Nilofer Merchant
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Lo que están haciendo ahora mismo, justo en este momento, los está matando. Más que los autos o el Internet, e incluso ese pequeño dispositivo móvil del que no dejamos de hablar, la herramienta que más utilizan casi todos los días es esto, su trasero. Hoy en día, las personas pasan sentadas 9.3 horas al día, que es más de las 7.7 horas que estamos durmiendo. Estar sentado es tan increíblemente común que ni siquiera cuestionamos lo mucho que lo estamos haciendo, y dado que todos los demás lo están haciendo, ni siquiera se nos ocurre que no está bien. En ese sentido, estar sentado se ha convertido en el tabaquismo de nuestra generación.

Por supuesto, esto tiene consecuencias para la salud, algunas aterradoras, además de la cintura. Cosas como el cáncer de mama o el cáncer de colon están directamente asociadas a nuestra falta de actividad física, en un 10% para ser exactos, en ambos casos. En un 6% para las enfermedades del corazón, 7% para la diabetes tipo 2, que es de lo que murió mi padre. Bien, cualquiera de esas estadísticas debería convencer a cada uno de nosotros de levantarse más seguido, pero si se parecen un poco a mí, no lo harán.

Lo que sí me motivó a moverme fue la interacción social. Me invitaron a una reunión, pero no se pudo arreglar una sala de conferencias para la reunión y me dijeron, “Mañana debo pasear a mis perros ¿podrías venir conmigo?” Me parecío un poco extraño, de hecho, en esa primera reunión recuerdo haber pensado, “Debo ser quien haga la siguiente pregunta”, porque sabía que jadearía durante la conversación. Y a pesar de eso, me apropié de la idea. Así que en vez de asistir a reuniones en un café, o en salas de conferencia iluminadas con luces fluorescentes, invito a las personas a una reunión a pie, por un total de entre 30 y 50 km a la semana. Esto ha cambiado mi vida.

Pero anteriormente, lo que ocurría, la forma en que pensaba era que podías cuidar tu salud o cumplir con tus obligaciones, y siempre era uno a costa del otro. Ahora, luego de cientos de estas reuniones a pie, he aprendido algunas cosas.

Primero, hay algo increíble al salir realmente de la caja que te lleva a pensar fuera de la caja. Bien sea la naturaleza o el ejercicio mismo, de verdad funciona.

Y segundo, probablemente la más reflexiva, es lo mucho que podemos mantener los problemas en oposición cuando en realidad no es así. Y si vamos a resolver problemas y mirar el mundo desde una perspectiva realmente distinta, ya sea en el gobierno o en los negocios, cuestiones ambientales o creación de empleos, quizá podemos pensar cómo replantear esos problemas considerando que ambas partes son posibles. Porque fue cuando eso ocurrió con esta idea de caminar y platicar que las cosas se volvieron realizables, sostenibles y viables.

Comencé esta charla hablando acerca del trasero, así que terminaré con la línea final, que es, caminen y platiquen. Pongan el ejemplo. Les sorprenderá ver cómo el aire fresco impulsa el pensamiento innovador, y de esa forma, incorporarán a su vida un conjunto de ideas completamente nuevo.

Gracias.

(Aplausos)