Faith Osier
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En África, se registran anualmente 200 millones de casos clínicos de malaria falciparum, de los cuales medio millón son fatales. Quisiera hablarles hoy sobre las vacunas contra la malaria. Las que se han hecho hasta ahora no son suficientemente buenas. ¿Por qué?

Hace más de 100 años que se viene trabajando en este tema. Cuando comenzamos, la tecnología era muy limitada. Solo se podía ver una ínfima fracción de lo que el parásito era en realidad. Actualmente, contamos con grandes tecnologías, diagnósticos por imágenes de avanzada y plataformas "ómicas", como la genómica, la transcriptómica, la proteómica. Estas herramientas nos han permitido observar de manera más clara la verdadera complejidad de este parásito.

Pero a pesar de ello, la manera en que hemos diseñando la vacuna sigue siendo más bien rudimentaria. Para poder elaborar una buena vacuna, es necesario volver a lo básico y entender cómo hace nuestro organismo para manejar esta complejidad.

Quienes contraen malaria de manera habitual aprenden a sobrellevarla. Se infectan, pero no se enferman. La fórmula está codificada en los anticuerpos. Mi equipo volvió a estudiar ese complejo parásito, analizó las muestras de personas que se habían recuperado de la malaria en África para responder la pregunta: ¿cómo se manifiesta una buena reacción a los anticuerpos? Encontramos más de 200 proteínas, muchas de las cuales no son tenidas en cuenta para hacer vacunas contra la malaria. Puede ser que mi comunidad de investigadores no esté considerando partes importantes del parásito.

Hasta hace poco, cuando se identificaba una proteína interesante, se hacía un estudio para saber si podía usarse en la vacuna mediante un estudio de cohorte. Este estudio casi siempre se hacía con unas 300 personas de un pueblo africano y se analizaban sus muestras para saber si los anticuerpos de esa proteína podían predecir quiénes habían contraído malaria y quiénes no.

En los últimos 30 años, estos estudios han analizado una pequeña cantidad de proteínas en un número relativamente reducido de muestras y generalmente recolectadas en un solo lugar. Los resultados no fueron parejos. Mi equipo básicamente condensó 30 años de este tipo de investigación en un increíble experimento realizado en tan solo tres meses.

Nuestra innovación consistió en reunir 10 000 muestras tomadas en 15 lugares de siete países africanos, abarcando períodos, edad e intensidad variable de la malaria en África. Utilizamos la inteligencia "ómica" para clasificar las proteínas del parásito, sintetizarlas en el laboratorio y, en resumen, recrear el parásito de la malaria en un chip. Esto se hizo en África, y estamos muy orgullosos.

(Aplausos)

El chip es una pequeña lámina de vidrio, pero nos ha dado poderosas herramientas. Reunimos datos a partir de 100 reacciones a los anticuerpos de manera simultánea. ¿Qué buscamos? La fórmula que produce una respuesta eficiente de los anticuerpos para poder predecir cómo hacer una buena vacuna contra la malaria. También queremos saber exactamente qué hacen los anticuerpos con el parásito. ¿Cómo lo matan? ¿Atacan de varios frentes? ¿Hay sinergia? ¿Cuántos anticuerpos se necesitan?

Los estudios que realizamos sugieren que la pequeña porción de un anticuerpo no es suficiente. Es posible que se necesiten altas concentraciones de anticuerpos contra múltiples proteínas del parásito. También sabemos que los anticuerpos matan al parásito de muchas maneras y, por ello, estudiarlos aisladamente puede no reflejar la realidad tal como es. Aprovechando que ahora podemos ver el parásito con mejor definición, con mi equipo queremos estudiar cómo hace nuestro organismo para superar esta complejidad. Creemos que esta información puede darnos las herramientas necesarias para que la malaria se erradique mediante la vacunación.

Gracias.

(Aplausos)

(Ovación)

(Aplausos)

Shoham Arad: Y, ¿cuán cerca estamos de una vacuna contra la malaria?

Faith Osier: Estamos en el comienzo de un proceso para poder saber qué debemos poner en la vacuna antes de empezar a fabricarla. Es decir que no estamos muy cerca, pero estamos en camino.

SA: Y tenemos esperanzas.

FO: Exactamente.

SA: Cuéntame qué es SMART y por qué es tan importante para Uds.

FO: SMART es una asociación que investiga el antígeno de la malaria de sur a sur. La idea "de sur a sur" hace referencia a nosotros, que estamos en África, para que la colaboración sea recíproca y lateral, en lugar de mirar siempre hacia EE. UU. o Europa, siendo que en África hay una fuerza importante. Y SMART, además de su objetivo de desarrollar una vacuna contra la malaria, también se dedica a capacitar a científicos africanos, porque la incidencia de la enfermedad en África es alta, y es necesario que otras personas sigan investigando en el campo científico, en África.

SA: Sí, por supuesto.

(Aplausos)

Una última pregunta. Sé que antes te referiste a esto, pero ¿qué cambios se producirían si hubiera una vacuna contra la malaria?

FO: Salvaríamos medio millón de vidas por año. Dos millones de casos. Se estima que la malaria representa para África un gasto de USD 12 mil millones por año. Es una cuestión económica. África simplemente sería más próspera.

SA: Muy bien. Gracias, Faith. Muchas gracias.

(Aplausos)