Laura Robinson
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Soy oceanógrafa química. Observo la química actual del océano. Estudio la química pasada del océano. Y observo el pasado mediante restos fosilizados de corales de aguas profundas. Se puede ver una imagen de uno de estos corales tras de mí. Fue recogido cerca de la Antártida, a miles de metros bajo el mar, Así que es muy diferente a los tipos de corales que posiblemente hayan podido ver durante unas vacaciones tropicales.

Así que espero darles con esta charla una perspectiva cuatridimensional del océano. Dos dimensiones, como esta imagen bidimensional hermosa de la temperatura de la superficie del mar. Tomada usando satélites, por eso tiene una resolución espacial tremenda. Las características generales son muy fáciles de entender. Las regiones ecuatoriales están calientes porque hay más luz solar. Las regiones polares son frías porque hay menos luz solar. Y permiten la acumulación de grandes capas de hielo en la Antártida y en el hemisferio norte. Si uno se sumerge en el mar profundo, o incluso mete los pies en el mar, se sabe que hace más frío a medida que uno va entrando, y eso es así porque las aguas profundas que llenan el abismo del océano provienen de las frías regiones polares, donde las aguas son densas.

Si viajamos atrás en el tiempo, hace 20 000 años, la Tierra era muy diferente. Acabo de mostrar una versión animada de una de las principales diferencias que habrían visto, si se retrocediera tanto en el tiempo. Los casquetes polares eran mucho más grandes. Se cubrieron porciones del continente, y extendieron hacia el océano. El nivel del mar era 120 m más abajo. El nivel de dióxido de carbono era mucho más bajo que hoy en día. Y la tierra era probablemente de 3 a 5 º C más fría en general, y mucho, mucho más fría en las regiones polares.

Lo que intento entender, y lo que otros colegas intentan comprender, es cómo hemos pasado de la condición de clima frío a la condición de clima cálido que hoy disfrutamos. Sabemos por la investigación del hielo que la transición de estas condiciones de frío a calientes no fue fácil, como se predice a partir del lento aumento de la radiación solar. Y sabemos esto por los núcleos de hielo, ya que si se profundiza en hielo, hay bandas anuales de hielo, y se puede ver esto en el iceberg. Se puede ver esas capas de color blanco azulado. Los gases quedan atrapados en los núcleos de hielo, y así se puede medir el CO2 — por eso sabemos que el CO2 fue menor en el pasado — y la química del hielo también nos habla de la temperatura en las regiones polares. Y si pasamos de hace 20 000 años hasta la actualidad, se ve que la temperatura aumenta. No aumentó sin problemas. A veces aumentó muy rápidamente, luego hubo un parón, entonces aumentó rápidamente. Era diferente en las dos regiones polares, y CO2 también aumentó en saltos.

Así que estamos bastante seguros de que el océano tiene mucho que ver con esto. Los océanos almacenan enormes cantidades de carbono, cerca de 60 veces más de lo que hay en la atmósfera. También actúa para transportar el calor a través del ecuador, y el océano está lleno de nutrientes y controla la productividad primaria.

Si queremos saber lo que pasa en las profundidades del mar, realmente debemos llegar allí, para ver lo que hay y empezar a explorar. Esto es algo de lo espectacular que hay en una montaña marina alrededor de 1 km de profundidad en aguas internacionales en el Atlántico ecuatorial, lejos de la tierra. Uds. están entre los primeros en ver este espacio del fondo marino, junto con mi equipo de investigación. Probablemente estén viendo nuevas especies. No sabemos. Debemos recoger las muestras y hacer una intensa taxonomía. Se pueden ver hermosos corales de goma de mascar. Hay estrellas de mar que crecen en estos corales. Esas son cosas que se parecen a los tentáculos que salen de los corales. Hay corales con diferentes formas de carbonato de calcio que crecen fuera del basalto de esta enorme montaña submarina, y esas cosas oscuras son corales fosilizados, y hablaré un poco más sobre ellos al viajar atrás en el tiempo.

Para hacer eso, hay que alquilar un barco de investigación. Es el James Cook, un buque de investigación para el océano amarrado en Tenerife. Se ve hermoso, ¿verdad? Grande, si no eres un gran navegante. A veces se ve un poco de la misma familia. Somos nosotros, asegurándonos de no perder muestras preciosas. Todo el mundo está corriendo, y salí terriblemente mareada, lo que no siempre es muy divertido, pero en general sí lo es.

Tenemos que convertirnos en buenos cartógrafos para hacer esto. No se ve esa espectacular abundancia de coral en todas partes. Es global y es profunda, pero hay que encontrar los lugares correctos. Acabamos de ver un mapa del mundo, y, sobrepuesto, nuestro crucero del año pasado. Fue un crucero de siete semanas, y aquí nosotros tras haber hecho nuestros propios mapas de unos 75 000 km cuadrados del fondo marino en siete semanas, pero eso es solo una pequeña fracción de los fondos marinos. Viajamos de oeste a este, en una parte del océano sin rasgos en un mapa de gran escala, pero en realidad algunas de estas montañas son tan grandes como el Everest. Así que con los mapas que hacemos a bordo, obtenemos una resolución de unos 100 metros, lo suficiente para seleccionar zonas donde desplegar nuestros equipos, pero no lo suficiente como para ver mucho. Para hacer eso, tenemos que operar con vehículos a control remoto, a unos cinco metros del suelo marino. Y, al hacerlo, obtenemos mapas de la resolución de un metro a miles de metros. Aquí un vehículo operado por control remoto, un vehículo con alta precisión. Se puede ver una serie de grandes luces en la parte superior. Hay cámaras de alta definición, brazos manipuladores, y pequeñas cajas y cosas donde poner las muestras.

Aquí en nuestra primera inmersión de este crucero en particular, cayendo en el océano. Vamos muy rápido para asegurarnos de que los vehículos a control remoto no se ven afectados por otros buques. Y nos metemos, y vemos estas cosas. Estas son esponjas de aguas profundas, a escala de un metro. Se trata de una holoturia, es una pequeña babosa marina. Esto está a cámara lenta. Muchas de las imágenes que muestro están aceleradas, porque todo esto lleva mucho tiempo. Esta es una hermosa holoturia también. Y este animal que van a ver fue una gran sorpresa. Nunca he visto nada como esto y nos dejó a todos sorprendidos. Esto fue tras de 15 horas de trabajo y todos estábamos algo gatillo fácil, y de repente este monstruo de mar gigante comenzó a pasar rodando. Se llama pirosoma o tunicado colonial, si lo desean. Esto no era lo que buscábamos. Estábamos buscando corales, corales de aguas profundas. Verán una foto de uno en un momento. Es pequeño, unos 5 cm de altura. Está hecho de carbonato de calcio, pueden ver sus tentáculos allí, que se mueve en las corrientes oceánicas. Un organismo como este, probablemente, vive cien años. Y a medida que crece, necesita químicos del océano. Y los químicos, o la cantidad de químicos, depende de la temperatura; depende del pH, depende de los nutrientes. Y si podemos entender cómo estos químicos entran en el esqueleto, entonces podemos volver atrás, recoger muestras fósiles, y reconstruir cómo era el océano en el pasado. Y aquí se nos puede ver recogiendo el coral con un sistema de vacío, y lo ponemos en un recipiente de muestreo. Hay que hacer esto con mucho cuidado, debo añadir.

Algunos de estos organismos viven más tiempo. Este es un coral negro, el Leiopathes, una foto tomada por mi colega, Brendan Roark, a unos 500 m por debajo de Hawái. 4000 años es mucho tiempo. Si pulimos una rama de estos corales, es de unas 100 micras de diámetro. Y Brendan tomó algunos análisis en este coral — pueden ver las marcas — y pudo demostrar que estos son bandas anuales reales, por lo que incluso a 500 m de profundidad en el océano, los corales pueden registrar cambios estacionales, algo bastante espectacular.

Pero 4000 años no es suficiente para ir de nuevo a nuestro último máximo glacial. Entonces ¿qué hacemos? Vamos a por estos especímenes fósiles. Esto me hace muy impopular en mi equipo de investigación. Así que continuando, hay tiburones gigantes en todas partes, hay pirosomas, hay holoturias, hay esponjas gigantes, pero hago que todos desciendan a estas zonas muertas fósiles y pasamos siglos paleando en el fondo marino. Y recogemos todos estos corales, y los clasificamos al volver. Sin embargo, cada uno de ellos tiene una edad diferente, y si podemos averiguar la edad que tienen entonces podemos medir esas señales químicas, esto nos ayuda a descubrir lo que ha pasado en el océano en el pasado.

La imagen de la izquierda aquí, hice una rebanada a través de un coral, pulido con mucho cuidado y tomé una foto óptica. Al lado derecho, esa misma pieza de coral, la pusimos en un reactor nuclear, fisión inducida, y cada vez que hay un poco de decadencia, se puede ver lo que marca el coral, por lo que podemos ver la distribución de uranio. ¿Por qué hacemos esto? El uranio es un elemento muy mal considerado, pero me encanta. La decadencia ayuda a averiguar los plazos y las fechas de lo que sucede en el océano. Y si recuerdan el principio, eso es lo que queremos conseguir cuando pensamos en el clima. Por eso usamos un láser para analizar el uranio y uno de sus productos de desintegración, el torio, en estos corales, nos dice exactamente la edad de los fósiles.

Esta hermosa animación del Océano Antártico la uso para ilustrar cómo usamos estos corales para llegar a algunas de las antiguas respuestas del océano. Se puede ver la densidad de las aguas superficiales en esta animación de Ryan Abernathey. Es solo un año de datos, pero se puede ver la forma dinámica del Océano Antártico. La mezcla intensa, en particular el pasaje de Drake, que se muestra por el cuadro, es realmente una de las corrientes más fuertes del mundo que entra por aquí, que fluye de oeste a este. Es una mezcla muy turbulenta, porque se mueve sobre esas grandes montañas submarinas, y permite el intercambio de CO2 y calor con la atmósfera hacia dentro y fuera. Y, esencialmente, los océanos respiran a través del Océano Antártico. Hemos recopilado los corales de ambos lados de este pasaje de la Antártida, y hemos encontrado algo bastante sorprendente al fechar el uranio: los corales migraron de sur a norte durante la transición de la era glacial a la interglacial. No se sabe muy bien por qué, pero creemos que está relacionado con la fuente de alimento y tal vez con el oxígeno en el agua.

Aquí estamos. Voy a ilustrar lo que creo que hemos descubierto sobre el clima a partir de esos corales en el Océano Antártico. Subimos y bajamos montañas de mar. Recogimos pequeños corales fósiles. Este es mi ejemplo de ello. Pensamos que volvíamos a la era glaciar, a partir del análisis que hemos hecho en los corales, que la parte profunda del Océano Antártico era muy rica en carbono, y había una capa de baja densidad que se asienta en la parte superior. Que detiene el dióxido de carbono que sale del océano. Luego encontramos que los corales de edad intermedia, muestran que el océano se mezcla en un punto intermedio de la transición climática. Eso le permite al carbono salir de las profundidades del océano. Y luego, si analizamos los corales de los tiempos modernos, o incluso si bajamos allí hoy de todos modos y medimos la química de los corales, pasamos a una posición donde el carbono se intercambia de entrada y salida. Así que esta es la manera en que podemos usar los corales fósiles para ayudarnos a aprender sobre el medio ambiente.

Por eso quiero dejarles con esta última diapositiva. Es una imagen fija de la primera pieza de material de archivo que ya mostré. Se trata de un espectacular jardín de coral. Ni siquiera nos esperamos encontrar cosas tan hermosas. Está a miles de metros de profundidad. Hay nuevas especies. Es un lugar hermoso. Hay fósiles entre ellos, y ahora me he entrenado para apreciar los corales fósiles que están ahí abajo.

Así que la próxima vez que tengan la suerte de volar sobre el océano o navegar sobre el océano, solo piensen que hay enormes montañas en el mar profundo que nadie ha visto nunca antes, y hay hermosos corales.

Gracias.

(Aplausos)