Rebecca Saxe
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Hoy les hablaré sobre el problema de las otras mentes. Y el problema del que voy a hablar no es el típico tratado por la filosofía, de "¿Cómo podemos saber si otras personas tienen mente?" Es decir, tal vez usted tiene una mente, y todos los demás son sólo robots realmente convincentes. Por tanto, eso es un problema filosófico. Pero para los propósitos de hoy, asumo que muchas personas en esta audiencia tienen mente, y que no tengo que preocuparme por esto.

Hay un segundo problema que quizá nos es más familiar como padres, maestros, cónyuges y novelistas. Éste es, "¿Por qué es tan difícil saber lo que quiere o cree una persona?" O, aún más relevante, "¿Por qué es tan difícil cambiar lo que alguien quiere o cree?"

Creo que los novelistas lo expresan mejor. Como Philip Roth quien dijo: "Y, sin embargo, ¿qué vamos a hacer sobre este asunto tan importante de las otras personas? ¿Tan mal dotados, estamos todos, como para imaginar el funcionamiento interior de otros así como sus objetivos secretos?" Como profesora y como esposa esto es, decididamente, un problema que enfrento cada día. Pero, como científica, estoy interesada en un otro problema sobre las mentes, y ese es el que les presentaré hoy. El problema es: "¿Cómo resulta tan fácil conocer otras mentes?"

Así que para empezar a ilustrarlo, casi no necesitan información, nos basta con un vistazo, para adivinar lo que está pensando esta mujer o este hombre. Y dicho de otra manera, el quid de la cuestión es cómo es la máquina que usamos para pensar sobre otras mentes, nuestro cerebro, compuesto de piezas, las células cerebrales, que compartimos con todos otros animales, con monos, con ratones e incluso con babosas de mar. No obstante, se agrupan en una red particular, y lo que se obtiene es la capacidad para escribir Romeo y Julieta. O decir, lo que dijo Alan Greenspan: "Sé que crees que entiende lo que pensaba que dije, pero no estoy seguro de que se haya dado cuenta de que lo que escuchó no es lo que quería decir." (Risas)

Por tanto, el trabajo de mi área de la neurociencia cognitiva es confrontar estas ideas, mano a mano. Y para tratar de entender cómo es posible configurar unidades simples, mensajes sencillos sobre el espacio y el tiempo en una red, y obtener esta sorprendente capacidad humana de pensar en las mentes. Hoy explicaré tres cosas al respecto. Obviamente, todo el proyecto es enorme. Y explicaré solo los primeros pasos sobre el descubrimiento de una región del cerebro específica que reflexiona acerca de cómo piensan otras personas. Haré algunas observaciones sobre el lento desarrollo de este sistema mientras aprendemos a hacer esta difícil tarea. Y, por último, mostraré que algunas de las diferencias entre las personas y la manera de juzgar a los demás, puede explicarse a través de las diferencias en el sistema cerebral.

Así es que, en primer lugar hay una región en el cerebro humano, en sus cerebros, cuyo trabajo es pensar acerca de los pensamientos de otras personas. Ésta es una foto de esa región. Se llama unión temporoparietal derecha. Situada por encima y por detrás de la oreja derecha. Y ésta es la región del cerebro que ustedes activaron al ver las fotos que les mostré, o cuando leen Romeo y Julieta, o cuando intentaron entender a Alan Greenspan. Y no se utiliza para resolver ningún otro tipo de problema lógico. Así que esta región del cerebro denominada unión temporoparietal derecha. Y esta imagen muestra la activación media en un grupo de "adultos humanos típicos" ... estudiantes de pregrado en MIT. (Risas)

Lo segundo que quiero decir sobre este sistema cerebral es que a pesar de que los humanos adultos son muy buenos en comprender otras mentes, no siempre han tenido esa capacidad. Los niños necesitan mucho tiempo para entrar en este sistema. Les mostraré algo de ese proceso largo y prolongado. Lo primero les mostraré el cambio entre la edad de los tres a los cinco años, cuando los niños aprenden a comprender que alguien puede tener creencias diferentes a las suyas. Voy a mostrarles a un niño de cinco años sometido a un tipo estándar de adivinanza que llamamos tarea de creencia falsa.

Video: Este es el primer pirata. Se llama Iván. ¿Y sabes lo que de verdad les gusta a los piratas?

A los piratas les gustan los sándwiches de queso.

Niño: ¿De queso? ¡Me encanta el queso!

RS: Si. Así que Iván tiene este sándwich de queso. y él dice "¡Ñam, ñam, ñam, ñam! Me encantan los sándwiches de queso." E Iván pone su sándwich aquí, encima del cofre del pirata. E Iván dice: "¿Sabes qué? Necesito beber algo con la comida." Y así, Iván se va a beber algo. Y mientras Iván no está se levanta viento, y tira el sándwich a la hierba. Y ahora por aquí viene otro pirata. Este pirata se llama Josué. Y a Josué también le encantan los sándwiches de queso. Josué tiene un sándwich de queso y dice: "¡Ñam, ñam, ñam, ñam! Me encantan los sándwiches de queso." Y pone el sándwich de queso aquí encima del cofre del pirata.

Niño: Así es que éste es suyo.

RS: Ése es de Josué. Así es.

Niño: Y entonces, el suyo se cayó al suelo.

RS: Eso es, exactamente así.

Niño: De modo que no sabrá cuál es el suyo.

RS: Oh. Así que ahora Josué se va a beber algo. Iván regresa y dice: "Quiero mi sándwich de queso." Así que ¿cuál crees que elegirá Iván?

Niño: Yo creo que elegirá éste.

RS: Sí, ¿crees que va a elegir éste? Muy bien. Vamos a ver. Oh, sí, tenías razón. Eligió éste.

Así que es niño de cinco años que comprende claramente que otras personas pueden tener creencias equivocadas y cuáles son las consecuencias de sus actos. Ahora voy a mostrar a un niño de tres años de edad a quien se le sometió a la misma adivinanza.

Video: RS: E Iván dice: "Quiero mi sándwich de queso." ¿Qué sandwich va a elegir? ¿Crees que va a elegir éste? Vamos a ver qué pasa. Vamos a ver lo que hace. Aquí viene Iván. Y él dice, "Quiero mi sándwich de queso." Y elige éste. ¡Uy, uy, uy!¿Por qué ha elegido ése?

Niño: El suyo estaba en la hierba.

RS : Por tanto, el niño de tres años hace dos cosas de manera diferente. En primer lugar, predice que Iván elegirá el sándwich que es realmente suyo. Y en segundo lugar, cuando va a Iván tomar el sándwich del lugar donde lo dejó, cuando nosotros diríamos que lo toma porque piensa que es suyo, el niño de tres años tiene otra explicación. Él no elige su propio sándwich porque ya no lo desee, sino porque está sucio en el suelo. Así que por eso él se decide por el otro sándwich. Por supuesto que este desarrollo no se detiene a los cinco años. Y podemos ver la continuación de este proceso de aprender cómo son los pensamientos de otras personas doblando la apuesta y preguntando a los niños, no por una predicción de actos, sino por un juicio moral. Así es que primero mostraré al niño de tres años de nuevo.

Video: RS: ¿Se portó mal Iván por haber tomado el sándwich de Josué?

Niño: Si.

RS: ¿Debería recibir Iván su merecido por haber tomado el sándwich de Josué?

Niño: Si.

Así que, quizás no es tan sorprendente que piense que Iván ha sido malo por tomar el sándwich de Josué. Ya que piensa que Iván tomó el sándwich de Josué solamente para no comer su propio sándwich sucio. Ahora mostraré al niño de cinco años. Recuerden que el niño de cinco entendió completamente por qué Iván tomó el sándwich de Josué

Video: RS: ¿Se portó mal Ivan por haber tomado el sándwich de Josué?

Niño: Bueno, sí.

RS: Y no es hasta los siete años que se consigue algo que se parece más a una respuesta de adultos.

Video: RS: ¿Debería recibir Iván su merecido por haber tomado el sándwich de Josué?

Niño: No, el viento debería recibir su merecido.

RS: Él dice que el viento debería recibir su merecido, por cambiar los sándwiches. (Risas)

Y ahora lo que hemos empezado a hacer en el laboratorio es poner a los niños en el escáner cerebral para visualizar qué está pasando en el cerebro a medida que desarrollan esta capacidad de pensar cómo son los pensamientos de otras personas. Lo primero es ver en los niños la misma región cerebral, la unión temporoparietal derecha, activada cuando los niños están pensando en otras personas. Pero no es exactamente como el cerebro adulto.

Así, en los adultos, como ya dije, esta región del cerebro está prácticamente especializada. No hace casi otra cosa, excepto pensar acerca de los pensamientos de otras personas. En los niños es mucho menos, cuando tienen entre cinco años y ocho años, el tramo de edad de los niños mostrados. Y, de hecho si observáramos a los niños de 8 a 11 años, entrando ya en la pubertad, veríamos que todavía no tienen la región del cerebro como un adulto. Y así, lo que podemos ver es que durante la infancia e incluso en la adolescencia, tanto el sistema cognitivo, esto es, la capacidad de nuestra mente a pensar en otras mentes, y el sistema cerebral en el que se apoya, continúan desarrollándose lentamente.

Pero, claro está, como ustedes probablemente saben, incluso en la edad adulta, las personas se diferencian en su capacidad de pensar en otras mentes, en la frecuencia que lo hacen, y la precisión. Por tanto, deseamos saber si las diferencias entre los adultos en su forma de pensar acerca de los pensamientos de los demás podrían explicarse en función de las diferencias en esta región del cerebro. Así que lo primero que hicimos fue dar a los adultos una versión del problema de los piratas que dimos a los niños. Y que ahora les mostraré.

Grace y su amigo están de visita en una fábrica de productos químicos y hacen un descanso para tomar un café. Y el amigo de Grace le pide un poco de azúcar para el café. Grace va donde está el café y al lado del café ve un recipiente que contiene un polvo blanco que es el azúcar. Sin embargo, el recipiente tiene la etiqueta "Veneno mortal". Así que Grace piensa que el polvo es un veneno mortal, y se lo pone en el café de su amigo. Y su amigo bebe el café y no le pasa nada.

¿Cuántas personas piensan que es moralmente admisible que Grace haya puesto el polvo en el café? Vale. Bien. (Risas) Así que preguntamos a las personas cuánto se debería castigar a Grace en este caso, que denominamos un fallido intento de perjuicio.

Y podemos comparar esto con otro caso donde todo en el mundo real es lo mismo. El polvo es todavía azúcar, pero lo que cambia es lo que piensa Grace. Ahora ella piensa que el polvo es azúcar. Y quizá era de esperar que, si Grace piensa que el polvo es azúcar y se lo pone en el café de su amigo, la gente diga que ella no merece castigo alguno. Mientras que, si ella cree que el polvo es veneno, aunque en realidad es azúcar, en los ojos de las personas ella merece un buen castigo, aunque lo que sucediera en la realidad fuera exactamente lo mismo.

Y, de hecho, dicen que merece más castigo en el caso de fallido intento de perjuicio que en el otro caso, que denominamos accidente. Cuando Grace pensó que el polvo era azúcar, porque tenía la etiqueta "azúcar" y estaba al lado de la máquina de café, pero en realidad el polvo era veneno. Así que, aunque el polvo era veneno, el amigo bebió el café y murió. En ese caso la gente considera que Grace merece menos castigo, ya que inocentemente, pensaba que se trataba de azúcar, que en el otro caso, donde pensaba que se trataba de veneno, aunque no se produjo perjuicio alguno.

La gente, sin embargo, no se pone de acuerdo sobre cuánto se debe castigar a Grace en el caso de accidente. Algunas personas piensan que se merecería mayor castigo y otras personas piensan que menos. Y voy a presentar lo que vimos cuando observamos el interior de los cerebros de las personas mientras hacen una valoración moral. Así que lo que les muestro de izquierda a derecha, es cuánta actividad había en esta región del cerebro. y de arriba a abajo, la cantidad de castigo que las personas consideraban que merecía Grace.

Y lo que se puede ver a la izquierda cuando hay muy poca actividad en esta región del cerebro, las personas prestaron poca atención a su presunción de inocencia y decían que merecía un gran castigo por el accidente. Mientras que, a la derecha donde había mucha actividad, las personas prestaron mucha más atención a su presunción de inocencia, y consideraron que merecía un castigo menor por causar el accidente.

Esto está muy bien, por supuesto, pero lo que intentamos es lograr la manera de interferir en la función en esta región del cerebro, y ver si podemos cambiar el juicio moral de las personas. Y ya tenemos esa herramienta. Se llama estimulación magnética transcraneal, o EMT. Esta herramienta nos permite pasar un impulso magnético a través del cráneo, hacia una pequeña región del cerebro, y desorganizar temporalmente el funcionamiento de las neuronas de esa región.

Voy a hacerles una demostración. En primer lugar les mostraré que se trata de un impulso magnético, Voy a mostrar lo que ocurre cuando se pone una moneda en la máquina. Cuando oigan clics, estamos activando la máquina. Así que ahora voy a aplicar ese mismo impulso a mi cerebro, a la parte de mi cerebro que controla la mano. Esto no es fuerza física, se trata sólo de un impulso magnético.

Video: Mujer: ¿Preparada? Rebecca Saxe: Si.

Vale, esto que provoca una pequeña contracción involuntaria en la mano por aplicar un impulso magnético a mi cerebro. Y podemos usar ese mismo impulso, aplicado a la unión temporoparietal derecha, para saber si podemos cambiar los juicios morales de las personas. Así que estos son los juicios que les mostré antes, juicios morales de personas normales. Y luego podemos aplicar una estimulación EMT a la unión temporoparietal derecha, y preguntar cómo las personas cambian sus juicios morales. Y lo primero es que la gente todavía puede realizar esta tarea.

Así que los juicios del caso, cuando todo estaba bien siguen siendo los mismos. Dicen que ella no merece castigo alguno. Pero en el caso de un intento fallido de perjuicio, cuando Grace pensó que era veneno, aunque en realidad era azúcar, las personas ahora dicen que sería mejor que recibiera menos castigo por poner el polvo en el café.

Y en el caso del accidente, cuando ella pensaba que era azúcar, pero en realidad era veneno lo que causó una muerte, la gente dice que merece más castigo. Así que lo les he expuesto es que la gente está, en realidad, muy bien equipada para pensar acerca de los pensamientos de otras personas.

Tenemos un sistema cerebral especial que nos permite pensar sobre lo que piensan los demás. Este sistema necesita mucho tiempo para desarrollarse, lentamente a lo largo de la infancia y la pubertad. E incluso en la edad adulta, las diferencias en esta región del cerebro pueden explicar las diferencias entre los adultos en nuestra forma de pensar y de juzgar a los demás.

Pero quisiera dar la última palabra de nuevo a los novelistas. A Philip Roth quien terminó diciendo: "El hecho es que acertar sobre la gente no es de lo que se trata la vida Es equivocarse sobre ellos, eso es vivir Equivocarse con la gente, una vez, otra y otra más y luego tras reconsiderarlo, equivocarse de nuevo." Gracias. (Aplausos)

Chris Anderson: Cuando empiezas a hablar sobre el uso de impulsos magnéticos para cambiar los juicios morales de las personas, suena alarmante. (Risas) Por favor, dime que no estás atendiendo llamadas telefónicas del Pentágono, por ejemplo.

Rebecca Saxe: No las atiendo. Quiero decir, que llaman, pero yo no atiendo la llamada. (Risas)

CA: ¿de verdad que te están llamando? Venga, en serio, ahora en serio, a veces debes quedarte despierta durante la noche preguntándote hacia dónde conduce este trabajo. Quiero decir, está claro que eres una persona increíble, pero alguien podría utilizar este conocimiento y en un futuro no en una cámara de tortura, realizar acciones que podrían llegar a preocupar a las personas aquí.

RS: Sí, esto nos preocupa. Por eso, hay un par de cosas que decir acerca de la estimulación magnética transcraneal (EMT) Una es que no te pueden estimular magnéticamente el craneo sin saberlo. Así que no es una tecnología encubierta. Es muy difícil realmente conseguir cambios muy pequeños. Los cambios que mostré son impresionantes para mí por lo que nos muestran acerca de la función del cerebro. Pero son pequeños en la escala de los juicios morales que realmente emitimos.

Y lo que hemos cambiado no son los juicios morales de las personas cuando están decidiendo qué hacer, cuando están tomando decisiones de acciones. Cambiamos su capacidad para juzgar las acciones de otras personas. Y creo que lo que estoy haciendo, no es tanto estudiar al acusado en un juicio penal, sino estudiar al jurado.

CA: ¿Tu trabajo podrá contribuir a recomendar en la formación, tal vez para educar a una generación de jóvenes capaces de hacer juicios morales más justos?

RS: Esa es una de las esperanzas utópicas. Todo el programa de investigación sobre las partes distintivas del cerebro humano, es nuevo. Hasta hace poco lo que sabíamos sobre el cerebro eran las cosas que también el cerebro de otro animal puede hacer. Así que pudimos estudiar en modelos animales. Sabíamos cómo ven los cerebros y cómo controlan el cuerpo, y cómo escuchan y sienten. Y todo el proyecto de comprender cómo los cerebros hacen cosas exclusivamente humanas, aprenden la lengua y los conceptos abstractos, y pensar acerca de los pensamientos de otras personas es totalmente nuevo. Y no sabemos todavía, que consecuencias tendrá entenderlo.

CA: Tengo una última pregunta. Hay algo llamado el problema duro de la conciencia, que desconcierta a mucha gente. La idea de que se pueda comprender como qué funciona el cerebro, ¡quizás! Pero ¿por qué todos tienen que sentir algo? ¿Por qué parece exigible a los seres humanos que sientan las cosas para seguir funcionando? Eres una neuróloga joven y brillante. Quiero decir, ¿qué posibilidades crees que hay que en algún momento de tu carrera alguien, tú u otro, aparezca con un cambio de paradigma en la comprensión de lo que parece un problema imposible?

RS: Yo espero que lo hagan. Y creo que probablemente no lo lograrán.

CA: ¿Por qué?

RS: No en vano se conoce como el problema duro de la conciencia. (Risas)

CA: Una gran respuesta. Rebecca Saxe, muchas gracias. Ha sido estupendo. (Aplausos)