Erika Hamden
1,423,522 views • 7:18

Soy astrónoma y fabrico telescopios. Fabrico telescopios, en primer lugar, porque son geniales. En segundo lugar, porque creo que si queremos descubrir más sobre el universo, debemos observar el universo de una forma nueva. Las nuevas tecnologías en la astronomía —lentes, placas fotográficas, y otros dispositivos como los telescopios espaciales— nos han brindado nuevas formas de observar el universo y han contribuido de forma directa a un nuevo entendimiento de nuestro lugar en él. Pero esos descubrimientos tienen un costo. Costó el trabajo de miles de personas y 44 años conseguir que el telescopio espacial Hubble pasara de ser una idea a estar en órbita. Demanda tiempo, tolerancia al fracaso, y personas que cada día deciden no rendirse. Sé cuán difícil es esa decisión porque es lo que vivo a diario. La realidad de mi trabajo es que fracaso la mayor parte del tiempo, y aun así continúo porque así es como se fabrican los telescopios. El telescopio que ayudé a fabricar se llama "the faint intergalactic-medium red-shifted emission balloon". Es un nombre muy largo, así que le decimos "FIREBall". Pero no se preocupen, no va a estallar al final de la charla. Trabajé en FIREBall por más de 10 años y ahora lidero a las fantásticas personas que lo construyeron. FIREBall está diseñado para observar las estructuras menos visibles que conocemos: las enormes nubes de hidrógeno. Estas nubes son gigantescas. Son más grandes que cualquier otra cosa que puedan imaginar. Son enormes nubes de hidrógeno que estimamos circulan por las galaxias. Trabajo en FIREBall porque lo que verdaderamente quiero es cambiar nuestra visión del universo de que la luz proviene solamente de las estrellas, a una donde podamos ver y medir cada átomo en existencia. Tan sencillo como eso. (Risas) Pero poder observar al menos algunos de estos átomos es crucial para entender por qué las galaxias tienen la apariencia que tienen. Quiero saber cómo el hidrógeno ingresa en las galaxias y crea estrellas. Comencé a trabajar en FIREBall en 2008, no en el telescopio sino en un sensor de luz que es el núcleo del telescopio. Este nuevo sensor fue desarrollado por un equipo al que me uní en el Laboratorio de Propulsión a Reacción de la NASA. Nuestro objetivo era demostrar que este sensor sería muy bueno en la detección de hidrógeno. Mientras trabajaba en esto, destruí muchos sensores muy, muy costosos antes de notar que la máquina que estaba usando originaba un plasma que entraba en cortocircuito cuando colocábamos algo eléctrico en ella. Usamos otra máquina, debimos enfrentar otros desafíos, y tardamos años en hacerlo bien. Pero cuando ese primer sensor funcionó... fue glorioso. Nuestros sensores son 10 veces mejores que los más modernos que usábamos antes, y se están usando en todo tipo de telescopios. Estos sensores nos brindarán una nueva forma de observar el universo y nuestro lugar en él. Sensores listos, hora de construir el telescopio. FIREBall es un telescopio inusual, porque no se encuentra ni en el espacio ni en tierra, sino que cuelga de un enorme globo aerostático por medio de un cable y realiza observaciones durante una sola noche desde 40 km en la estratósfera, justo en los límites del espacio exterior. Esto se debe a que esta zona es mucho más barata que el espacio exterior. (Risas) Al construirlo, por supuesto, fracasamos varias veces: los espejos fallaban, algunos se rayaban y debían rehacerse; el sistema de refrigeración fallaba, todo un sistema debía rehacerse; fallos en la calibración, realizábamos pruebas una y otra vez; fallas en los lugares menos esperados: tuvimos la visita de una adorable pero muy enojada cría de halcón que aterrizó un día en nuestro espectrógrafo. (Risas) Pero fue uno de los mejores días en el transcurso de nuestro proyecto. (Risas) Me encantaba ese halcón. Una vez arreglados los daños del halcón, lo construimos para una prueba de lanzamiento en agosto de 2017. Pero el lanzamiento se pospuso por seis semanas de lluvia incesante en el desierto de Nuevo México. (Risas) Nos desanimamos, pero lo intentamos otra vez en agosto de 2018, el décimo año. Y el 22 de septiembre por la mañana, finalmente conseguimos lanzar el telescopio. (Aplausos) Dediqué tanto de mí, toda mi vida, a este proyecto. Y aún no puedo creer que esto haya pasado. Se tomó esta fotografía de nuestro globo durante la puesta del sol ese mismo día: se ve a FIREBall que cuelga de él y la luna casi llena. Me encanta esta fotografía. Dios, en verdad me encanta. Pero la miro y me dan deseos de llorar, porque al inflarse totalmente, estos globos son esféricos, y el nuestro no lo es. Tiene forma de lágrima porque tiene un agujero. A veces los globos también fallan. FIREBall se estrelló en el desierto de Nuevo México, y no conseguimos los datos que queríamos. Al final del día, me pregunté: "¿Por qué hago esto?". He pensado mucho en el por qué desde ese día. Y me doy cuenta de que todo mi trabajo ha estado lleno de cosas que se rompen y fallan, que no entendemos y por eso fallan, que simplemente nos equivocamos al primer intento así que fallan. Pienso en las miles de personas que fabricaron Hubble y a cuántos fracasos debieron sobreponerse. Tuvieron incontables fracasos, fracasos desoladores, incluso cuando llegó al espacio. Y ninguno de esos fracasos fue razón para rendirse. Pienso en por qué me encanta mi trabajo: quiero saber qué sucede en el universo. Todos ustedes quieren saber qué sucede en el universo. Quiero saber qué sucede con ese hidrógeno. Me he dado cuenta de que el descubrimiento es principalmente un proceso de determinar cuáles son las cosas que no funcionan, y los fracasos son inevitables en las fronteras del conocimiento. Y eso es lo que quiero hacer. Así que elijo seguir trabajando. Y nuestro equipo hará lo que todos aquellos que alguna vez construyeron algo hicieron: intentaremos una vez más, en 2020. Puede que se sienta como un fracaso hoy —así se siente de verdad—, pero será un fracaso únicamente si me rindo. Muchas gracias. (Aplausos)