Aun con una biosfera activa como la de la Tierra, la mayoría de los gases que indican vida vienen de microbios unicelulares y no de animales. Esto es lo que intentaremos en la siguiente década astronómica, intentaremos encontrar vida microbiana en planetas orbitando otras estrellas. Pero la tecnología que detecta la atmósfera de un planeta del tamaño de la Tierra, alrededor de otro sol, es increíblemente difícil. Es como tratar de determinar el tamaño de una luciérnaga frente a una luz, desde otro continente. Lo más sorprendente es que con los telescopios del año 2020, estamos superando esta barrera tecnológica.

El segundo problema al definir vida alienígena será interpretar el significado de estas biofirmas de gas. El 21 % de nuestra atmósfera se conforma de oxígeno, y casi todo ese oxígeno proviene de la vida. Entonces, esta es la cuestión: ¿Detectar oxígeno en otro planeta significa que hay vida? No, no necesariamente, porque conocemos maneras de obtener oxígeno sin biología.

Intento entender la geología de un planeta y la radiación de su estrella, para poder identificar mejor una verdadera señal de vida. Esto es lo que hace que la detección preliminar de fosfano en Venus, una posible biofirma de gas, sea tan convincente como confusa. Venus no es donde hubiéramos esperado encontrar vida. Es un mundo infernal, con una temperatura superficial de casi 500 grados centígrados. ¿Podría haber vida flotando en la parte superior de la atmósfera? Pero, entonces, ¿cómo come y se reproduce este tipo de vida? Este descubrimiento debe revisarse durante la próxima década.

Primero, debemos verificar que sí haya fosfano, y luego habría que confirmar que este gas proviene de una forma de vida y no de algún proceso geológico fotoquímico inesperado. Esto sería uno de los descubrimientos más importantes de la generación. Si resulta no ser así, y vemos que ese gas no es biológico, sino de algún otro proceso, habremos aprendido una sólida lección sobre planetas orbitando estrellas.

Venus está cerca, es nuestro vecino, literalmente, y aun así nos cuesta entenderlo. Los planetas que encontramos orbitando otras estrellas son extraños y espontáneos. Algunos tienen la densidad de un algodón de azúcar, en otros llueve hierro fundido. La mayoría de las estrellas no son como nuestro sol, con grandes destellos de energía que dificultarían la presencia de vida. Por lo tanto, mientras más observemos diferentes biofirmas de gases, más entenderemos que no hay ningún gas que sea suficiente para entender un planeta y asegurar que tiene vida. Es muy difícil distinguir qué es vida y que no a años luz de distancia.

Y aquí es donde recae la ambigüedad. ¿Cómo sabremos si una pista es una señal de vida o no? Bueno, primero debemos entender lo más que podamos sobre la geología de un planeta y la estrella que orbita. Aprenderemos valiosas lecciones explorando nuestro propio sistema solar en lugares como Venus y Marte. Estamos cerca de responder una de las mayores dudas de la humanidad: ¿Estamos solos en el universo? Cualquier afirmación será arduamente debatida.

Así que, básicamente, me encuentro entre dos anhelos. Quiero encontrar vida extraterrestre, pero es posible no tener una respuesta. Y eso está bien, ya que la ciencia es diversa y se autocorrige. Es lo que me encanta de ella. La ciencia se trata de que haya un balance entre el escepticismo y la esperanza. No podremos teletransportarnos a otro planeta y fotografiar canguros extraterrestres saltando por ahí. Y sin una señal inteligente como “¡Hola, terrícolas!“, podemos seguir sintiéndonos solos, incluso si descubrimos que no estamos solos en el universo. A pesar de estos desafíos, me emocionan los microbios alienígenas y lo que podrían enseñarnos. Incluso si solo encontramos una señal de vida, entonces puede que el universo esté lleno de vida, desde formas unicelulares hasta complejas. Si pasamos décadas buscando y no encontramos nada, algo habremos aprendido. Pero debemos intentarlo. Debemos buscar, aunque esto signifique permanecer en la incertidumbre.

Gracias.