Ron Gutman
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De niño siempre quise ser un superhéroe. Yo quería salvar al mundo y luego hacer feliz a todos. Pero sabía que iba a necesitar superpoderes para hacer realidad mis sueños. Así que solía embarcarme en viajes imaginarios para encontrar objetos intergaláctico del planeta Krypton; algo muy divertido pero que no me dio muchos resultados. Al crecer me di cuenta que la ciencia-ficción no era una buena fuente de superpoderes; en vez de eso decidí embarcarme en un viaje de verdadera ciencia para encontrar una verdad más útil.

Mi viaje empezó en California con un estudio de 30 años de la Universidad de Berkley que examinaba las fotos de los estudiantes de un viejo anuario tratando de medir el éxito y el bienestar a lo largo de sus vidas. Al medir las sonrisas de los estudiantes los investigadores pudieron predecir cuan gratificantes y duraderos serían sus matrimonios, cuántos puntos obtendría ella en las evaluaciones de bienestar y cuánto inspiraría a otros. En otro anuario me topé con una foto de Barry Obama. Cuando vi la foto por primera vez pensé que estos superpoderes procedían de su súper cuello. Pero ahora sé que se debía a su sonrisa.

Otra revelación surge de una investigación en 2010 de la Univ. Wayne State que examinó tarjetas de béisbol de antes de 1950 de jugadores profesionales. Los investigadores hallaron que la amplitud de la sonrisa podía predecir su longevidad. Los jugadores que no sonreían en las fotos vivieron un promedio de sólo 72,9 años mientras que los jugadores con sonrisas radiantes vivieron una media de casi 80 años.

(Risas)

La buena noticia es que en realidad nacemos sonriendo. Usando tecnología ultrasónica 3D ahora podemos ver que los bebés en formación parecen sonreír incluso en el útero. Al nacer los bebés siguen sonriendo... al principio, sobre todo mientras duermen. E incluso los bebés ciegos sonríen ante el sonido de la voz humana. La sonrisa es una de las expresiones humanas más básicas y uniformes en términos biológicos.

En estudios realizados en Papúa Nueva Guinea, Paul Ekman, el investigador de expresiones faciales más reconocido del mundo, halló que hasta los miembros de la tribu fore, completamente desconectados de la cultura occidental, también conocidos por sus rituales poco comunes de canibalismo atribuían sonrisas a descripciones de situaciones de la misma forma que harían Uds. y yo. Desde Papúa Nueva Guinea hasta Hollywood pasando por el arte moderno de Pekín sonreímos a menudo y lo hacemos para expresar alegría y satisfacción.

¿Cuántas personas aquí en la sala sonríen más de 20 veces por día? Levanten la mano los que sí. Ah, bien. Fuera de esta sala más de un tercio de nosotros sonríe más de 20 veces por día mientras que menos del 14% sonríe menos de 5 veces. De hecho, quienes tienen los superpoderes más sorprendentes son los niños: sonríen 400 veces al día.

¿Alguna vez se han preguntado por qué estar rodeado de niños que sonríen constantemente hace que Uds sonrían más a menudo? Un estudio reciente de la universidad sueca de Uppsala halló que es muy difícil fruncir el ceño al mirar a alguien que sonríe. Se preguntarán por qué. Porque sonreír es contagioso a nivel evolutivo y elimina el control que normalmente tenemos sobre los músculos faciales. Imitar una sonrisa y experimentarla físicamente nos ayuda a entender si es verdadera o falsa y así podemos entender el estado emocional de quien sonríe.

En un estudio reciente sobre imitación en la Universidad Clermont-Ferrand de Francia se le preguntó a los individuos si una sonrisa era verdadera o falsa mientras sostenían un lápiz en la boca para reprimir los músculos de la sonrisa. Sin el lápiz, los individuos fueron unos jueces excelentes. Pero con el lápiz en la boca al no poder imitar la sonrisa que veían su juicio estaba limitado.

(Risas)

Además de teorizar sobre evolución en "El Origen de las Especies" Charles Darwin también escribió la teoría de la respuesta facial. Su teoría dice que el acto mismo de sonreír realmente nos hace sentir mejor, en vez de considerar la sonrisa como un mero resultado de sentirse bien. En su estudio Darwin cita en realidad al neurólogo francés Guillaume Duchenne que usaba descargas eléctricas en los músculos faciales para inducir y estimular sonrisas. Por favor, no intenten esto en sus casas.

(Risas)

En un estudio alemán relacionado los investigadores usaron resonancia magnética para medir la actividad cerebral antes y después de inyectar Botox para suprimir los músculos de la sonrisa. Los hallazgos respaldaron la teoría de Darwin mostrando que esa respuesta facial modifica el procesamiento neural del contenido emocional del cerebro de una forma que nos ayuda a sentirnos mejor al sonreír. La sonrisa estimula el sistema de recompensa del cerebro en formas que ni el chocolate -un inductor de placer muy conocido- puede igualar.

Los investigadores británicos hallaron que una sonrisa puede generar el mismo nivel de estimulación cerebral que 2.000 barras de chocolate. (Risas) Esperen. El mismo estudio halló que la sonrisa es tan estimulante como recibir 16.000 libras esterlinas en efectivo. Unos 25.000 dólares la sonrisa. No está mal. Piénsenlo de esta manera: 25.000 por 400... muchos niños por ahí se sienten como Mark Zuckerberg cada día.

Y a diferencia del exceso de chocolate el exceso de sonrisas nos hace más saludables. Sonreír puede ayudarnos a reducir el nivel de las hormonas que aumentan el estrés como el cortisol, la adrenalina y la dopamina; aumentar el nivel de hormonas que levantan el ánimo como la endorfina y reducir la presión sanguínea.

Y como si eso fuera poco sonreír está bien visto ante los ojos de los demás. Un estudio reciente de la Univ. Penn State halló que cuando uno sonríe no sólo parece más apacible y cortés sino que parece más competente.

Entonces si queremos vernos geniales y competentes, reducir el estrés, mejorar el matrimonio, sentir que acabamos de comer una barra de chocolate de alta calidad -sin pagar el costo calórico- encontrar 25.000 dólares en el bolsillo de una vieja chaqueta que no usábamos desde hace mucho, o queremos adquirir un superpoder que nos ayude a nosotros y a quienes nos rodean a vivir más, con más salud, vidas más felices, sonriamos.

(Aplausos)