Martin Seligman
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Cuando fui presidente de la Asociación Psicológica de EE.UU. intentaron entrenarme para enfrentar a los medios y un encuentro que tuve con CNN resume lo que voy a contarles hoy, que defino como la undécima razón para ser optimistas. El editor de la revista Discover ya nos contó 10 de ellas, y yo les daré la undécima.

Entonces vinieron a verme de CNN y me dijeron: "Profesor Seligman, ¿nos puede contar sobre el estado de la psicología actual? Nos gustaría entrevistarlo acerca de esto". Y les dije: "Excelente". Y ella dijo: "Pero esto es CNN, así que sólo puede decir una cuña". Entonces le pregunté: "Bueno, ¿cuantas palabras puedo decir?" Y ella dijo: "Bueno, una".

(Risas)

Y empezaron a rodar las cámaras, y me dijo "Profesor Seligman, ¿cuál es el estado de la psicología actual?" "Bueno".

(Risas)

"Corten. Corten. Eso no va a servir. Mejor le damos una cuña más larga." "Bueno, ¿y esta vez cuántas palabras tengo?" "Creo que, bueno, puede decir dos. Doctor Seligman, ¿cuál es el estado de la psicología actual?" "No bueno".

(Risas)

"Mire, Doctor Seligman, podemos ver que no está muy cómodo en este medio. Mejor le damos una cuña de verdad. Esta vez le vamos a dar tres palabras. Profesor Seligman, ¿cuál es el estado de la psicología actual?" "No suficientemente bueno". Y de eso voy a hablarles.

Quiero contarles por qué la psicología fue buena, por qué no fue buena y cómo, dentro de los próximos 10 años, puede convertirse en suficientemente buena. Y como resumen paralelo, quiero decir lo mismo sobre la tecnología, sobre el entretenimiento y el diseño porque creo que los temas son muy similares.

Entonces ¿por qué la psicología fue buena? Bueno, por más de 60 años, la psicología trabajó según el modelo de enfermedad. Hace 10 años, si me presentaba a mi compañero de fila cuando iba en avión y le explicaba lo que hacía se alejaba de mí. Porque tenían razón de decir que la psicología se trata de encontrar lo que no funciona en ti. Encuentre al loquito. Y ahora cuando le digo a la gente lo que hago, se acercan a mí.

Y lo que era bueno de la psicología, de los 30 mil millones de dólares que invirtió el Instituto Nacional de Salud Mental, acerca de trabajar con el modelo de enfermedad, de lo que ustedes definen como psicología, es que hace 60 años no se podían tratar las enfermedades, era únicamente un acto de magia. Y ahora 14 de los desórdenes son tratables y de hecho dos de ellos son curables.

Y la otra cosa que sucedió fue que se desarrolló una ciencia, una ciencia de la enfermedad mental. Descubrimos que podíamos tomar conceptos poco claros como depresión y alcoholismo y medirlos rigurosamente. Que con eso podíamos clasificar las enfermedades mentales. Que podíamos comprender la causalidad de las enfermedades mentales. Podíamos observar durante un tiempo prolongado a ciertas personas, personas que, por ejemplo, eran genéticamente vulnerables a la esquizofrenia y preguntar en qué contribuía la crianza, en qué la genética, y podíamos aislar otras variables realizando experimentos sobre las enfermedades mentales.

Y crucialmente fuimos capaces, durante los últimos 50 años, de inventar tratamientos psicológicos y tratamientos de drogas y luego pudimos probarlos rigurosamente -en pruebas diseñadas con asignación al azar y control con placebos- descartar lo que no funcionaba y mantener los tratamientos que efectivamente lo hacían.

Y el resultado de eso es que la psicología y la psiquiatría, durante los últimos 60 años, puede afirmar que efectivamente hace a las personas infelices menos infelices. Y creo que eso es increíble. Estoy orgulloso de eso. Pero lo que no fue bueno, las consecuencias de esto, fueron tres cosas.

La primera fue moral: los psicólogos y psiquiatras se convirtieron en victimólogos, patólogos; nuestra visión de la naturaleza humana pasó a ser que si estabas en problemas ibas a terminar peor. Y nos olvidamos que la gente elige y toma decisiones. Nos olvidamos de la responsabilidad. Esa fue la primera consecuencia.

La segunda fue que nos olvidamos de gente como ustedes. Nos olvidamos de mejorar las vidas normales. Nos olvidamos de la misión de hacer más felices, más plenas, más productivas a las personas relativamente sanas y las descripciones "genio" y "muy talentoso" adquirieron una connotación sucia. Nadie trabaja en eso.

Y el tercer problema con el modelo de enfermedad es que, en nuestro apuro por ayudar a la gente en problemas, en nuestro apuro por hacer algo para reparar los daños existentes, jamás se nos ocurrió desarrollar intervenciones positivas, intervenciones para hacer a las personas más felices.

Así que eso no fue bueno. Y eso fue lo que llevó a gente como Nancy Etcoff, Dan Gilbert, Mike Csikszentmihalyi y yo a trabajar en algo que llamo psicología positiva, la cual tiene tres objetivos. El primero es que la psicología debe ocuparse tanto de las debilidades humanas como de sus fortalezas. Debe estar tan ocupada en construir fortalezas como en reparar daños. Debe estar interesada en las mejores cosas de la vida y debe estar tan interesada en hacer plena la vida de las personas normales, fijándose en los genios y estimulando sus grandes talentos.

Entonces durante los últimos 10 años y como esperanza para el futuro hemos visto los inicios de una ciencia de psicología positiva: una ciencia de lo que hace que la vida valga la pena. Resulta que podemos medir distintas formas de felicidad. Y cualquiera de ustedes, gratuitamente, puede ir este sitio web y tomar el espectro completo de los tests de felicidad. Puedes consultar cómo te comparas en términos de emoción positiva, de significación, y de flujo contra literalmente miles de otras personas. Creamos un manual de diagnóstico opuesto al manual de enfermedades: una clasificación de las fortalezas y virtudes que mide cómo se manifiestan en hombres y mujeres, cómo se definen, cómo diagnosticarlas, cómo se construyen y qué obstruye su desarrollo. Encontramos que podíamos descubrir la causalidad de los estados positivos, que una de las causas de felicidad es la relación entre la actividad del hemisferio izquierdo y del hemisferio derecho.

He pasado mi vida trabajando con personas extremadamente infelices y me he preguntado: ¿cómo difieren estas personas del resto de ustedes? Y desde hace seis años comenzamos a preguntarnos sobre las personas extremadamente felices: ¿cómo difieren estas personas del resto de ustedes? Y resulta que existe una diferencia. No son más religiosos, no están en mejor estado físico, no tienen más dinero, no se ven más hermosos, no pasan por más eventos buenos y menos eventos malos. La única manera en que difieren es que son extremadamente sociales. No están sentados en seminarios los sábados en la mañana. (Risas) No pasan tiempo solos. Cada uno de ellos está en una relación romántica y cada uno de ellos tiene un gran repertorio de amigos.

Pero tengan cuidado aquí. Esta es data meramente correlativa, no causal, y sólo voy a hablar de felicidad en el sentido de Hollywood: felicidad chispeante de risitas tontas y de pasarlo bien. Y en un momento más voy a sugerirles que eso no es ni cercano a lo suficiente. Descubrimos que podíamos comenzar a observar intervenciones a través de los siglos desde el Buddha hasta Tony Robbins. Se han propuesto alrededor de 120 intervenciones que supuestamente hacen felices a las personas. Y encontramos que somos capaces de manualizar muchas de éstas y podemos realizar estudios de eficacia y efectividad con asignación al azar. Es decir, ¿cuáles son efectivamente las que hacen a las personas felices por más tiempo? En un par de minutos les contaré sobre los resultados.

Pero el beneficio de esto es que la misión que quiero que tenga la psicología, además de su misión de curar a los enfermos mentales, y además de su misión de hacer a la gente infeliz menos infeliz, es ésta: ¿puede la psicología hacer más felices a las personas? Y para hacer esa pregunta -no uso la palabra felicidad muy a menudo- hemos tenido que dividirla en lo que yo creo que sí es preguntable acerca de la felicidad. Y creo que hay tres distintos -y son distintos porque se construyen con distintas intervenciones, porque es posible tener uno en vez de otro- tres tipos distintos de vidas felices. La primera vida feliz es la vida placentera. Esta es una vida en que tienes toda la emoción positiva que puedas tener y las habilidades para amplificarla. La segunda es una vida de compromiso: una vida en que tu trabajo, la crianza de tus hijos, tu amor, tu tiempo libre; el tiempo se detiene para ti. De eso es lo que hablaba Aristóteles. Y tercero, la vida significativa. Así que quiero hablar un poquito de cada una de esas vidas y de lo que sabemos de ellas.

La primera vida es la vida placentera y es simplemente lo mejor que podamos encontrar, es experimentar todos los placeres que puedas, toda la emoción positiva que puedas, y aprender las habilidades —conciencia y visualización— que las amplifican, que las extienden en el tiempo y el espacio. Pero la vida placentera tiene tres inconvenientes que hacen que la psicología positiva no sea la felizología y que no se acabe aquí.

El primer inconveniente es que resulta que la vida placentera, la experiencia de emoción positiva, es hereditaria. Alrededor de 50 por ciento hereditaria y, de hecho, eso no se puede cambiar mucho. Así que los distintos trucos que Matthieu y yo y otros conocemos que permiten aumentar la cantidad de emoción positiva en sus vidas son 15 a 20 por ciento trucos, para sacarle un poco más. En segundo lugar la emoción positiva se habitúa. Se habitúa realmente rápido. Es como helado de vainilla francesa, el primer sorbo es al 100 por ciento y para el sexto sorbo ya se ha ido. Y, como dije, realmente no es muy maleable.

Y esto nos lleva a la segunda vida. Y les voy a contar sobre mi amigo Len para hablarles de por qué la psicología positiva es más que emoción positiva, más que aumentar el placer. En dos de las tres grandes arenas de la vida, a los 30 años Len era fantásticamente exitoso. La primera arena era trabajo. A los 20 años era un corredor de opciones. A los 25 ya era multimillonario y el gerente de una empresa de corretaje de opciones. La segunda arena era el juego: es un campeón nacional de bridge. Pero en la tercera arena de la vida, el amor, Len es un fracaso abismal. Y la razón para eso es que Len es un tipo frío. (Risas)

Len es un introvertido. Las mujeres norteamericanas salían con Len y le decían: no eres entretenido, no tienes emoción positiva. Piérdete. Y Len tenía el suficiente dinero para poder pagar un psicoanalista de Park Avenue que durante cinco años intentó encontrar el trauma sexual que de alguna manera había encerrado dentro de él su emoción positiva. Pero resultó que no había trauma sexual. Resultó que Len creció en Long Island y jugó fútbol americano y miró fútbol americano y jugó bridge. Len está en el último 5 por ciento de lo que llamamos afectividad positiva.

La pregunta es ¿es Len infeliz? Y quiero decirles que no. Contrario a lo que dice la psicología acerca de las personas que están en el 50 por ciento inferior de la afectividad positiva, creo que Len es una de las personas más felices que conozco. No está atado al infierno de la infelicidad porque Len, como la mayoría de ustedes, es inmensamente capaz de flujo. Cuando entra en la Bolsa Americana a las 9:30 de la mañana el tiempo se detiene para él. Y no comienza hasta la campana de término. Desde que se juega la primera carta del torneo hasta que el torneo termina 10 días después, el tiempo se detiene para Len.

Y de esto es lo que ha estado hablando Mike Csikszentmihalyi, de flujo, y es algo distinto al placer de un modo muy importante. El placer es sentimiento puro; sabes que está pasando. Es pensamiento y sentimiento. Pero como Mike les dijo ayer: cuando estás en flujo no sientes nada. Eres uno con la música. El tiempo se detiene. Tienes concentración intensa. Y de hecho ésta es la característica de lo que consideramos la buena vida. Y creemos que hay una receta para ella y se trata de conocer cuales son tus mayores fortalezas. Y de nuevo, hay una prueba que te permite conocer tus 5 mayores fortalezas. Y con eso puedes recomponer tu vida para usarlas tanto como sea posible. Recomponer tu trabajo, tu amor, tu juego, tu amistad, la crianza de tus hijos.

Un ejemplo: trabajé con una persona que embolsaba las compras en la tienda Genuardi's. Odiaba su trabajo. Está trabajando para financiar sus estudios. Su mayor fortaleza era la inteligencia social así que recompuso el embolsamiento para que su contacto con el cliente fuera el ápice social del día de ellos. Obviamente no lo logró. Pero lo que hizo fue tomar su mayor fortaleza y recomponer su trabajo para aprovecharla al máximo. Lo que obtienes de esto no es una sonrisa más grande. No te pareces a Debbie Reynolds. No te dan risitas. Lo que consigues es llegar a estar más absorto. Entonces este es el segundo camino, el primero es la emoción positiva. El segundo es el flujo que otorga felicidad.

Y el tercero es la significación. Ésta es, tradicionalmente, la más venerada de las felicidades. Y en este contexto la significación, de la misma manera que el flujo, consiste en conocer tus fortalezas y utilizarlas para "pertenecer a" y "en servicio de" algo más grande que ustedes.

Les mencioné que para los tres tipos de vidas; la placentera, la buena y la significativa hay personas trabajando en la pregunta: ¿Existen cosas que cambien duraderamente estas vidas? Y la respuesta parecer ser que sí. Y les daré sólo unos ejemplos de esto. Se está haciendo de manera rigurosa. Se está haciendo de la misma manera en que probamos las drogas para ver si funcionan. Así que realizamos estudios a largo plazo de distintas intervenciones con asignación al azar y control con placebos. Y sólo como ejemplo del tipo de intervenciones que descubrimos que tienen efecto, cuando le enseñamos a las personas acerca de la vida placentera, de cómo tener más placer en tu vida, una de las tareas es que, utilizando toda la conciencia y la visualización del placer, diseñes un día hermoso. Reserva el próximo sábado, diseña un día hermoso, y utiliza toda tu conciencia y visualización para hacer más potente el placer. Y se puede observar que de esa manera se hace más potente la vida placentera.

Visita de gratitud. Quisiera, si es posible, que todos ustedes hagan esto conmigo. Cierren sus ojos. Me gustaría que recordaran a alguien que hizo algo inmensamente importante que cambió la dirección de sus vidas y que nunca agradecieron adecuadamente. Esta persona debe estar viva. Bien. Ahora, está bien, abran sus ojos. Espero que todos ustedes tengan una persona así. Su tarea cuando aprenden la visita de gratitud es escribirle un testimonio de 300 palabras, llamarlos por teléfono a Phoenix en Arizona, preguntar si pueden ir a verlos, sin decirles por qué, sólo preséntense en su puerta y lean el testimonio (todos lloran mientras esto sucede) y lo que pasa es que cuando le hacemos pruebas a la persona una semana después, un mes después, tres meses después están a la vez más felices y menos deprimidos.

Otro ejemplo es una cita de fortalezas en la que hacemos que las parejas identifiquen sus mayores fortalezas en una prueba y después diseñen una tarde en la que ambos utilicen estas fortalezas y encontramos que esto fortalece las relaciones. Y diversión versus filantropía. Me enorgullece tanto estar en un grupo como este en que tantos de ustedes han hecho de la filantropía su filosofía de vida. Bueno, mis alumnos y la gente con la que trabajo no han descubierto esto, así que hacemos que la gente haga algo altruista y algo entretenido, y que comparen entre ambos. Y lo que encuentras es que cuando se hace algo entretenido tiene la forma de una onda cuadrada. Cuando se hace algo filantrópico para ayudar a otra persona la sensación dura y dura. Así que esos son ejemplos de intervenciones positivas.

Entonces la penúltima cosa que quiero decirles es que nos interesa cuánta satisfacción tenga la gente en su vida ya que esto realmente muestra cómo eres. Y esa es nuestra variable objetivo. Y preguntamos esto como función de las tres vidas distintas: ¿Cuánta satisfacción de vida recibes? Entonces preguntamos, y ya le hemos preguntado 15 veces a miles de personas, ¿hasta qué punto la búsqueda del placer, la búsqueda de la emoción positiva, de la vida placentera, la búsqueda de compromiso, de que se detenga el tiempo, y la búsqueda de significación contribuyen a tu satisfacción de vida?

Y nuestros resultados nos sorprendieron ya que eran al revés de lo que esperábamos. Resulta que la búsqueda de placer casi no contribuye a la satisfacción de vida. La búsqueda de significación es la más potente. La búsqueda de compromiso también es muy fuerte. El placer importa si ya tienes tanto compromiso como significación, ahí el placer es la guinda de la torta. Lo que quiere decir que para la vida plena, si tienes las tres, la suma es más grande que sus componentes. Por el contrario si no tienes ninguna de las tres, la vida vacía, la suma es menos que sus componentes.

Y lo que estamos preguntando ahora es: ¿se cumple la misma relación para la salud física, para la morbidez, para cuánto vives y cuán productivo eres? Es decir, en una empresa, ¿es la productividad una función de la emoción positiva, del compromiso y la significación? ¿Es la salud una función de la disposición positiva, del compromiso y de la vida significativa? Y hay razones para pensar que la respuesta a ambas podría bien ser que sí.

Entonces Chris dijo que el último expositor tendría una oportunidad de integrar todo lo que había escuchado y esto es increíble para mí. Nunca he estado con un grupo de personas así. Una de las cosas más espectaculares es que nunca había visto a expositores extenderse tanto fuera de sus límites. Pero he descubierto que los problemas de la psicología parecen ser paralelos a los problemas de la tecnología, el entretenimiento y el diseño de la siguiente manera: Todos sabemos que la tecnología, el entretenimiento y el diseño han sido y pueden ser usados para fines destructivos. También sabemos que la tecnología, el entretenimiento y el diseño pueden ser usados para disminuir la infelicidad. Y, por si acaso, la diferencia entre disminuir la infelicidad y construir la felicidad es realmente importante. Cuando recién comencé como terapeuta, treinta años atrás pensaba que si era suficientemente bueno para hacer que alguien no se deprimiera, no se pusiera ansioso, no se enfureciera, yo los haría felices. Y descubrí que nunca pasa eso. Descubrí que lo mejor que puedes hacer es llegar a cero. Pero quedaban vacíos.

Y resulta que la habilidad de estar feliz, las habilidades para tener una vida placentera, las habilidades para el compromiso, para la significación son distintas de las habilidades para disminuir la infelicidad. Y creo que en esto también hay un paralelo con la tecnología, el entretenimiento y el diseño. Es decir, es posible que estos tres conductores de nuestro mundo aumenten la felicidad, aumenten la emoción positiva, y así se han utilizado típicamente. Pero cuando has dividido la felicidad a mi manera, no es sólo emoción positiva (eso ni se acerca a lo suficiente), hay flujo en la vida y hay significado en la vida. Como nos dijo Lauralee el diseño, y creo que el entretenimiento y la tecnología, pueden ser usados para aumentar también el compromiso y el significado de la vida.

Entonces, como conclusión, la undécima razón para el optimismo, además del ascensor espacial, es que creo que con tecnología, entretenimiento y diseño podemos efectivamente aumentar el tonelaje de la felicidad humana en el planeta. Y si la tecnología, en las próximas dos décadas, puede aumentar la vida placentera, la vida buena y la vida significativa entonces si será suficientemente buena. Si el entretenimiento puede ser también dirigido hacia el aumento de la emoción positiva, la significación y el flujo entonces sí será suficientemente bueno. Y si el diseño puede aumentar la emoción positiva, la eudemonía, el flujo y la significación, entonces lo que estamos haciendo todos en conjunto será suficientemente bueno. Gracias. (Aplausos)