Hans Rosling
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Yo tenía solo cuatro años cuando ví a mi madre llenar una lavadora de ropa por primera vez en su vida. Fue un gran dia para mi madre. Ella y mi padre habían ahorrado durante años para poder comprar esa lavadora. Y el día que iban a usarla, invitaron hasta a mi abuela a ver la lavadora. Y mi abuela estaba más emocionada aún. Durante su vida siempre tuvo que calentar agua con leña, y lavar la ropa a mano para siete hijos. Y ahora iba a presenciar cómo la electricidad hacía ese trabajo.

Mi madre abrió la puerta con cuidado, luego metió la ropa en la lavadora, así. Y entonces, cuando cerró la puerta, Mi abuela dijo: "No, no, no, no... ...déjame a mí, déjame presionar el botón." Y ella presionó el botón, y dijo: "Oh, es fantástico... ...Quiero ver esto. Dame una silla... ...Dame una silla. Quiero verlo." Y se sentó frente a la lavadora, y observó todo el proceso de lavado. Estaba embelesada. Para mi abuela, la lavadora era un milagro.

Hoy, en Suecia y en otros países ricos, la gente usa máquinas muy diferentes. Miren, los hogares están llenos de aparatos. Ni siquiera sé cómo se llaman todos. Y además, cuando quieren viajar, usan máquinas voladoras que los llevan a destinos remotos. Y aún hay mucha gente en el mundo, que debe calentar agua en el fuego, y cocinar sus alimentos en la hoguera. A veces no tienen suficiente comida. Viven bajo el umbral de la pobreza. Hay dos mil millones de personas que viven con menos de dos dólares al día. Y la gente rica de aquí, que suman mil millones de personas, viven por encima de lo que llamo el umbral del cielo, porque gastan más de 80 dólares diarios en consumo.

Pero estos son sólo 1, 2, 3 mil millones de personas, y obviamente hay 7 mil millones en el mundo, así que debe haber 1, 2, 3, 4 mil millones más, que viven entre el umbral de la pobreza y el del cielo. Ellos tienen electricidad, pero la cuestión es, ¿cuántos tienen lavadoras? He analizado los datos de mercado, y he encontrado que, de hecho, la lavadora ha bajado del umbral del cielo, y que hoy en día hay mil millones de personas más que viven sobre el umbral del lavado. (Risas) Y ellos consumen más de 40 dólares al día. Así que dos mil millones de personas tienen acceso a lavadoras.

Y los cinco mil restantes, ¿cómo lavan la ropa? O, para ser más precisos, ¿cómo lavan la ropa la mayoría de las mujeres en el mundo? Porque sigue siendo un trabajo duro para las mujeres. Ellas lavan así, a mano. Es un trabajo duro, cansado, que deben hacer durante horas cada semana. Y a veces también deben traer agua desde lejos para lavar en casa. O deben llevar la ropa lejos, hasta una corriente de agua. Ellas quieren una lavadora. No quieren perder tanto tiempo de sus vidas haciendo este duro trabajo tan poco productivo. Y su deseo no es para nada diferente del que tenía mi abuela. Miren aquí, hace dos generaciones en Suecia estaban cogiendo agua del rio, calentándola en leña y lavando así. De igual modo, ellas quieren una lavadora.

Pero cuando lo propongo a estudiantes ambientalistas, me dicen: "No, todo el mundo no puede tener coches y lavadoras." ¿Cómo podemos decirles a estas mujeres que nunca van a tener una lavadora? Entonces pregunto a mis estudiantes... Les he preguntado, durante los últimos dos años: "¿Cuantos de ustedes no utilizan el coche?" Y algunos levantan sus manos orgullosos y dicen: "Yo no uso el coche." Y luego les hago la pregunta difícil: "¿Cuántos de ustedes lavan a mano sus pantalones y sus sábanas?" Nadie levanta la mano. Hasta los acérrimos en el movimiento verde usan lavadoras.

(Risas)

Así que, ¿cómo es que esto es algo que todo el mundo usa y que nadie dejará de hacerlo?, ¿qué tiene de especial? Debo hacer un análisis sobre la energía que se consume en el mundo. Allá vamos. Aquí ven los siete mil millones de personas: la gente del aire, la gente del lavado, la gente de las bombillas y la gente del fuego. Una unidad de estas es una parte de combustible fósil: pertróleo, carbón o gas. Esto es lo que son la electricidad y la energía en el mundo. En todo el mundo se usan 12 partes, y los mil millones más ricos usan seis de ellas. La mitad de la energía la usa la séptima parte de la población mundial. Y estos que tienen lavadoras, pero no una casa llena de otros aparatos, utilizan dos. Este grupo usa tres, una cada uno. Y ellos también tienen electricidad. Y por aquí ni siquiera usan una cada uno. Eso suma las 12 partes.

Pero la principal preocupación de los estudiantes ambientalistas, y tienen razón, es el futuro. ¿Cuáles son las tendencias? Si prolongamos las tendencias, sin ningún análisis avanzado hasta 2050, hay dos cosas que pueden aumentar el uso de energía. Primero, el crecimiento de la población. Segundo, el crecimiento económico. El crecimiento demográfico se producirá entre la gente pobre de aquí, porque tienen altas tasas de mortalidad infantil y tienen muchos niños por mujer. Y así tendremos dos más, pero eso no cambiará mucho el uso de la energía.

Lo que pasará es el crecimiento económico. El mayor aquí en las economías emergentes. Yo los llamo el Nuevo Oriente. Saltarán el umbral del cielo. Dirán: "¡Wop!". Y comenzarán a usar tanto como el Viejo Occidente. Y esta gente quiere lavadoras. Se lo dije: Ellos irán allí. Y duplicará la cantidad de energía que utilizan. Esperamos que la gente pobre empiece a usar la luz eléctrica, y que tengan familias de dos hijos sin detener el crecimiento demográfico. Pero el consumo total de energía aumentará a 22 unidades. Y de esas 22 unidades los más ricos aún usarán la mayoría. Así que, ¿qué se debe hacer? Porque el riesgo, la gran probabilidad de cambio climático es real. Es real. Por supuesto deberán ser más eficientes energéticamente. Deben cambiar su comportamiento de alguna manera. También deberán comenzar a producir energía verde, mucha más energía verde. Pero hasta que tengan el mismo consumo de energía por persona, no deberían decir a los demás qué hacer y qué no. (Aplausos) Aquí podemos obtener energía verde por todas partes.

Es lo que deseamos que pase. Es un verdadero reto en el futuro. Pero puedo asegurarles que esta mujer de una favela de Rio desea una lavadora. Ella está muy contenta con su ministra de energía que les dio electricidad a todos, está contenta por haberla votado. Ella se convirtió en Dilma Rousseff, la presidenta electa de una de las democracias más grandes del mundo. Pasó de ministra de energía a presidente. Si hay democracia, la gente votará por lavadoras. Las aman.

¿Y cuál es la magia de las lavadoras? Mi madre me explicó esa magia el primer día. Me dijo: "Ahora, Hans, metemos la ropa, y la lavadora hará el trabajo. Y nosotros podemos ir a la biblioteca." Porque esta es la magia: uno carga la ropa, y ¿qué sale de la lavadora? De la lavadora salen libros, libros para niños. Y mi madre tuvo tiempo de leer para mi. A ella le encantaba. Tuve el "ABC" Allí comencé mi carrera de profesor, cuando mi madre tuvo tiempo de leer para mi. Y también consiguió libros para ella. Se las arregló para estudiar Inglés y aprender una lengua extranjera. Y leyó muchas novelas, muchas novelas diferentes. Nosotros realmente amábamos esta máquina.

Y lo que dijimos mi madre y yo fue: "Gracias, industrialización. Gracias fábrica de acero. Gracias estación de energía. Y gracias industria química por darnos tiempo para leer libros."

Muchas gracias.

(Aplausos)