Frans de Waal
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Nací en Den Bosch, de donde el pintor Jerónimo Bosch tomó su nombre. Siempre he admirado a este pintor que vivió y trabajó en el siglo 15 Lo que es interesante de él con respecto a la moralidad es que vivió en una época en la que la influencia de la religión se debilitaba, y él se preocupaba, creo, por lo que sucedería en una sociedad sin religión o con menos religión. Entonces pintó este famoso cuadro, “El Jardín de las Delicias” que algunos han interpretado como la humanidad antes de La Caída, o la humanidad sin ninguna Caída. Nos hace preguntarnos, ¿qué habría pasado si no hubiéramos probado el fruto del saber, por así decirlo, y qué clase de moralidad tendríamos?

Mucho más tarde, siendo estudiante, fui a un jardín muy diferente, al jardín zoológico de Arnhem donde tenemos chimpancés. Este soy yo joven con un bebé chimpancé. (Risas) Descubrí ahí que los chimpancés tienen un apetito voraz, y escribí un libro al respecto. En ese tiempo, mucha de la investigación en animales se enfocaba en la agresividad y la competencia. Pinté un cuadro completo del reino animal, humanidad incluida, de que en el fondo somos competidores, somos agresivos, que básicamente buscamos nuestro propio beneficio. Este es el lanzamiento de mi libro. No estoy seguro de qué tan bien leen los chimpancés, pero parecen muy interesados en el libro.

Ahora, en el proceso de hacer todo este trabajo del poder, del dominio, la agresión, etc., descubrí que los chimpancés se reconcilian después de pelear. Aquí ven dos chimpancés machos que han peleado. Terminaron arriba de un árbol y uno le pasa la mano al otro. Y un segundo después de que tomé la foto, se fueron juntos a otro árbol y se abrazaron y besaron.

Esto es muy interesante porque en un momento todo fue competir y agredirse, y después no tuvo ningún sentido. Lo único que importa es si ganaste o perdiste. Pero, ¿por qué nos reconciliamos después de una pelea? Eso no tiene sentido. Esta es la forma en que los bonobos lo hacen. Todo lo hacen con sexo. Y así, también se reconcilian con sexo. Pero el principio es exactamente el mismo. El principio es que tenemos una relación valiosa que ha sido dañada por un conflicto, por lo que hay que hacer algo al respecto.. Así que mi imagen completa del reino animal, incluyendo a los humanos también, empezó a cambiar desde entonces.

Tenemos la imagen en ciencias políticas, economía, humanidades, filosofía de este tema, de que el hombre es un lobo para el hombre, y de que en el fondo nuestra naturaleza es realmente cruel. Creo que es una imagen injusta con el lobo. El lobo es, después de todo, un animal muy cooperador. Y por eso es que muchos de ustedes tienen un perro en casa, que tiene todas estas características también. Y es muy injusto también con la humanidad, porque la humanidad es realmente mucho más cooperadora y empática de lo que se afirma. Así que empecé a interesarme en estos temas y a estudiarlos en otros animales.

Estos son los pilares de la moral. Si se pregunta, “¿en qué se basa la moral?”, estos son los dos factores que siempre aparecen: uno, la reciprocidad, asociada al sentido de justicia y de equidad; y el otro la empatía y compasión. La moral humana es más que esto, pero si se retiran estos dos pilares, pienso que no quedaría mucho. Por lo tanto son absolutamente esenciales.

Déjenme darles algunos ejemplos. Este es un antiguo video del Centro de Primates Yerkes donde enseñan a los chimpancés a cooperar. Esto hace ya cerca de cien años cuando hacíamos experimentos en cooperación. Lo que ven aquí son dos chimpancés jóvenes que tienen una caja, una caja muy pesada para que uno solo la arrastre. Por supuesto, en la caja hay comida, de otro modo no la arrastrarían tan fuertemente. Así que ellos acercan la caja. Pueden ver lo sincronizados que están. Pueden ver que trabajan juntos, arrastran a la vez. Esto es ya un gran adelanto sobre otros animales que no serían capaces de hacer eso. Y ahora verán una imagen más interesante, porque ahora, uno de los chimpancés ya ha comido, así que uno de ellos no está realmente interesado en la tarea. (Risas) (Risas) (Risas) Ahora vean lo que pasa al final de esto. (Risas) Él agarra todo.

(Risas)

Hay dos puntos interesantes en esto. Uno es que el chimpancé de la derecha tiene pleno conocimiento de que necesita al compañero, y pleno conocimiento de la necesidad de la cooperación. El segundo es que el compañero está dispuesto a ayudar aunque no esté interesado en la comida. ¿Por qué será eso? Bueno, tal vez tiene que ver con la reciprocidad. En efecto, hay bastante evidencia en primates y otros animales de que devuelven favores. Por lo que él recibirá algún favor en el futuro. Así es como todo esto funciona.

Hicimos el mismo experimento con elefantes. Con los elefantes, es muy peligroso trabajar. El otro problema con los elefantes es que no se puede construir un aparato que sea muy pesado para un solo elefante. Probablemente se puede hacer pero va a ser un aparato muy débil creo. Entonces lo que hacemos es ese caso, hacemos estos estudios en Tailandia para Josh Plotnik, es que rodeamos un aparato con una cuerda, una sola cuerda. Y si tiras de este lado de la cuerda, esta desaparece del otro lado. Entonces dos elefantes necesitan tomarla exactamente a la misma vez y arrastrar. De otra manera nada pasa y la cuerda desaparece.

El primer video que verán es de dos elefantes que son liberados a la vez y llegan al aparato. El aparato está a la izquierda con comida sobre él. Y cuando ellos vienen juntos, llegan juntos, la toman juntos, y la arrastran juntos. Así es realmente muy simple para ellos. Ahí están. Así es como la arrastran. Pero ahora lo haremos más difícil. Porque el propósito principal de este experimento es ver qué entienden ellos por cooperación. ¿Lo comprenden tan bien como los chimpancés, por ejemplo?

Y entonces lo que hacemos en el próximo paso es que liberamos un elefante antes que el otro, y ese elefante necesita ser lo suficientemente inteligente como para quedarse, esperar y no tirar de la cuerda, porque si tira de ella, desaparece y la prueba termina. Este elefante hace algo ilegal que no se lo enseñamos. Pero muestra el entendimiento que tiene, porque pone su gran pata sobre la cuerda, se para sobre ella y espera al otro, y entonces el otro hará el trabajo por el. Esto es lo que llamamos un aprovechado. (Risas) Pero muestra la inteligencia que tienen los elefantes. Ellos desarrollan varias de estas técnicas alternativas que no aprobamos necesariamente. El otro elefante se está acercando y va a arrastrarla. Ahora mira al otro. El otro no se olvida de comer, por supuesto, (Risas) Esto fue la cooperación, parte de reciprocidad.

Ahora algo de empatía. Empatía es el tema principal de mi investigación. La empatía tiene dos cualidades. Una es la comprensión, por una parte. Solo una definición simple: habilidad para comprender y compartir los sentimientos del otro. Otra, la parte emocional. Y así la empatía tiene básicamente dos canales.

Uno el canal corporal. Si habla con una persona triste, usted adoptará una expresión y una postura triste, y antes de que se dé cuenta se sentirá triste. Eso es el canal corporal de la empatía emocional, que muchos animales tienen. La mayoría de los perros la tienen también. Por eso la gente tiene mamíferos en su casa y no tortugas, culebras ni similares porque no tienen esa clase de empatía. Luego está el canal cognitivo, que es más que poder ver desde el punto de vista de otro Y eso es más limitado. Hay pocos animales, creo que los elefantes y monos lo tienen, pero hay muy pocos animales que pueden hacer eso.

Así, la sincronización, que es parte del mecanismo completo de la empatía es bastante antigua en el reino animal. Y en los humanos, por supuesto, se puede estudiar con el contagio del bostezo. Los humanos bostezan cuando otros bostezan. Esto está relacionado con la empatía. Se activan las mismas áreas del cerebro. También, sabemos que quienes tienen mucho contagio con un bostezo son altamente empáticos. La gente que no es empática, como los niños autistas, no se contagian con el bostezo. Así que hay relación.

Y estudiamos eso en nuestros chimpancés presentándoles una cabeza animada. Esto es lo que ven en la parte superior izquierda, una cabeza animada que bosteza. Hay un chimpancé observando, un chimpancé real observando una pantalla de una computadora en la que ponemos estas animaciones. (Risas) Entonces el contagio del bostezo, con el que ya todos están familiarizados, tal vez empezarán a bostezar muy pronto, es algo que compartimos con otros animales. Y se relaciona al canal corporal de sincronización que subyace a la empatía y que básicamente es universal en los mamíferos.

Ahora estudiamos expresiones más complejas. Esto es consolación. Este es un chimpancé macho que ha perdido una pelea y está gritando, y uno joven se acerca y le pone un brazo alrededor y lo calma. Eso es consolación. Es muy similar a la consolación humana. El comportamiento de consolación, es empatía dirigida. Hoy la forma de estudiar la empatía en los niños es instruir a un miembro de la familia para que actúe angustiado, y luego ver qué hacen los niños pequeños. Está relacionado con la empatía, y esa es la clase de expresiones que vemos.

Recientemente publicamos un experimento que pueden haberlo escuchado. Es sobre el altruismo en los chimpancés donde la pregunta es, ¿a los chimpancés les importa el bienestar de otros? Por décadas se ha asumido que solo los humanos pueden sentir eso, que solo los humanos se preocupan por el bien de los demás. Ahora bien, hicimos un experimento muy simple. Hacemos eso en chimpancés que viven en Lawrenceville, en la estación de Campo de Yerkes. Así es como viven. Los ponemos en una habitación y experimentamos con ellos. Es este caso, ponemos dos chimpancés lado a lado, uno tiene un balde lleno de fichas, y las fichas tienen diferentes significados. Una clase de fichas alimenta al compañero que elige, la otra alimenta a ambos.

Este es un estudio que hicimos con Vicky Horner. Aquí tienen los dos colores de fichas. Entonces ellos tienen un balde lleno con ellas, y tendrán que escoger uno de los dos colores. Ustedes verán qué sucede. Si este monito hace la elección egoísta, en este caso es la roja, él nos la debe entregar. La recibimos y la ponemos en una mesa donde hay dos premios de comida, pero en este caso solamente el de la derecha obtiene comida. El otro de la izquierda se aleja porque ya lo sabe. esa no es una buena prueba para ella. Entonces la próxima es la ficha prosocial.

Entonces el que elige, esta es la parte interesante aquí, para el que elige, no tiene importancia. Así ella nos entrega ahora una ficha prosocial y ambos chimpancés comen. Así el que elige siempre obtiene un premio. No tiene ninguna importancia. Y ella debería escoger ciegamente. Pero lo que encontramos es que prefieren la ficha prosocial. Esta es la línea del 50 por ciento que es lo esperado por azar. Y especialmente si el compañero dirige la atención hacia él, eligen más.

Y si el compañero los presiona, así, si el compañero comienza a escupir agua y a intimidarlos, entonces las elecciones disminuyen. Es como si estuvieran diciendo: si no se comportan bien, no seré prosocial hoy. Y esto es lo que sucede sin un compañero, cuando no hay compañero sentado ahí. Así averiguamos que a los chimpancés sí les importa el bienestar de los otros, especialmente, cuando son miembros de su propio grupo.

El experimento final que quiero mencionarles es nuestro estudio de la justicia. Este estudio llegó a ser muy famoso. Y ahora hay muchos más, porque después de que hicimos éste, hace diez años, llegó a ser muy conocido. Lo hicimos originalmente con monos capuchinos. Voy a mostrarles el primer experimento que hicimos. Se ha hecho con perros, con pájaros y con chimpancés. Pero con Sarah Brosnan empezamos con monos capuchinos.

Lo que hicimos fue que pusimos dos monos capuchinos lado a lado. De nuevo, estos animales viven en grupo, se conocen entre ellos. Los sacamos del grupo y los pusimos en una habitación de prueba. Hay una tarea muy simple que tienen que hacer. Si les das pepino a ambos para la tarea, los dos monos que están lado a lado, están perfectamente dispuestos a hacerlo 25 veces seguidas. Aunque el pepino es solamente agua en mi opinión, está perfectamente bien para ellos. Ahora, si le das uva al compañero, las preferencias alimenticias de mis monos capuchinos corresponden exactamente al precio en el supermercado, si les das uvas, que es mejor comida, creas una desigualdad entre ellos. Ese es el experimento que hicimos.

Recientemente lo filmamos con otros monos que nunca habían hecho la tarea, pensando que tal vez tendrían una fuerte reacción, y así sucedió. El de la izquierda es el mono que obtiene pepino. El de la derecha es el que obtiene uvas. El que obtiene pepino, nota que el primer trozo de pepino esta perfectamente bien. El primer trozo se lo come. Luego ella ve que el otro obtiene uva, y verán lo que sucede. Ella nos pasa una piedra. Esa es la tarea. Y le damos un trozo de pepino y se lo come. El otro tiene que pasarnos una piedra. Y esto es lo que hace. Ella toma una uva y se la come. El otro ve eso. Nos da una piedra ahora, obtiene, nuevamente pepino. (Risas) Ella ahora prueba la piedra contra la pared. Tiene que dárnosla. Y obtiene pepino nuevamente. (Risas) Ven aquí, básicamente, la protesta de Wall Street.

(Risas)

(Aplausos)

Déjenme contarles. Aún me quedan dos minutos, les contaré una divertida historia sobre esto. Este estudio llego a ser muy famoso y obtuvimos muchos comentarios, especialmente de antropólogos, economistas, filósofos. No les gustó esto, porque habían decidido en su mente, creo, que la equidad es un tema muy complejo y que los animales no la tienen. De hecho un filósofo nos escribió que era imposible que los monos tuvieran un sentido de la equidad porque la equidad fue inventada durante la Revolución Francesa. (Risas)

Otro escribió un capítulo completo diciendo que él hubiera creído que tiene algo que ver con la equidad si el que obtuvo uvas las hubiera rechazado. Lo divertido es que Sarah Brosnan, que ha estado haciendo esto con los chimpancés, hizo un par de combinaciones de chimpancés donde, de hecho, el que obtuvo uva rechazó la uva hasta que el otro también obtuvo uva. Así que estamos muy cerca del sentido de equidad de los humanos. Y creo que los filósofos necesitan repensar su filosofía por ahora.

Déjenme resumir. Creo que hay una moral evolutiva. Creo que la moral es mucho más que lo que he dicho hasta ahora, pero sería imposible sin esos ingredientes que encontramos en otros primates, que son empatía y consolación, tendencias prosociales, reciprocidad y sentido de equidad. Y así trabajamos en estos temas particulares para ver si podemos crear moral desde abajo hacia arriba, por así decirlo, sin necesariamente involucrar a Dios y a la religión y ver cómo podemos obtener una moral evolutiva.

Gracias por su atención.

(Aplausos)