Ron Finley
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Vivo en Centro Sur. Esto es Centro Sur: tiendas de licores, comida rápida, terrenos baldíos.

Entonces los planificadores de la ciudad se reunieron y pensaron, vamos a cambiar el nombre de Centro Sur para que represente algo más, así que lo cambiaron a Los Angeles Sur, como si esto arreglara lo que en realidad está mal en la ciudad. Este es Los Angeles Sur. (Risas) Tiendas de licores, comida rápida, terrenos baldíos.

Al igual que 26,5 millones de otros estadounidenses, vivo en un desierto de alimentos, Los Angeles Centro Sur, hogar de los lugares de comida para llevar y de comer en el auto. Lo curioso es que los lugares de comida para llevar matan más gente que los de comida en el auto. La gente está muriendo de enfermedades curables en Los Angeles Centro Sur. Por ejemplo, la tasa de obesidad en mi vecindario es cinco veces mayor que, digamos, Beverly Hills, que está como a 15 km de distancia.

Me canso de ver que esto pase. Y me pregunto, ¿cómo se sentirían si no tuvieran acceso a comida sana, y si cada vez que salen de casa ven los efectos dañinos que el sistema de comida actual tiene en su vecindario? Veo sillas de ruedas compradas y vendidas como autos usados. Veo centros de diálisis pululando como Starbucks. Y considero que esto debe parar. Considero que el problema es la solución. La comida es el problema y es la solución. Además ya me cansé de manejar 45 minutos de ida y vuelta para comprar una manzana que no tenga pesticidas.

Lo que hice, fue plantar un bosque de alimentos frente a mi casa. En una franja de tierra que llamamos una jardinera. Es de 45 m x 3 m. El punto es, que pertenece a la ciudad. Pero uno tiene que mantenerla. Me dije, "Bueno, puedo hacer lo que me venga en gana, dado que es mi responsabilidad y tengo que mantenerla". Así fue como decidí mantenerla.

Entonces mi grupo y yo, L.A. Green Grounds, nos juntamos y empezamos a plantar nuestro bosque de comida, árboles frutales, ya saben, las nueve verduras completas. Lo que hacemos, somos una especie de grupo pagado por adelantado compuesto por jardineros de todas las procedencias, de toda la ciudad y completamente voluntario, y todo lo que hacemos es gratis. Y el jardín, estaba hermoso.

Luego alguien se quejó. La ciudad se me echo encima y en resumen me dieron un citatorio diciendo que tenía que retirar mi jardín, el citatorio se hizo orden judicial. Y yo me decía, "Vamos, ¿en verdad? ¿Una orden judicial por plantar alimento en un pedazo de tierra que a nadie importa?" (Risas) Entonces estaba como, "Bueno, llévenselo". Porque esta vez no iba a pasar. L.A. Times tuvo la historia escrita por Steve Lopez, y hablé con el concejal y uno de los miembros de Green Grounds, que pusieron una petición en Change.org, con 900 firmas, fuimos un éxito. Tuvimos la victoria en nuestras manos. Mi concejal incluso llamó para decir que respaldaban y adoraban lo que estábamos haciendo. Quiero decir, vamos, ¿por qué no? L.A. es la ciudad de EE.UU. con más terrenos baldíos. Tiene 68 km² de terrenos baldíos. Eso equivale a 20 Central Parks. Eso es espacio suficiente para plantar 725 millones de plantas de tomate. ¿Por qué diablos no les parece bien esto? Cultivar una planta dará unas mil, 10 mil semillas. Cuando un dólar de habichuelas les dará 75 dólares de resultado. Es mi himno, cuando le digo a la gente, cultiva tu propio alimento. Cultivar tu propio alimento es como imprimir tu propio dinero.

(Aplausos)

Verán, tengo un legado para Centro Sur. Yo crecí ahí. Crié a mis hijos ahí. Me rehúso a ser parte de esta realidad manufacturada que fue manufacturada para mí por otros, y voy a manufacturar mi propia realidad.

Verán, soy artista. La jardinería es mi grafiti, yo cultivo mi arte. Tal como un artista de grafiti, que embellece paredes, yo embellezco suelos, jardineras. Uso el jardín, la tierra, como un pedazo de lienzo, y las plantas y los árboles, son mi embellecimiento de ese lienzo. Se sorprenderían de ver lo que la tierra puede hacer. si dejan que sea su lienzo. Simplemente no pueden imaginar lo asombroso que es un girasol y cómo afecta a la gente.

¿Qué pasó? Soy testigo de cómo mi jardín se convirtió en una herramienta de educación, de transformación de mi vecindario. Para cambiar la comunidad, tienes que cambiar la composición de la tierra. Somos la tierra. Se sorprenderían de ver cómo afecta a los chicos. La jardinería es el acto más terapéutico y provocativo que puedan hacer, especialmente en una urbe. Además, obtienen fresas.

(Risas)

Recuerdo una ocasión, que vinieron una madre y su hija, eran como las 10:30 de la noche y estaban en mi jardín, salí y se veían muy apenadas. Yo, bueno, hombre, me sentí mal que estuvieran ahí, y les dije, ya saben, no tienen que hacer esto así. Esto está en la calle por una razón. Sentí vergüenza al ver gente que estaba tan cerca de mí con hambre, y esto solo refuerza el porqué hago esto, la gente me pregunta, "Fin, ¿no temes que la gente vaya a robar tu comida?" A lo que digo, "Por Dios no, no tengo miedo de que se la vayan a robar". Para eso está en la calle. De eso se trata. Quiero que la tomen, pero a su vez, quiero que retomen su salud".

Hubo otra ocasión en que puse un jardín en un refugio para desamparados en el centro de Los Angeles. Estaban estos tipos, que me ayudaron a descargar el camión. Fue fabuloso, me compartieron sus historias sobre cómo esto los había afectado y cómo solían plantar con su mamá y su abuela, y fue fabuloso ver cómo esto los cambió, así fuera tan solo por un momento.

Así Green Grounds ha llegado a plantar quizá 20 jardines. Hemos tenido, como unas 50 personas que vienen, trabajan y participan, todas en plan voluntario. Si los chicos cultivan col, los chicos comerán col. (Risas) Si cultivan tomates, comerán tomates. (Aplausos) Pero si nada de esto se les enseña, si no se les enseña cómo el alimento afecta la mente y el cuerpo, comen a ciegas lo que les pongan en frente.

Veo a jóvenes que quieren trabajar, pero tienen esta cosa en la que están atrapados. Veo chicos de color que están en este camino diseñado para ellos, que no los lleva a ningún lado. Con la jardinería, veo una oportunidad en la que podemos entrenar a estos chicos que se encarguen de sus comunidades para tener una vida sustentable. Y cuando hacemos esto, ¿quién sabe? Quizá se produzca el próximo George Washington Carver, pero si no cambiamos la composición de la tierra, nunca lo haremos.

Ahora este es uno de mis planes, esto es algo que quiero hacer. Quiero plantar todo una cuadra de jardines, donde la gente pueda compartir comida en la misma cuadra. Quiero llevar contenedores y convertirlos en cafés saludables. No me malinterpreten. No estoy hablando de cosas gratis, porque lo gratuito no es sustentable. Lo curioso de la sustentabilidad, es que tienes que sustentarla. (Risas) (Aplausos) De lo que hablo es poner de a trabajar a la gente, sacar a los chicos de la calle, que conozcan la alegría, el orgullo y el honor de cultivar su propio alimento, abriendo mercados de agricultores.

Lo que quiero hacer aquí, tenemos que hacerlo sexy. Quiero que todos se conviertan en renegados ecolucionarios, gánsteres, jardineros gánsteres. Tenemos que cambiar el guión de lo que es un gánster. Si no eres un jardinero, no eres un gánster. Que los gánsteres tomen su pala ¿de acuerdo? Que esa sea su arma de elección.

(Aplausos)

En suma, si quieren reunirse conmigo, bueno, si quieren verme, no me llamen si quieren sentarse en sillas cómodas y tener reuniones para hablar de hacer alguna mierda... para hablar de hacer alguna mierda. Si quieren verme, vengan al jardín con su pala para que podamos plantar algo.

Paz. Gracias.

(Aplausos) Gracias. (Aplausos)