Karissa Sanbonmatsu
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Entonces, ¿en qué consiste ser mujer? Todas tenemos dos cromosomas X, ¿verdad? En realidad, no es así. Algunas mujeres son mosaicos. Tienen una mezcla de tipos de cromosomas con X, XY o XXX. Entonces, si no se trata solamente de nuestros cromosomas, ¿en qué consiste ser mujer? ¿En ser femenina? ¿En casarse? ¿En tener hijos? No es difícil encontrar fantásticas excepciones a estas reglas, pero todas compartimos algo que nos hace mujeres. Y puede que ese algo esté en nuestros cerebros. Quizás hayan oído teorías del siglo pasado

sobre cómo los hombres son mejores en matemáticas que las mujeres porque sus cerebros son más grandes. Estas teorías ya se han desmentido. El cerebro de un hombre medio es unas tres veces más pequeño que el de un elefante, pero eso no significa que el hombre medio sea tres veces más tonto que un elefante... ¿o sí? (Risas) Hay una nueva generación de mujeres neurocientíficas

que están viendo grandes diferencias entre el cerebro del hombre y de la mujer

en la conectividad neuronal, en la estructura, en la actividad cerebral. Están descubriendo que el cerebro es como un mosaico de retazos, una mezcla. Las mujeres tienen retazos mayormente femeninos y algunos masculinos. Después de saber todo esto, ¿en qué consiste ser mujer? Es algo en lo que he estado pensando prácticamente toda mi vida.

Cuando la gente se entera de que soy una mujer transgénero, siempre me preguntan: "¿Cómo sabes que eres mujer?". Como científica, estoy buscando una base biológica del género. Quiero entender qué es lo que me hace ser yo. Nuevos descubrimientos que están a la vanguardia de la ciencia arrojan luz sobre los biomarcadores que definen el género. Junto a mis colegas en el área genética, de neurociencia, fisiología y psicología, estamos intentando averiguar cómo funciona el género exactamente. Estos campos muy diferentes tienen una conexión común: la epigenética. En epigenética, estudiamos cómo la actividad del ADN puede cambiar de forma radical y permanente, aun cuando la secuencia no cambia. El ADN es la molécula larga, parecida a una cuerda, que se enrolla dentro de nuestras células. Tenemos tanto ADN que se enreda y forma lo que llamaremos "nudos".

Los factores externos modifican la formación de estos nudos de ADN. Imagínenlo así: Dentro de nuestras células, hay distintos mecanismos que construyen cosas, conectan circuitos, hacen lo necesario para que se produzca la vida. Aquí hay uno que lee el ADN y fabrica el ARN. Y este transporta un gran saco de neutrotransmisores desde el extremo de una célula cerebral a otra. ¿No les deberían pagan extra por hacer estas tareas de riesgo? (Risas) Es toda una fábrica molecular, y algunos dicen que es el secreto de la vida.

Se llama "ribosoma".

He estado estudiándolo desde 2001. Una de las cosas asombrosas de nuestras células es que sus componentes internos son biodegradables. Se disuelven,

y luego se reconstruyen cada día, como una especie de feria ambulante en la que las atracciones se montan y desmontan cada día. Una diferencia grande entre nuestras células y la feria es que en la feria hay trabajadores profesionales que reconstruyen las atracciones cada día, pero en nuestras células no tenemos estos trabajadores sino máquinas constructoras que no piensan y construyen lo que está programado sin importar lo que digan esos planes. Esos planes son el ADN, las instrucciones para cada recoveco que hay en nuestras células. Entonces, si todo lo que está en nuestras neuronas se disuelve prácticamente cada día, ¿cómo puede el cerebro recordar algo al día siguiente?

Aquí es donde entra el ADN. El ADN no se disuelve. Pero para que el ADN recuerde que algo ha ocurrido, tiene que cambiar de algún modo. Sabemos que este cambio no puede producirse en la secuencia; si cambiara de secuencia todo el tiempo, puede que nos creciera una oreja o un ojo nuevo cada día. (Risas) En lugar de eso, cambia de forma, y ahí es donde intervienen los nudos de ADN.

Podemos pensar en ellos como la memoria del ADN.

Cuando nos pasa algo importante en la vida, como un acontecimiento traumático en la niñez, las hormonas del estrés inundan el cerebro. Estas hormonas del estrés no afectan a la secuencia del ADN, pero cambian su forma. Afectan a la parte del ADN que contiene las instrucciones para las máquinas moleculares que reducen el estrés. Ese trozo de ADN se enreda en un nudo, y las máquinas constructoras no pensantes no pueden leer los planes que necesitan para construir las máquinas que reducen el estrés. Parece complicado, pero es lo que ocurre en la microescala. En la macroescala, prácticamente se pierde la habilidad de soportar estrés y eso es malo. Y así es como el ADN puede recordar lo que ocurre en el pasado. Esto es lo que pienso que me pasaba a mí cuando empecé mi transición de género. Yo sabía que era una mujer por dentro,

y llevaba ropa de mujer por fuera, pero todo el mundo me veía como un hombre con vestido. Sentía que por mucho que intentara, nunca nadie iba a verme como una mujer. En la ciencia, tu credibilidad lo es todo, y la gente soltaba risitas por los pasillos, se me quedaban mirando, con caras de asco, asustados de estar cerca de mí. Recuerdo mi primera gran conferencia después de mi transición. Fue en Italia. Había dado otras charlas prestigiosas antes, pero en esta, estaba aterrorizada. Miré hacia el público, y empezaron los murmullos, las miradas fijas, las sonrisas de superioridad, las risitas. Hasta hoy, aún tengo ansiedad social por esa experiencia de hace ocho años. Perdí la esperanza. No se preocupen, he ido a terapia y estoy bien. Estoy bien ahora. (Risas) (Vítores) (Aplausos)

Pero sentí que ya fue suficiente.

Soy científica,

doctorada en astrofísica,

he publicado en las mejores revistas sobre las interacciones entre ondas y partículas, física espacial, ácido nucleico y bioquímica. He sido capacitada para llegar al fondo de las cosas, así que... (Risas) busqué en internet... (Aplausos)

Busqué en internet y encontré trabajos de investigación fascinantes.

Aprendí que estos nudos de ADN no siempre son malos.

En realidad, la forma en que el ADN se anuda y de desanuda

es como un complicado lenguaje informático que programa nuestro cuerpo con una precisión exquisita. Así que cuando nos quedamos embarazadas, los óvulos fertilizados crecen y se convierten en bebés recién nacidos. Este proceso requiere miles de decisiones por parte del ADN.

¿Una célula del embrión debería convertirse en una sanguínea, en una célula del corazón, del cerebro? Y estas decisiones se toman en diferentes momentos del embarazo: algunas en el primer trimestre, otras en el segundo trimestre, y otras en el tercer trimestre. Para entender realmente cómo el ADN toma las decisiones, tenemos que ver el proceso de formación de los nudos en detalle atómico. Ni siquiera los microscopios más potentes son capaces de verlo, pero ¿y si intentásemos simularlo en una computadora? Para eso necesitaríamos un millón de computadoras. Eso es exactamente lo que tenemos en el Laboratorio de Los Álamos: un millón de computadoras conectadas en un almacén gigante. Aquí vemos cómo el ADN forma un gen completo, configurando una estructura específica de nudos. Por primera vez,

mi equipo ha simulado un gen completo de ADN. Es la mayor simulación biomolecular realizada hasta el momento. Por primera vez, estamos empezando a entender el misterio de cómo las hormonas producen la formación de estos nudos. La formación de los nudos de ADN se ve muy bien en los gatos calicó. La decisión entre naranja y negro ocurre en el útero en las primeras fases,

de manera que el patrón de naranjas y negros es una lectura exacta de lo que ocurrió cuando ese gato no era más que un embrión de gatito dentro del útero de su madre. Y este patrón irregular ocurre en nuestro cerebro y en el cáncer. Está directamente relacionado con la discapacidad intelectual y el cáncer de mama. Estas decisiones del ADN también se dan en otras partes del cuerpo. Resulta que los genitales iniciales se vuelven femeninos o masculinos durante el primer trimestre del embarazo. Por otro lado, el cerebro inicial

se vuelve femenino o masculino en el segundo trimestre del embarazo. Así que lo que pasó conmigo fue que una mezcla única en el útero de mi madre hizo que los genitales iniciales se transformaron de una manera, pero el cerebro inicial de otra manera. La mayor parte de la investigación epigenética se ha centrado principalmente en el estrés, la ansiedad, la depresión, un poco desalentador, cosas no muy buenas.

(Risas) Pero, hoy en día, la última moda es buscar la relajación.

¿Puede eso tener un efecto positivo en el ADN?

Actualmente, nos faltan algunos datos clave de investigaciones con ratones. Sabemos que los ratones se relajan ¿pero pueden meditar como el Dalai Lama y llegar a la iluminación? ¿Podrían mover piedras con la mente como el Maestro Jedi Yoda? (Imita la voz de Yoda) Mm, un ratón Jedi debe sentir el fluir de la Fuerza... (Risas) (Aplausos) Me pregunto si el apoyo que he recibido desde aquella charla en Italia

ha logrado relajar mi ADN.

El tener un buen círculo de amigos, padres comprensivos

y el estar en una relación amorosa

me ha ha dado la fuerza y la esperanza para ayudar a los demás. Llevo una pulsera arcoiris al trabajo. Algunas veces causa asombro, pero también ayuda a tomar conciencia. Hay muchas personas transexuales, sobre todo mujeres de color, que están a punto de quitarse la vida por un comentario de desprecio. El 40 % de gente como nosotros tiene intentos de suicidio. Si estás escuchando esto y sientes que no tienes otra opción intenta llamar a un amigo, habla con alguien por internet o únete a un grupo de apoyo. Si eres una mujer no transgénero pero conoces el dolor del aislamiento, de la agresión sexual, busca ayuda. Entonces, ¿en qué consiste ser mujer? Las últimas investigaciones muestran que el cerebro de hombres y mujeres no se desarrolla igual en el útero, y quizá nos da a las mujeres la sensación innata de ser mujeres.

Por otra parte, quizás es nuestro sentimiento común lo que nos hace mujeres. Venimos en tantas formas y tamaños distintos, que preguntar en qué consiste ser mujer quizás no sea la pregunta correcta. Es como preguntarle al gato calicó qué significa ser un gato calicó. Quizás convertirse en mujer significa aceptarse como lo que somos realmente y ver lo mismo en los demás. Los veo a Uds., y Uds. acaban de verme a mí. (Aplausos y vítores)