Jamila Raqib
970,194 views • 8:57

La guerra ha sido siempre parte de mi vida. Nací en Afganistán, a solo seis meses de la invasión soviética, y a pesar de que era demasiado joven para entender lo que estaba sucediendo, he sentido profundamente el sufrimiento y el miedo a mi alrededor.

Esas primeras experiencias tuvieron un gran impacto sobre mi opinión sobre la guerra y el conflicto. He aprendido que cuando hay algo fundamental en juego, para la mayoría de la gente, ceder no es una opción. Para estos tipos de conflictos, donde se violan los derechos de las personas y se ocupan países, donde se oprime y humilla a la gente, hacen falta estrategias impactantes para resistir y contraatacar. Lo que significa que no importa cuán destructiva y terrible es la violencia, si se le considera la única opción, se pondrá en práctica. El nivel de violencia alcanzado en el mundo preocupa a la mayoría, pero no pondremos fin a la violencia simplemente diciéndole a la gente que es moralmente incorrecto, sino ofreciéndole una herramienta al menos igual de impactante y eficaz como la violencia misma.

Y esto es lo que hago. Durante los últimos 13 años, he enseñando a los que se encontraban en algunas de las situaciones más difíciles de todo el mundo a usar la lucha no violenta para hacer frente a los conflictos. La mayoría asocia este tipo de acción con Gandhi y Martin Luther King, pero la acción no violenta se usa desde hace miles de años. De hecho, la mayor parte de los derechos que nos brinda este país hoy en día como mujeres, minorías, trabajadores, personas de diferentes orientaciones sexuales o ciudadanos interesados en el medio ambiente, no fueron regalados. sino ganados por las personas que lucharon y se sacrificaron por ellos. Pero como no hemos aprendido esta lección, la técnica de la lucha no violenta no es debidamente comprendida.

Hace poco me reuní con un grupo de activistas etíopes y me dijeron algo que escucho mucho. Dijeron que ya lo habían intentado con la acción no violenta pero no funcionó. Hace años organizaron una protesta. El gobierno les detuvo a todos y así acabo todo. La idea de que la lucha no violenta se reduce a la protesta callejera es realmente un problema. Porque pese a que la protesta es un signo claro de que la gente quiere cambio, no crea realmente un cambio por sí sola. Al menos no un cambio fundamental.

(Risas)

Los oponentes poderosos no entregan a la gente lo que quiere solo porque se les pide amablemente, o no.

(Risas)

La lucha no violenta se emplea para destruir al oponente, no físicamente, sino las instituciones que necesita para sobrevivir, negándole esas fuentes de poder. Los activistas no violentos pueden neutralizar al ejército induciendo a desertar a sus soldados. pueden perturbar la economía con huelgas y boicots y pueden desafiar la propaganda del gobierno creando medios de comunicación alternativos.

Se pueden emplear muchos métodos alternativos para hacer esto. Mi colega y mentor, Gene Sharp, ha identificado 198 métodos de acción no violenta. La protesta es solo uno de ellos. Daré un ejemplo reciente.

Hasta hace unos meses, Guatemala fue gobernada por exmilitares corruptos estrechamente vinculados al crimen organizado. En general la gente lo sabía pero la mayoría sentía que no podía hacer nada al respecto hasta que un grupo de ciudadanos, 12 personas normales y corrientes, pidieron ayuda por Facebook a sus amigos para reunirse en la plaza central, con carteles y con un mensaje: "Renuncia YA", renuncien de inmediato. Para la sorpresa de todos, otras 30 000 personas se presentaron. Se quedaron allí durante meses y las protestas se extendieron por todo el país. En un momento dado, los organizadores tiraron cientos de huevos contra varios edificios del gobierno con el mensaje: "Si no tienen los huevos", las bolas, "para detener la candidatura de corruptos pueden tomar prestado los nuestros".

(Risas)

(Aplausos)

El presidente Molina respondió que prometió nunca renunciar. Y los activistas se dieron cuenta de que simplemente no podían seguir protestando y pedirle al presidente que renuncie. Tenían que dejarle sin opciones. Así que organizaron una huelga general y toda la gente de todo el país se negó a trabajar. Solo en la ciudad de Guatemala, más de 400 empresas y escuelas cerraron sus puertas. Mientras tanto, agricultores de todo el país bloquearon las carreteras principales. A cabo de cinco días, el presidente, junto con docenas de otros funcionarios del gobierno, tuvieron que renunciar.

(Aplausos)

Me ha inspirado mucho la creatividad y el valor de las personas que usaron la acción no violenta en casi todos los países del mundo. Recientemente por ejemplo, un grupo de activistas ugandeses abrieron esta caja y liberaron los cerdos en la calle. Se puede apreciar la confusión de la policía al no saber exactamente qué hacer con ellos.

(Risas)

Los cerdos fueron pintados en el color del partido en el poder y uno incluso llevaba un sombrero, un sombrero que la gente reconocería.

(Risas)

Los activistas de todo el mundo aprenden a acaparar titulares, pero estas acciones aisladas no dan para mucho si no son parte de una estrategia más amplia. Un general no marcharía con sus tropas a la batalla sin un plan para ganar la guerra. Sin embargo, es así como operan la mayoría de los movimientos no violentos del mundo. La lucha no violenta es compleja como la guerra militar, o más. Sus participantes deben estar bien entrenados y tener claros los objetivos, y sus líderes deben tener una estrategia para alcanzar dichos objetivos.

La técnica de la guerra ha ido desarrollándose a largo de miles de años con enromes recursos y algunas de nuestras mejores mentes se dedicaron a la comprensión y la mejora de su funcionamiento. Mientras tanto, la lucha no violenta es poco estudiada de manera sistemática y a pesar de que el número de interesados está creciendo, todavía hay solo unas docenas de personas en el mundo que la enseñan. Esto es peligroso, porque ahora sabemos que nuestros enfoques para tratar con el conflicto son obsoletos y no son adecuados para los nuevos retos a los que nos enfrentamos.

El gobierno de Estados Unidos admitió recientemente que se encuentra en un punto muerto en su guerra contra ISIS. Pero lo que la mayoría de la gente no sabe es que muchos se enfrentaron a ISIS a través de acciones no violentas. Cuando ISIS capturó Mosul, en junio de 2014, anunciaron que reemplazarían el plan de estudios de la escuela pública por uno nuevo, basado en su propia ideología extremista. Pero en el primer día de clases, ni un solo niño apareció. Los padres simplemente se negaron a enviarlos. Declararon a la prensa que preferirían educar en casa a sus hijos en lugar de someterlos a un lavado de cerebro.

Este es un ejemplo un solo acto de desafío en una sola ciudad. ¿Y si hubiera sido coordinado con docenas de otros actos de resistencia no violenta organizados contra ISIS? ¿Y si el boicot de los padres fuera parte de una estrategia más amplia para identificar y eliminar los recursos que necesita ISIS para funcionar? Por ejemplo, la mano de obra calificada necesaria para producir alimentos; los ingenieros necesarios para extraer y refinar el petróleo; la infraestructura de medios y las redes de comunicación, los sistemas de transporte y las empresas locales en las que ISIS se basa. Es difícil imaginarse derrotar a ISIS a través de una acción no violenta. Pero es el momento de cuestionar nuestra visión sobre qué es el conflicto y las opciones que tenemos para hacerle frente.

He aquí una idea que vale la pena difundir: aprenderemos mejor qué acciones no violentas funcionan y cómo podemos hacerlas más impactantes, al igual que hacemos con otros sistemas y tecnologías que están constantemente perfeccionadas para satisfacer mejor las necesidades humanas. Puede ser que lleguemos a mejorar la acción no violenta de manera que pueda usarse cada vez más como alternativa a la guerra. La violencia como herramienta de conflicto podría entonces desecharse de la misma manera que hicimos con los arcos y las flechas ya que las hemos reemplazado por armas más eficaces. Con la ayuda de la innovación podemos darle a la lucha no violenta más alcance que las últimas tecnologías de guerra. La mayor esperanza para la humanidad no reside en condenar la violencia sino en convertirla en obsoleta.

Gracias.

(Aplausos)