Katrina Spade
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Me llamo Katrina Spade y vengo de una familia de médicos donde era bastante normal hablar sobre la muerte y morir en la cena. Pero yo no estudié medicina como muchos de mi familia. En cambio, estudié arquitectura para aprender a diseñar. Y mientras estuve allí, comencé a interesarme por lo que sucedería a mi cuerpo físico después de la muerte. ¿Qué haría mi familia conmigo? Así que si la existencia y la veracidad de su propia mortalidad no les deprime, lo hará la realidad de nuestras prácticas funerarias actuales. Hoy casi el 50 % de los estadounidenses eligen el entierro convencional. El entierro convencional comienza con el embalsamiento, donde el personal funerario drena el líquido corporal y lo reemplaza con una mezcla diseñada para conservar el cadáver y darle un resplandor realista. Luego, como saben, los cuerpos se enterran en un ataúd en una tumba de hormigón en un cementerio. Cabe decir que en EE.UU., se entierra suficiente metal en los cementerios como para construir un Golden Gate Bridge, suficiente madera para construir 1800 viviendas unifamiliares y el suficiente fluido de embalsamamiento repleto de formaldehído para llenar ocho piscinas olímpicas. Además, los cementerios de todo el mundo están alcanzando la capacidad máxima. Resulta que en realidad no tiene mucho sentido comercial vender un pedazo de tierra a alguien para la eternidad. (Risas) ¿De quién fue la idea? En algunos lugares, no se puede comprar una parcela da igual cuánto dinero tengan. Como resultado, las tasas de cremación han aumentado rápidamente. En 1950, si proponían incinerar a la abuela tras su muerte, probablemente te apartaban de su lecho de muerte. Pero hoy, casi la mitad de los estadounidenses eligen la cremación por razones más simples, por barata y ecológica. Yo solía pensar que la cremación era una decisión más sostenible pero solo piensen en ello por un segundo. La cremación destruye el potencial que tenemos de devolvernos a la tierra tras haber muerto. Es un proceso que usa mucha energía para convertir cuerpos en cenizas, contaminando el aire y contribuyendo al cambio climático. En total, las cremaciones en los EE.UU. emiten un asombroso total de aprox. 270 millones de kg de dióxido de carbono en la atmósfera anualmente. La real y terrible verdad es que lo último que la mayoría de nosotros haremos en esta tierra es envenenarla. Es como si hubiéramos creado, aceptado y negado en la muerte nuestro camino de una manera estándar que pone tanta distancia entre nosotros y la naturaleza como es humanamente posible. Nuestras prácticas funerarias modernas están diseñadas para evitar los procesos naturales que le suceden a un cuerpo después de la muerte. En otras palabras, están diseñadas para evitar que nos descompongamos. Pero la verdad es que la naturaleza es realmente, realmente buena para la muerte. Todos lo hemos visto. Cuando el material orgánico muere en la naturaleza, los microbios y las bacterias lo descompone en suelo rico en nutrientes, completando el ciclo de vida. En la naturaleza, la muerte crea vida. En la escuela de arquitectura, estaba pensando en todo esto y me tracé un plan para rediseñar la industria de servicios fúnebres. ¿Podría crear un sistema beneficioso para la tierra y que usaba la naturaleza como guía en lugar de algo digno de temer? ¿Algo que mime el planeta? Ese planeta, después de todo, mantiene a nuestros cuerpos vivos y toda nuestra vida. Y mientras yo estaba meditando sobre todo esto en la mesa de dibujo, el teléfono sonó. Era mi amiga Kate. Me dice: "Oye, ¿has oído hablar de los agricultores que convierten en abono vacas enteras?" Y me quedé pensando... (Risas) Resulta que los agricultores en las instituciones agrícolas han estado practicando algo llamado el compostaje de mortalidad ganadera durante décadas. El compostaje de mortalidad consta en tomar a un animal repleto de nitrógeno y cubrirlo con materiales de cocompostaje con niveles altos en carbono. Es un proceso aeróbico, por lo que requiere oxígeno, y también requiere mucha humedad. En su variante más básica, se cubre una vaca con unas pocas chapas de madera, que contienen mucho carbono, y se deja fuera de la naturaleza, para que el viento proporcione el oxígeno y la lluvia humedad. En unos nueve meses, todo lo que queda es un compost rico en nutrientes. La carne se ha descompuesto por completo, igual que los huesos. Yo lo sé. (Risas) Así que definitivamente me considero una loca de descomposición, pero estoy lejos, lejos de ser un científico y una manera de ver que esto es cierto es que a menudo he llamado el proceso de compostaje "mágico". (Risas) Así que, básicamente, todo lo que debemos hacer nosotros, los humanos, es crear el entorno adecuado para que la naturaleza haga su trabajo. Es el opuesto del jabón antibacteriano. En lugar de luchar contra ellos, recibimos con los brazos abiertos a los microbios y bacterias. Estas pequeñas criaturas increíbles descomponen las moléculas en moléculas y átomos más pequeños, que luego se reincorporan a nuevas moléculas. En otras palabras, esa vaca se transforma. Ya no es una vaca. Fue devuelta en la naturaleza. ¿Ven? Es magia. Probablemente pueden imaginarse la bombilla que se encendió en mi cabeza después de haber recibido esa llamada telefónica. Comencé a diseñar un sistema basado en los principios de compostaje de mortalidad ganadera que devolvería a los seres humanos y los transformaría en tierra. Cinco años más tarde, el proyecto creció de manera insospechable. Hemos creado un modelo urbano escalable, replicable y sin fines de lucro basado en la ciencia de compostaje de mortalidad ganadera que convierte a los seres humanos en tierra. Somos asociados y colaboradores de expertos en ciencias del suelo, descomposición, cuidados alternativos a la muerte, leyes y arquitectura. Hemos recaudado fondos de fundaciones e individuos con el fin de diseñar un prototipo de este sistema y sabemos que decenas de miles de personas en todo el mundo quieren que esta opción esté disponible. Bien. En los próximos años, nuestra meta es construir la primera instalación a escala completa de compostaje humano justo en la ciudad de Seattle. (Aplausos) Imagínense: parte parque público, parte funeraria, parte recordatorio de la gente que amamos, un lugar donde podemos reconectarnos con los ciclos de la naturaleza y tratar los cuerpos con amabilidad y respeto. La infraestructura es simple. Dentro de un núcleo vertical, los cuerpos cubiertos de madera sufren una descomposición natural y acelerada llamado compostaje y se transforman en suelo. Cuando alguien muere, se lleva el cuerpo a una instalación de compostaje humano. Después de envolver al fallecido en un sudario simple, amigos y familia llevar el cuerpo a la parte superior de la base, que contiene el sistema de descomposición natural. Durante una ceremonia donde se le acuesta y se coloca el cuerpo en el núcleo con cuidado, se le cubre con chapas de madera. Es el comienzo de la apacible transformación de humano a suelo. Durante las siguientes semanas, el cuerpo se descompone naturalmente. Microbios y bacterias descomponen el carbono y luego la proteína para crear una nueva sustancia, un suelo rico y terroso. Esta tierra se usa luego para albergar una nueva vida. A la larga podría tratarse de un limonero. (Aplausos) Sí, gracias. (Aplausos) ¿Quién está pensando en el pastel de merengue de limón ahora mismo? (Risas) ¿Una gota de limón? ¿Algo más fuerte? Así que además de contener la base, estos edificios funcionarán como funerarias proporcionando el espacio para servicios conmemorativos. La oportunidad de usar diversos espacios es enorme: Iglesias antiguas y almacenes industriales se pueden convertir en lugares donde creamos suelo y honramos la vida. Queremos traer de vuelta el aspecto ritualístico que ha disminuido en los últimos 100 años mientras que las tasas de cremación han aumentado y la afiliación religiosa ha disminuido. Nuestra instalación en Seattle será un modelo para esto tipo de espacio en todo el mundo. Nos contactan comunidades en Sudáfrica, Australia, el Reino Unido, Canadá, etc. Estamos creando un kit de herramientas de diseño que ayudará a otros diseñar y edificar instalaciones y que contendrá especificaciones técnicas y mejores prácticas regulatorias. Queremos ayudar a individuos, organizaciones, hasta municipios diseñar y edificar instalaciones en sus propias ciudades. La idea es que cada lugar debe ser y sentirse completamente diferente pero gestionado por el mismo sistema. Están realmente destinados a ser diseñados específicamente para el barrio en el que residen y la comunidad a la que sirven. La otra idea es que el personal de apoyo esté disponible para ayudar a las familias con el cuidado y la preparación de los cuerpos de sus seres queridos. Estamos desterrando prácticas que desconcertan y desempoderan y estamos creando un sistema que es hermoso, significativo y transparente. Creemos que el acceso a una muerte ecológica es un derecho humano. Bueno, ¿conocen el viejo dicho de que si pueden transformar una vaca en abono también pueden con un ser humano? (Risas) Resulta que es cierto. Desde 2014, hemos estado ejecutando un proyecto piloto en las colinas de Carolina del Norte con el Departamento de Antropología Forense de la Universidad de Western Carolina. Seis organismos donantes han sido cubiertos con chapas de madera, el oxígeno proporcionado por el viento y los microbios y bacterias han hecho su trabajo. Este programa piloto nos ha permitido demostrar que se puede utilizar el increíble poder de la descomposición natural para convertir cuerpos humanos en tierra y estamos trabajando con otras universidades también. Científicos del suelo de la Universidad Estatal de Washington, estudiantes de postgrado, por lo menos, trabajan para transformar dientes en compost con rellenos de amalgama para que podamos entender lo que sucede con el mercurio de dentro. Luego empezaremos experimentos para determinar qué le sucede a las drogas de la quimioterapia y los productos farmacéuticos durante el proceso de compostaje y si hará falta descontaminaras. Por cierto, el compostaje crea una gran cantidad de calor, especialmente este tipo particular de compostaje. Una semana después de comenzar el compostaje de nuestro quinto cuerpo donante, la temperatura interior en aquellas chapas de madera alcanzó los 70 º C. Imaginen aprovechar ese calor para crear energía o consolar a los afligidos en un día frío. La revolución del cuidado de la muerte ha comenzado. Es un momento emocionante para estar vivo. Gracias. (Aplausos)