Rob Hopkins
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Como cultura, nos contamos muchas historias sobre el futuro, y dónde podemos avanzar a partir de este punto. Algunas de esas historias dicen que alguien va a solucionar todo por nosotros. Otras historias dicen que todo está a punto de venirse abajo.

Pero hoy quiero contarles una historia diferente. Como todas las historias, tiene un principio. Durante mucho tiempo, mi trabajo ha estado involucrado con la educación, enseñando a la gente habilidades prácticas para la sustentabilidad en como tomar responsabilidad para cultivar algunos de sus propios alimentos, cómo construir edificios usando materiales locales, cómo generar su propia energía, y cosas por el estilo.

Yo vivía en Irlanda, ahí construí las primeras casas de fardos de pajas, y algunos edificios de mazorca y todo este tipo de cosas. Pero durante muchos años todo mi trabajo se ha centrado alrededor de la idea de que la sustentabilidad básicamente significa mirar el modelo de crecimiento económico globalizado, y ajustar lo que entra en un extremo, y lo que sale por el otro extremo. Y entonces entré en contacto con una forma de ver las cosas que en realidad cambió profundamente esa idea que tenía.

Y a fin de presentarles eso, Tengo algo aquí que voy a desvelar, que es una de las grandes maravillas de la era moderna. Y es algo tan increíble y tan asombroso que creo que tal vez mientras quito este paño una adecuada exclamación de asombro sería apropiada. Si ustedes me pueden ayudar con eso sería fantástico. (Risas) Esto es un litro de petróleo.

Esta botella de petróleo, destilado por más de cien millones de años de tiempo geológico, y antiquísima luz solar, contiene energía equivalente a unas cinco semanas de duro trabajo manual humano — equivalente a unas 35 personas fuertes llegando y trabajando para ustedes. Podemos convertirlo en una deslumbrante variedad de materiales, medicina, ropa moderna, computadoras portátiles, toda una serie de cosas diferentes. Nos da un retorno de energía que es inimaginable, históricamente. Hemos basado el diseño de nuestros asentamientos, modelos de negocio, planes de transporte, incluso la idea de crecimiento económico, como algunos dirían, en el supuesto de que tendremos esto a perpetuidad.

Sin embargo, cuando damos un paso atrás, y miramos a través de la historia, lo que podríamos llamar el intervalo del petróleo, es un período corto en la historia donde hemos descubierto este material extraordinario, y basado alrededor de él toda una forma de vida. Pero, en esta etapa, a medida que nos montamos en lo alto de esta montaña de energía, pasamos de una época en que nuestro éxito económico, nuestro sentido de la destreza individual y el bienestar está directamente relacionado con la cantidad de petróleo que consumimos, a un tiempo en que en realidad nuestro grado de dependencia del petróleo es nuestro grado de vulnerabilidad.

Y está cada vez más claro que no vamos a poder confiar en el hecho de que lo vamos a tener a nuestra disposición para siempre. Por cada cuatro barriles de petróleo que consumimos sólo descubrimos uno. Y esa brecha continúa ampliándose. También está el hecho de que la cantidad de energía que se obtiene del petróleo que se descubre está cayendo. En la década de 1930 se obtenían 100 unidades de energía por cada una que se utilizaba para extraerlo. En la historia, algo completamente sin precedentes. Eso ya ha caído a unas 11 unidades. Y por eso, ahora, los nuevos avances, las nuevas fronteras en términos de extracción de petróleo están pugnando en Alberta, o en el fondo de los océanos.

Hay 98 naciones productoras de petróleo en el mundo. Pero de estas, 65 ya han pasado su pico. El momento en que el promedio del mundo pase este pico, la gente se pregunta cuándo va a suceder. Y hay un caso emergente que tal vez eso fue lo que sucedió en julio pasado cuando los precios del petróleo eran tan altos.

Pero ¿vamos a suponer que la misma brillantez y creatividad y adaptabilidad que al principio nos llevó hasta la cima de esa montaña de energía, de alguna forma misteriosa va a evaporarse cuando tenemos que diseñar una forma creativa de bajar por el otro lado? No. Pero la idea que tenemos que plantear tiene que basarse en evaluaciones realistas de dónde estamos.

También está la cuestión del cambio climático, es el otro punto que sustenta este enfoque a la transición. Pero de lo que me doy cuenta, cuando hablo con científicos del clima, es la mirada cada vez más aterrorizada que tienen en sus ojos, a medida que se reciben datos, lo que está muy por delante de lo que el IPCC está hablando. El IPCC dijo que podríamos ver una ruptura significativa del hielo Ártico en 2100, en el peor escenario posible. En realidad, si las tendencias actuales continúan, podría todo desaparecer completamente en un plazo de cinco o 10 años. Si tan solo el tres por ciento del carbono atrapado en las capas subterráneas del ártico se libera a medida que el mundo se calienta, igualaría todos los ahorros en carbono, que tenemos que hacer, en los próximos 40 años para evitar un empeoramiento del cambio climático. No tenemos otra opción que una profunda y urgente descarbonización.

Pero siempre estoy muy interesado en pensar sobre cómo serán las historias que las generaciones venideras, que queden más abajo que nosotros en esta pendiente van a contar de nosotros, la generación que vivió en la cima de la montaña, que vivió la gran fiesta, y abusó de su herencia. Y una de las maneras en que me gusta hacer eso es volver la mirada hacia las historias que la gente solía contar antes de que tuviéramos petróleo barato, combustibles fósiles, y la gente contaba con sus propios músculos, la energía de los animales, o un poco de viento, un poco de la energía del agua.

Teníamos historias como "Las Botas de Siete Leguas": el gigante que tenía estas botas, y que una vez que te las ponías con cada zancada, se podían cubrir siete leguas, o 21 millas (34 km), una especie de viaje totalmente inimaginable para las personas sin ese tipo de energía a su disposición.

Historias como la de La Olla Mágica de caldo de avena, donde había una olla que si conocías las palabras mágicas, podía hacer tanta comida como quisieras, sin que tuvieras que hacer ningún trabajo, siempre que pudieras recordar la otra palabra mágica para que parara de hacer caldos. De lo contrario, inundarías todo tu pueblo con caldo de avena caliente.

Está la historia "El Zapatero y los Duendes". El zapatero se iba a dormir, se despertaba por la mañana, y todos los zapatos estaban hechos mágicamente por los duendes. Algo inimaginable para la gente de entonces.

Ahora tenemos las botas de siete leguas en forma de Ryanair y de Easyjet. Tenemos la olla mágica de caldos de avena en forma de Wal-Mart y Tesco. Y tenemos a los duendes en forma de China. Pero nosotros no apreciamos lo sorprendente que ha sido.

¿Y cuáles son las historias que nos contamos ahora, mientras imaginamos hacia dónde vamos?. Yo diría que hay cuatro. Está la idea de que las cosas sigan como están. que el futuro será como el presente, más de lo mismo. Pero, como hemos visto en el último año, creo que esa es una idea que resulta cada vez más discutible. Y en términos de cambio climático, es algo que no es realmente factible.

Está la idea del colapso. de que en realidad todo es tan frágil que podría simplemente venirse abajo y colapsar. Esta historia es popular en algunos lugares. La tercera historia es la idea de que la tecnología puede solucionar todo, de que la tecnología de alguna forma puede sacarnos de esto.

Y es una idea que creo es frecuente en estas charlas de TED, la idea de que podemos inventarnos un camino para salir de una profunda crisis económica y energética, que el paso a una economía del conocimiento puede de manera limpia, esquivar esas limitaciones energéticas, la idea de que vamos a descubrir alguna nueva fuente fabulosa de energía que significaría que podemos dejar de lado todas las preocupaciones sobre la seguridad energética, la idea de que podemos salir limpiamente a un mundo completamente renovable.

Pero el mundo no es Second Life. No podemos crear nuevas tierras y sistemas de energía con el clic del mouse. Y mientras nos sentamos, intercambiando ideas entre nosotros, todavía hay gente excavando carbón para producir energía para los servidores, extrayendo minerales para hacer todas esas cosas. El desayuno que comemos mientras nos sentamos para mirar nuestro correo electrónico por la mañana sigue siendo transportado a grandes distancias, generalmente a costa de lo sistemas alimentarios locales, más fuertes y flexibles, que habían proporcionado esto en el pasado, y que tan eficazmente hemos devaluado y desmantelado.

Podemos ser increíblemente inventivos y creativos. Pero también vivimos en un mundo con limitaciones y demandas muy reales. La energía y la tecnología no son la misma cosa. En lo que yo estoy involucrado es en la respuesta de transición. Esto significa mirar de frente los desafios del pico del petróleo y del cambio climático, y responder con creatividad y adaptabilidad y con la imaginación que realmente necesitamos. Es algo que se ha extendido increíblemente rápido. Y es algo que tiene varias características.

Es viral. Parece extenderse pasando desapercibido muy, muy rápidamente. Es de código abierto. Es algo que todo el mundo que está involucrado desarrolla y pasa a medida que trabaja con ello. Es auto-organizado. No hay ninguna gran organización central que lo impulse, la gente simplemente recoge una idea y sigue adelante con ella, y lo aplican allí donde estén. Está centrada en las soluciones. Es sobre todo ver lo que la gente puede hacer donde están, para responder a esto. Es susceptible al lugar, y a la escala.

Lo transicional es completamente diferente. Los grupos de transición en Chile, en los EE.UU., y de aquí, lo que están haciendo es muy diferente en cada lugar al que vas. Se aprende mucho de los errores. Y la sensación es de algo histórico. Se intenta crear un sentido de que esta es una oportunidad histórica de hacer algo realmente extraordinario. Y es un proceso realmente feliz. La gente se divierte mucho haciendo esto, volver a entrar en contacto con otras personas mientras lo hacen. Una de las cosas que lo sustenta es la idea de la resiliencia.

Y creo que, en muchos sentidos, la idea de resiliencia es un concepto más útil que la idea de sustentabilidad. La idea de resiliencia proviene del estudio de la ecología. Y en realidad trata sobre cómo los sistemas, los asentamientos, resisten los impactos desde el exterior. Cuando se encuentran con un impacto del exterior no se ven incapaces de afrontarlo, y se deshacen. Y, como dije, creo que es un concepto más útil que el de sustentabilidad.

Cuando nuestros supermercados tienen comida sólo para dos o tres días en un momento dado, a menudo la sustentabilidad tiende a centrarse en la eficiencia energética de los congeladores y el embalaje en que están envueltas las lechugas. Mirando a través de la lente de la resiliencia, lo que en realidad nos preguntamos es cómo hemos llegado a un situación que es tan vulnerable. La resiliencia es mucho más profunda: trata de la construcción de forma modular en lo que hacemos, construir protectores en cómo organizamos las cosas básicas que nos sustentan.

Esta es una fotografía de 1897, de la Asociación de Jardineros del Mercado de Bristol y Distrito. Es en un momento en que la ciudad de Bristol, que está muy cerca de aquí, estaba rodeada de huertos comerciales, que proporcionaban una importante cantidad de alimentos que se consumía en la ciudad, y también creaba muchos puestos de trabajo. Había un grado de resiliencia, si se quiere, en ese momento al que ahora sólo podemos mirar con envidia.

¿Cómo funciona esta idea de transición? Básicamente tienes un grupo de personas entusiasmada con la idea. Ellos toman algunas de las herramientas que hemos desarrollado. Comienzan a implementar un programa de concientización viendo cómo esto puede realmente funcionar en la ciudad. Muestran las películas, dan charlas, etc. Es un proceso lúdico y creativo, e informativo. Luego empiezan a formar grupos de trabajo, atendiendo diferentes aspectos, y a partir de ahí, surgen un montón de proyectos que el "Proyecto de Transición" en sí empieza a apoyar y facilitar.

Todo empezó con un trabajo en el que yo estaba involucrado en Irlanda, donde estaba enseñando, y a partir de ahí se ha propagado. Ahora hay más de 200 "Proyectos de Transición" formales. Y hay miles de otros que se encuentran en lo que llamamos la fase de reflexión. Están reflexionando sobre si van a continuar avanzando. Y de hecho muchos de ellos están haciendo una enorme cantidad de cosas. Pero ¿qué es lo que realmente hacen? Bien, es una especie de bonita idea, pero, ¿qué hacen en realidad sobre el terreno?

Bueno, creo que es muy importante aclarar que en realidad esto no es algo que va a hacer todo por sí mismo. Necesitamos una legislación internacional de Copenague, y demás. Necesitamos respuestas nacionales, respuestas del gobierno local. Pero todas esas cosas van a ser mucho más fáciles si tenemos comunidades que están activas y generan ideas y liderando desde primera línea, volviendo las políticas no-elegibles en elegibles en los próximos 5 a 10 años.

Algunas de las cosas que surgen, son los proyectos locales de alimentos, como esquemas agrícolas de apoyo comunitario, producción urbana de alimentos, la creación de guías locales de alimentos, y demás. Muchos lugares están empezando a crear sus propias empresas de energía, empresas energéticas de propiedad comunitaria, donde la comunidad puede invertir dinero en sí misma, para comenzar a construir el tipo de infraestructura de energía renovable que necesitamos. Muchos lugares están trabajando con sus escuelas locales. En Newent y el Bosque de Dean, para las escuelas, Los niños están aprendiendo a cultivar alimentos. Promoviendo el reciclaje, jardines compartidos, que une a gente que no tiene un jardín a quien le gustaría cultivar alimentos, con personas que tienen jardines que no están usando. Plantando árboles productivos en los espacios urbanos. Y también se comienza a considerar la idea de monedas alternativas.

Esto es Lewes, Sussex, quienes recientemente lanzaron la libra Lewes, una moneda que sólo puede usarse dentro de la ciudad, como una manera de empezar a hacer circular dinero en la economía local. Si te lo llevas a otro sitio, no vale nada. Pero en realidad dentro de la ciudad se empiezan a crear estos ciclos económicos mucho más eficaces.

Otra cosa que hacen, es lo que llamamos un plan de disminución de energía. Que es básicamente desarrollar un plan B para la ciudad. La mayoría de nuestras autoridades locales, cuando se sientan a planificar para los próximos cinco, 10, 15, 20 años de una comunidad todavía parten del supuesto de que habrá más energía, más coches, más viviendas, más empleos, más crecimiento, y demás. ¿Como sería si ese no es el caso? ¿Y cómo podemos aceptarlo y llegar a algo que en realidad era más bien mantener a todo el mundo? Como un amigo mío dice, "La vida es una serie de cosas para las que no estás preparado". Y sin duda, eso ha sido mi experiencia con la transición desde hace tres años, de sólo ser una idea, se ha convertido en algo que ha recorrido todo el mundo de forma viral. Estamos recibiendo un gran interés por parte del gobierno. Ed Miliband, el ministro de Energía de este país, fue invitado a nuestra reciente conferencia como oyente principal. y así lo hizo- (Risas) (Aplausos) — y desde entonces se ha convertido en un gran defensor de la idea.

Ahora hay dos autoridades locales en este país que se han declarado a sí mismas autoridades de transición local, Leicestershire y Somerset. Y en Stroud, el grupo de transición allí, en efecto, redactó el plan de alimentos del gobierno local. Y el jefe del consejo, dijo, "Si no tuviéramos Transición Stroud, tendríamos que inventar toda esa infraestructura comunitaria desde cero. " Mientras se propaga, vemos centros nacionales emergentes.

En Escocia, el fondo para el cambio climático del gobierno escocés ha financiado Transición Escocia como una organización nacional, apoyando su difusión. Y ahora lo vemos por todas partes. Pero la clave de la transición no es pensar que tenemos que cambiarlo todo ahora, sino que las cosas ya están cambiando, inevitablemente, y lo que tenemos que hacer es trabajar creativamente con esto, basándonos en hacer las preguntas correctas.

Creo que al final me gustaría volver a la idea de las historias. Porque creo que las historias son de vital importancia aquí. Y en realidad las historias que nos contamos a nosotros mismos, tenemos una escasez enorme de historias acerca de cómo avanzar creativamente desde aquí. Y una de las principales cosas que la transición hace es sacar ese tipo de historias, en lo que la gente está haciendo. Historias sobre lo que la comunidad produce su propio billete de 21 libras, por ejemplo, la escuela que convirtió su estacionamiento de autos en un jardín de alimentos, la comunidad que fundó su propia empresa de energía. Y para mí, una de las grandes historias recientes fueron los Obama cavando el jardín sur de la Casa Blanca para crear un huerto. Porque la última vez que se hizo, cuando lo hizo Eleanor Roosevelt, llevó a la creación de 20 millones de huertos en los Estados Unidos.

Así que realmente, con la pregunta que me gustaría dejarlos, es - para todos los aspecto que su comunidad necesita a fin de prosperar, ¿Cómo se puede hacer de tal forma que reduzca drásticamente sus emisiones de carbono, y al mismo tiempo construya resiliencia?

Personalmente, me siento enormemente agradecido de haber vivido la era del petróleo barato. He sido increíblemente afortunado, hemos sido increíblemente afortunados. Pero honremos lo que nos ha traído hasta aquí y avancemos desde este punto. Porque si nos aferramos a ello, y seguimos asumiendo que puede sustentar nuestras opciones, el futuro que se nos presenta es realmente imposible de controlar. Y por amor y para preservar todo lo que el petróleo ha hecho por nosotros, y lo que la era del petróleo ha hecho por nosotros, podemos entonces comenzar la creación de un mundo que es más resiliente, más nutritivo, y en el que nos encontramos en mejor forma, más hábiles y más conectados unos con otros. Muchas gracias. (Aplausos)