Helen M. Farrell
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¿Qué es el trastorno bipolar?

La palabra bipolar significa dos extremos. Para los muchos millones que sufren trastorno bipolar en todo el mundo, la vida se divide entre dos realidades diferentes: la euforia y la depresión. Aunque hay muchas variaciones de trastorno bipolar, consideremos un par. El tipo 1 tiene extremos altos junto a puntos bajos, mientras que el tipo 2 implica períodos más breve y menos extremos de euforia intercalados con largos periodos de depresión. Para alguien que oscila entre los estados emocionales, parece imposible encontrar el equilibrio necesario para llevar una vida saludable.

Los extremos altos de tipo 1 son conocidos como episodios maníacos, y pueden hacer que una persona se sienta desde irritable hasta invencible. Pero estos episodios eufóricos exceden los sentimientos ordinarios de alegría, causando síntomas preocupantes como pensamientos inconexos, insomnio, habla rápida, acciones impulsivas y comportamientos arriesgados. Sin tratamiento, estos episodios se hacen más frecuentes, intensos y toman más tiempo en disminuir.

La fase de depresión del trastorno bipolar se manifiesta de muchas maneras: estado de ánimo bajo, interés cada vez menor en los pasatiempos, cambios en el apetito, sentirse inútil o excesivamente culpable, dormir demasiado o demasiado poco, inquietud o lentitud o pensamientos persistentes de suicidio.

En todo el mundo, alrededor de 1 a 3 % de los adultos experimentan la amplia gama de síntomas que indican trastorno bipolar. La mayoría de ellos son funcionales, miembros contribuyentes de la sociedad, y sus vidas, elecciones y relaciones no se definen por el desorden, pero para muchos, las consecuencias son serias. La enfermedad puede socavar el desempeño educativo y profesional, las relaciones, la seguridad financiera y la integridad personal.

Entonces, ¿qué causa el trastorno bipolar? Los investigadores creen que un actor clave es el intrincado cableado cerebral. Los cerebros saludables mantienen fuertes conexiones entre las neuronas gracias a los continuos esfuerzos del cerebro para podarse y eliminar las conexiones neuronales no utilizadas o defectuosas. Este proceso es importante porque nuestras vías neurales sirven como un mapa de todo lo que hacemos. Usando la resonancia magnética funcional, científicos han descubierto que el poder de poda del cerebro se interrumpe en las personas con trastorno bipolar. Eso significa que sus neuronas se vuelven locas y crean una red que es imposible de navegar. Con solo señales confusas como guía, las personas con trastorno bipolar crean pensamientos y conductas anormales.

Además, los síntomas psicóticos, como discurso y comportamiento desorganizado, pensamientos delirantes, paranoia y alucinaciones pueden surgir durante las fases extremas del trastorno bipolar. Esto se atribuye a la sobreabundancia de un neurotransmisor llamado dopamina.

Pero a pesar de estas ideas, no podemos fijar el trastorno bipolar a una sola causa. En realidad, se trata de un problema complejo. Por ejemplo, la amígdala del cerebro está involucrada en el pensamiento, la memoria a largo plazo y el procesamiento emocional. En esta región del cerebro, factores tan variados como la genética y trauma social pueden crear anomalías y desencadenar los síntomas del trastorno bipolar.

La condición tiende a darse en familias, por lo que sabemos que la genética tiene mucho que ver con ello. Pero eso no significa que haya un único gen bipolar. De hecho, la probabilidad de desarrollar el trastorno bipolar está determinada por las interacciones entre muchos genes en una receta complicada que todavía intentamos entender.

Las causas son complejas, y como consecuencia, el diagnóstico y la convivencia con el trastorno bipolar es un desafío. A pesar de esto, el trastorno es controlable. Ciertos medicamentos como el litio pueden ayudar a controlar los pensamientos y conductas de riesgo estabilizando los estados de ánimo.

Estos medicamentos estabilizadores del estado de ánimo funcionan al disminuir la actividad anormal en el cerebro, reforzando así las conexiones neuronales viables. Otros medicamentos de uso frecuente incluyen antipsicóticos, que alteran los efectos de la dopamina, y la terapia electroconvulsiva, que funciona como una convulsión cuidadosamente controlada en el cerebro, que se utiliza a veces como un tratamiento de emergencia.

Algunos pacientes bipolares rechazan el tratamiento porque temen que atenuará sus emociones y destruirá su creatividad. Pero la psiquiatría moderna está tratando activamente de evitar eso. Hoy en día, los médicos trabajan con los pacientes caso por caso para administrar una combinación de tratamientos y terapias que les permitan vivir al máximo potencial posible.

Y más allá del tratamiento, las personas con trastorno bipolar pueden beneficiarse de cambios aún más simples. Estos incluyen ejercicio regular, buenos hábitos de dormir, y sobriedad en drogas y alcohol, sin mencionar la aceptación y la empatía de la familia y amigos.

Recuerda, el trastorno bipolar es una condición médica, no la culpa de una persona, o su identidad completa, y es algo que puede ser controlado a través de una combinación de tratamientos médicos haciendo su trabajo internamente, amigos y familia fomentando la aceptación y la comprensión en el exterior, y personas con trastorno bipolar que se empoderan para encontrar el equilibrio en sus vidas.