Jorge Drexler
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Les voy a contar la historia de una canción. Estaba yo en Madrid, una noche del año 2002 con mi maestro y amigo Joaquín Sabina, cuando él me dijo que tenía algo para darme.

Me dijo: "Jorge, tengo unos versos con los que tú tienes que escribir una canción. Anota, anota". Busqué allí en la mesa y lo único que encontré fue un posavasos circular, en el cual anoté los versos que me dictaba el maestro. Eran cuatro versos y decían así:

"Yo soy un moro judío que vive con los cristianos, no sé qué Dios es el mío ni cuáles son mis hermanos".

Aquellos versos realmente me impactaron mucho. Le dije: "Qué lindos versos, Joaquín, ¿son tuyos?" Me dijo: "No". Me dijo que eran de otro compositor que se llamaba Chicho Sánchez Ferlosio, menos conocido que Joaquín pero muy grande también. Entraban los versos justo en algo que yo quería decir hace tiempo y que no sabía muy bien cómo.

Me estaba poniendo de pie, como para irme a casa a escribir cuando Joaquín me detiene y dice: "Espera, espera". y me plantea el siguiente desafío: "Escribe las estrofas para esa canción en décimas. Ahora yo, en esa altura de mi vida, todavía no tenía una idea muy clara de qué eran las décimas, pero me daba mucha vergüenza decir al maestro que no lo sabía. Entonces puse mi mejor cara de entendido y me fui a mi casa a buscar a ver de qué se trataban las décimas. Ahí aprendí que la décima es un tipo de estrofa que existe sólo en idioma español, que tiene diez versos. Muy compleja, muy, muy compleja. Quizás la más compleja de las que tenemos en nuestro idioma, que además tiene una fecha de nacimiento concreta, que es muy raro de encontrar en un verso.

La décima fue inventada en España en 1591 por un señor que se llamaba Vicente Espinel, músico y poeta de Málaga. Fíjense además — qué casualidad — fue el mismo que le puso la sexta cuerda a lo que después sería la guitarra española. Esta de aquí: la bordona.

Desde España, la décima, con sus diez versos, cruza hasta América, al igual que la guitarra española, pero a diferencia de la primera, la guitarra española sigue viva todavía hoy en día a ambos lados del atlántico. Pero la décima, en el lugar en el que nació, en España, desapareció, se extinguió. Ya hace un par de siglos que no se practica, pero sin embargo, en América Latina desde México hasta Chile, todos nuestros países mantienen algún tipo de décima en su tradición popular.

En todos lados le pusieron un nombre diferente, una música diferente. Tiene muchos nombres, más de 20 en total en el continente. Le dicen, por ejemplo: "Son Jarocho" en México, "Canto de mejorana" en Panamá, "Galerón" en Venezuela, "Payada" en Uruguay y en Argentina, "Repentismo" en Cuba. En Perú, por ejemplo, le dicen "décima peruana," porque está tan integrada en nuestras tradiciones la décima, que si uno les pregunta, todos ellos están completamente convencidos de que fueron ellos los que inventaron la décima en cada país.

(Risas)

Además tiene una cosa muy sorprendente. Es que, a pesar de que se desarrolló de manera separada en cada uno de los países, mantiene hasta el día de hoy, más de 400 años después de que fue creada, exactamente la misma estructura de rima, de sílabas y de versos. La misma estructura que le puso Vicente Espinel en el barroco español. Esta estructura es así — les voy a contar un poco por arriba, y después pueden ir a Internet y fijarse ustedes, para saber como va — son diez versos, ocho sílabas cada uno. El primero rima con el cuarto y con el quinto, el segundo con el tercero, el sexto con el séptimo y con el décimo, y el octavo con el noveno. Es un poco complicado, la verdad. Y yo — imagínenme a mí intentando escribir así en décima. Pero no es tan complicado como parece. Además es increíble que haya sobrevivido con esa misma estructura más de cuatro siglos. No es tan complicado porque tiene una musicalidad impresionante.

Tiene un tipo de musicalidad que es muy difícil de describir técnicamente. Prefiero que ustedes la escuchen. Entonces les voy a recitar una décima. Por ejemplo, una de las que escribí para esta canción. Para esto les voy a pedir que se concentren solo en la música de las rimas. Y los que tienen auriculares, que hay algunos que veo que están con la transmisión de la traducción, que se los quiten un momentito.

(Inglés) Si los tienen, quítense los auriculares.

(Inglés) Olviden por unos segundos el significado de las palabras

(Inglés) y luego se los ponen de nuevo.

Olvídense de estructuras y de todo.

(Inglés) Se trata de la coreografía del sonido de la décima.

Una coreografía de sonido. Mírenlo así.

(Canta) "No hay muerto que no me duela no hay un bando ganador.

No hay nada más que dolor y otra vida que se vuela.

La guerra es muy mala escuela, no importa el disfraz que viste,

perdonen que no me aliste bajo ninguna bandera,

vale más cualquier quimera que un trozo de tela triste".

Eso es una décima.

(Inglés) Pueden volver a ponerse los auriculares.

(Aplausos)

(Inglés) Gracias.

(Aplausos)

Yo también aplaudiría a Vicente Espinel, porque 426 años y sigue igualito en todos lados.

Escribí tres como esas, les acabo de mostrar la segunda, porque la primera estaba recién aprendiendo y la verdad, tiene algunos errores métricos, entonces no sirve para mostrar cómo es. Pero esa estaba bien, más o menos. Ahora sí, ¿de qué hablaban? ¿Cuál era el contenido de estas décimas?

Yo acababa de volver de dar un concierto en Israel y venía muy conmovido por un problema que me toca muy, muy de cerca, que es el conflicto israelí-palestino. Les explico: la familia de mi padre es judía, la familia de mi madre es cristiana no practicante. Yo me crié en una casa donde las dos tradiciones convivían de manera más o menos armoniosa. No era raro ver a mi abuelo judío vestido de Papá Noel, por ejemplo. O a mi abuelo no judío en la sinagoga con su kipá, en las fiestas de la familia poniendo la misma cara que ponía yo cuando me dijo Sabina que —

(Risas)

que tenía unos versos en décimas para mí. Para quien se cría en un entorno así es particularmente doloroso ver la dificultad que tienen dos partes en conflicto de ponerse uno momentáneamente en el sitio del otro. Entonces sobre eso escribí.

Ya tenía la letra, tenía la forma, que era la décima, y el contenido. Entonces tenía que escribir la música. También les pongo en contexto. No hacía mucho me había ido a vivir desde Uruguay de donde soy, a España. Y estaba con la nostalgia muy a flor de piel, la verdad, como muchos de ustedes que están fuera de sus casas. Y quería que mi canción fuera muy uruguaya, pero así, como muy. El género más uruguayo, es decir, la milonga. Ahora claro, yo había estado estudiando la décima, y después de ver que todo el mundo reclama la décima como propia, todo el mundo cree que la inventó, me pregunté: ¿qué quiere decir que la milonga es uruguaya?

Fíjense, la milonga tiene un patrón rítmico que nosotros los músicos le decimos 3-3-2.

(Marca el ritmo) Un dos tres, un dos tres, un dos.

Tiene un acento característico.

(Canta)

Pero este patrón rítmico característico viene desde África. Ya en el siglo IX se lo encuentra en los burdeles de Persia, en el XIII, en España, desde donde cinco siglos después cruza a América con los esclavos africanos. Mientras en los Balcanes se junta con una escala gitana —

(Canta)

y da en parte, origen al klezmer, que los inmigrantes judíos ucranianos llevan a Brooklyn, Nueva York. Lo cantan en su salón de fiestas.

(Canta la Hava Nagila)

Y su vecino, un niño argentino de origen italiano llamado Astor Piazzolla, lo escucha, lo incorpora y transforma el tango de la segunda mitad del siglo XX con su ...

(Marca el ritmo) Un dos tres, un dos tres, un dos.

(Canta Adios Nonino)

Tocado además en su bandoneón, un instrumento alemán del siglo XIX creado para las iglesias que no se podían permitir comprar un órgano y que increíblemente termina en el Río de la Plata constituyendo la esencia misma del tango y de la milonga, al igual que otro instrumento igual de importante que el bandoneón: la guitarra española.

(Aplausos)

A la cual, por cierto, Vicente Espinel, en el siglo XVI le había agregado la sexta cuerda. O sea que fíjense la cantidad de círculos que se cierran. ¿Qué aprendí yo en estos 15 años desde que nació la canción de recorrer el mundo con estos cuatro versos escritos en un posavasos de un bar de Madrid? Las décimas, la milonga, las canciones, las personas: cuánto más uno se acerca a ellas más compleja es su identidad, más llena de matices, de detalles. Entendí que la identidad es infinitamente densa, como una serie infinita de números reales, que aunque uno se acerque mucho y la amplíe, no se acaba nunca.

Permítanme antes de cantarles la canción y despedirme que les cuente una última anécdota. No hace mucho, estábamos en México después de un concierto. Y como los promotores del concierto me conocen, sabían que era un freak de la décima y que a todos lados que voy pregunto por ella, insisto para escuchar decimistas, me organizaron en su casa un concierto de son jarocho. Si se acuerdan, el son jarocho es uno de los tipos de forma que utiliza la décima en sus estrofas.

Cuando los músicos maravillosos terminaron de tocar eso que para mí es maravilloso, el son jarocho, terminaron de tocar eso así estaban ... Los voy a saludar muy emocionado, voy a agradecerles a los músicos por el regalo y un muchacho muy joven me dice — y me lo dice además con la mejor de las intenciones — dice: "Es que nosotros, señor, estamos muy orgullosos de mantener viva la raíz más pura de la identidad nuestra mexicana". Y yo la verdad no supe mucho qué decirle.

(Risas)

Me quedé ahí mirándolo, le di un abrazo y me fui, pero ...

(Risas)

Porque tenía razón también, ¿no? En realidad la décima es su raíz, pero al mismo tiempo, igual que dentro de la milonga y dentro de la décima, están las raíces de muchísimos pueblos de otros lados, como me dijo él. Después, cuando llegué al hotel me quedé pensando, y dije:

Las cosas solo son puras si uno las mira desde lejos. Es muy importante conocer nuestras raíces, saber de dónde venimos, conocer nuestra historia, pero al mismo tiempo, tan importante como saber de dónde somos es entender que todos, en el fondo, somos de ningún lado del todo y de todos lados un poco. Muchas gracias.

(Aplausos)

Esta es "La milonga del moro judío".

(Música)

(Canta)

Por cada muro un lamento en Jerusalén la dorada

y mil vidas malgastadas por cada mandamiento.

Yo soy polvo de tu viento y aunque sangro de tu herida,

y cada piedra querida guarda mi amor más profundo,

no hay una piedra en el mundo que valga lo que una vida.

Yo soy un moro judío que vive con los cristianos

no sé qué Dios es el mío ni cuáles son mis hermanos

no sé qué Dios es el mío ni cuáles son mis hermanos.

No hay muerto que no me duela, no hay un bando ganador.

No hay nada más que dolor y otra vida que se vuela.

La guerra es muy mala escuela, no importa el disfraz que viste,

perdonen que no me aliste bajo ninguna bandera,

vale más cualquier quimera que un trozo de tela triste.

Yo soy un moro judío que vive con los cristianos

no sé qué Dios es el mío ni cuáles son mis hermanos

no sé qué Dios es el mío ni cuáles son mis hermanos.

Y a nadie le di permiso para matar en mi nombre,

un hombre no es más que un hombre y si hay Dios, así lo quiso.

El mismo suelo que piso seguirá, yo me habré ido;

rumbo también del olvido no hay doctrina que no vaya;

y no hay pueblo que no se haya creído el pueblo elegido.

Yo soy un moro judío que vive con los cristianos

no sé qué Dios es el mío ni cuáles son mis hermanos

no sé qué Dios es el mío ni cuáles son mis hermanos.

Yo soy un moro judío que vive con los cristianos.

(Aplausos)

Gracias.

(Aplausos)