Louise Leakey
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¿Quienes somos? Esa es la gran pregunta. Esencialmente somos monos que caminan erguidos, con grandes cerebros y muy inteligentes. Éstos podríamos ser nosotros. Pertenecemos a la familia llamada "Homínidos". Nosotros somos la especie llamada Homo sapiens sapiens, y es importante recordarlo en términos de nuestro lugar en el mundo actual y nuestro futuro en el planeta Tierra.

Somos una especie de entre cinco mil quinientas especies de mamíferos que existen hoy en el planeta Tierra. Y ésa es sólo una pequeña fracción de todas las especies que alguna vez vivieron en el planeta en el pasado. Somos una de entre aproximadamente, o al menos 16 especies de monos que caminan erguidos que han existido en los últimos seis a ocho millones de años. Pero hasta donde sabemos, somos los únicos monos erguidos que existen actualmente en el planeta Tierra, a excepción de los bonobos.

Y es importante recordarlo debido a que los bonobos son tan humanos, que comparten el 99% de sus genes con nosotros, y compartimos los mismos orígenes con un puñado de los grandes monos vivos. Es importante recordar que nosotros evolucionamos. Sé que eso ofende a algunas personas, pero evolucionamos de ancestros comunes a los gorilas, los chimpancés y también a los bonobos. Tenemos un pasado en común y tenemos un futuro en común, y es importante recordar que todos estos grandes monos han recorrido un camino evolutivo tan largo e interesante, como el nuestro. Y este camino es de tanto interés para la humanidad que ha sido el centro de atención de las pasadas tres generaciones en mi familia, ya que hemos estado en África del Este buscando restos fósiles de nuestros ancestros para tratar de reconstruir nuestro pasado evolutivo.

Y es así como los buscamos. Un grupo de hombres y mujeres dedicados caminan lentamente a través de grandes áreas de África, buscando pequeños fragmentos de hueso, hueso fósil, que pudieran estar en la superficie. Y éste es un ejemplo de lo que podemos hacer mientras caminamos a través del paisaje en el norte de Kenya, buscando fósiles. Dudo que muchos de ustedes en la audiencia puedan ver el fosil que está en esta imagen pero si observan con cuidado, hay una quijada -una quijada inferior - de un mono erguido de 4.1 millones de años de antigüedad que fue encontrado en el Lago Turkana del lado oeste. (risas) Es una labor muy intensa que consume mucho tiempo, y es algo que va a involucrar muchas más personas para comenzar a recostruir juntos nuestro pasado. Aún no tenemos la imagen completa de ello.

Cuando encontramos un fósil, lo marcamos. Con la genial tecnología actual, tenemos GPS. Lo marcamos con un punto GPS y tomamos fotos digitales del espécimen para poder, en esencia, ponerlo de nuevo en la superficie, exactamente como lo encontramos, y hoy podemos reunir toda la información en grandes paquetes GIS (Sistemas de Información Geográficas). Cuando encontramos algo muy importante, como huesos de ancestros humanos, comenzamos a excavarlo despacio y con extremo cuidado usando palillos dentales y brochas finas. Y todo el sedimento se pasa através de estas pantallas, y de nuevo lo revisamos con cuidado, buscando pequeños fragmentos de hueso, y después se lo lava.

Estas cosas son muy emocionantes, muchas veces ha sido la única, o la primera vez que alguien haya visto estos restos. Y he aquí un momento especial cuando mi madre y yo estábamos excavando unos restos de ancestros humanos, y ésta es una de las cosas más especiales que uno puede hacer con su madre. (risas) No muchas personas pueden decir lo mismo.

Pero ahora permítanme llevarlos a África, hace dos millones de años. Me gustaría señalar que, si observan un mapa de África, éste tiene la forma del cráneo de un homínido Ahora vamos a África del Este y al Valle Rift. Corre desde el Golgo de Aden, o corre hacia el Lago Malawi. Y el Valle Rift es una depresión. Es una cuenca y los rios fluyen de las tierras altas hacia esta cuenca, llevando sedimento, preservando los huesos de animales que vivieron ahí.

Si quieren volverse fósiles, necesitan morir en un lugar donde sus huesos se entierren rápidamente. Después tengan la esperanza de que la tierra se mueva de tal manera que lleve los huesos a la superficie. Y después esperen a que uno de nosotros camine alrededor y encuentre pequeños pedazos de ustedes. (risas) Bien, es absolutamente sorprendente que sepamos tanto sobre nuestros ancestros como sabemos actualmente, porque es increiblemente dificil. Primero, que los restos se preserven, y segundo, que sean llevados de nuevo a la superficie. Sólo hemos pasado 50 años buscando estos restos y comenzado a reconstruir nuestra historia evolutiva.

Vayamos al Lago Turkana, una de esas cuencas lacustres en el extremo norte de nuesto país, Kenya. Y si buscan el norte ahí, hay un gran río que fluye hacia el lago que ha llevado sedimento y preservado restos de animales que vivieron ahí. Los sitios fósiles van de arriba a abajo a ambos lados de la cuenca del lago, que representa unas 20 000 millas cuadradas. Tenemos un trabajo enorme entre manos. Hace dos millones de años en el Lago Turkana, el Homo erectus, uno de nuestros ancestros humanos, vivió en esta región. Pueden ver algunos de los sitios fósiles más grandes en los que hemos trabajado en el norte, pero esencialmente, hace dos millones de años, el Homo erectus, arriba en la esquina derecha, vivió junto con otras tres especies de ancestros humanos. He aquí el cráneo de un Homo erectus que acabo de sacar de esa repisa. (risas)

Pero no podemos decir que ser una única especie en el planeta Tierra es la norma. De hecho si vemos el pasado, es la norma que varias especies de homínidos o ancestros humanos coexistieran a la vez. ¿De dónde vienen estas cosas? Aún estamos tratando de encontrar la respuesta y es importante darse cuenta de que hay diversidad en todas las especies diferentes, y que nuestros ancestros no son la excepción. Aquí hay algunos fósiles reconstruidos que fueron encontrados en Lago Turkana.

Tuve mucha suerte de haber crecido en Kenya, esencialmente acompañando a mis padres a Lago Turkana en busca de restos humanos. Y pudimos excavar, cuando tuvimos edad suficiente, fósiles como este, un cocodrilo de hocico delgado, y encontramos tortugas gigantes, elefantes, y cosas por el estilo. Cuando tenía 12 años, como en esta fotografía, una emocionante expedición se instaló en el lado oeste, y encontraron el esqueleto de un Homo erectus.

Y me sentí relacionada con este esqueleto de Homo erectus, por que tenía la misma edad que yo cuando murió. Me lo imagine alto y de piel oscura. Sus hermanos ciertamente podían correr grandes distancias persiguiendo a su presa, sudando mucho mientras lo hacían. Podía usar piedras como herramientas efectivas. Y este individuo, éste que estoy sosteniendo aquí, tenía mal la espalda, probablemente se había lastimado de niño. Tuvo escoliosis y por lo tanto debió ser atendido con mucho cuidado por alguna hembra, y tal vez por algunos miembros más pequeños de su grupo familiar, para poder llegar a donde llegó a la edad de 12. Desafortunadamente para él, cayó a un pantano y no pudo salir. Esencialmente sus huesos se enterraron rápidamente y quedaron bellamente preservados.

Y permaneció ahí hasta que, 1.6 millones de años después este famoso cazador de fósiles, Kamoya Kimeu, caminó por esta pequeña ladera, encontró una pequeña parte de su craneo en la superficie entre las rocas y lo reconoció como parte de un homínido. De hecho es esta pequeña pieza de aquí arriba. Una excavación comenzó de inmediato, y más y más pequeños pedazos de craneo comenzaron a extraerse del sedimento. Y lo más divertido de ésto fue que los pedazos de craneo se acercaban más y más a las raíces del árbol que había crecido muy recientemente, porque al parecer, el craneo había capturado agua de la ladera, y por eso el árbol había crecido con sus raíces rodeándolo, manteniéndolo en su lugar y evitando que se deslizara cuesta abajo. Comenzamos a encontrar otros huesos, huesos de los dedos, los huesos de la pelvis, vértebras, costillas, huesos del cuello, cosas que nunca antes se habían visto en un Homo erectus. Fue muy emocionante. Él tenía un cuerpo similar al nuestro, y estaba en el umbral de convertirse en humano.

Poco después, los miembros de su especie comenzaron a emigrar hacia el norte, fuera de África, y comienzan a verse fósiles de Homo erectus en Georgia, China y en partes de Indonesia. El Homo erectus fue el primer ancestro humano en dejar África y comenzar a esparcirse por todo el globo. Hubo emocionantes descubrimientos, como mencioné, desde Dmanisi en la República de Georgia. Pero también algunos hallazgos sorprendentes se anunciaron recientemente desde la Isla de Flores en Indonesia, donde un grupo de estos ancestros humanos estuvieron aislados, y se convirtieron en enanos; tienen apenas un metro de altura. Pero vivieron hace 18 000 años solamente, y es algo extraordinario de pensar.

Para ponerlo en términos de generaciones, debido a que la gente encuentra dificil pensar en el tiempo, el Homo erectus dejó África hace 90 000 generaciones. Hemos evolucionado esencialmente de una estirpe africana. De nuevo, hace 200 000 años que somos ya esta especie, pero dejamos África hace apenas unos 70 000 años. Y hasta hace 30 000 años, al menos tres monos erguidos compartían el planeta Tierra.

La pregunta ahora es ¿quienes somos? Sin duda somos una especie agresiva que contamina y desperdicia, con algunas cosas buenas, quizá. (risas) Por lo general, no somos particularmente agradables. Tenemos un cerebro mucho mayor que el de nuestros ancestros monos. ¿Es esto una buena adaptación evolutiva, o nos va a llevar a ser la especie de homínido de menor duración en el planeta Tierra?

¿Y qué es lo que en realidad nos hace ser nosotros? Pienso que es nuestra inteligencia colectiva. Nuestra habilidad para escribir cosas, nuestro lenguaje y nuestra conciencia. Desde unos comienzos muy primitivos, con herramientas de piedra muy rústicas, ahora tenemos un conjunto de herramientas muy avanzadas y su uso ha alcanzado niveles sin precedentes. Tenemos máquinas en Marte, hemos mapeado el genoma humano, y recientemente hemos creado vida sintética, gracias a Craig Venter.

Y también hemos podido comunicarnos con personas alrededor del mundo, desde lugares extraordinarios. Incluso desde una excavación en el norte de Kenya podemos contarles a las personas lo que hacemos. Como Al Gore nos recordó claramente, hemos alcanzado un número extraordinario de personas en este planeta. Los ancestros humanos sólo sobrevivieron en el planeta Tierra, si ven el registro fósil, durante un periodo promedio de un millon de años cada vez. Nuestra especie ha estado por aquí los últimos 200 000 años, y hemos llegado a ser una población de más de 6.5 mil millones de personas.

El año pasado la población creció unos 80 millones. Es decir, éstos son números extraordinarios. Aquí pueden verlo, de nuevo, tomado del libro de Al Gore. Pero lo que ha ocurrido es que nuestra tecnología ha quitado los controles y equilibrios en el crecimiento popular. Tenemos que controlar nuestros números y pienso que es tan importante como cualquier otra cosa que esté haciéndose actualmente en el mundo. Pero tenemos que controlar nuestros números porque no podremos sobrevivir como especie.

Mi padre apropiadamente sostiene que somos con certeza el único animal que toma decisiones conscientes que son malas para nuestra supervivencia como especie. ¿Podemos subsistir? Es importante recordar que todos evolucionamos en África. Todos tenemos un origen africano. Tenemos un pasado común y compartimos un futuro en común. Evolutivamente hablando, somos sólo un destello. Estamos al borde de un precipicio, y tenemos las herramientas y la tecnología en nuestras manos para comunicar lo que necesita hacerse para lograr sobrevivir. Podemos decirselo a cada ser humano allá afuera si queremos. ¿Pero lo haremos o dejaremos que la naturaleza siga su curso?

Para terminar con una nota muy positiva, hablando evolutivamente, pienso que esto al final será probablemente algo muy bueno. Aquí termino, muchas gracias. (aplausos)