David Steindl-Rast
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Hay algo que conocen de mí, algo muy personal, y hay algo que sé de cada uno de Uds. y que es muy central a sus inquietudes. Hay algo que sabemos acerca de todos a quienes conocemos en cualquier parte del mundo, en la calle, que es el motivo harto fundamental de lo que ellos hacen y de cualquier cosa que toleran, y es que todos nosotros queremos ser felices. En esto, estamos todos juntos. Como nos imaginamos nuestra felicidad, difiere de uno al otro, pero ya es mucho lo que tenemos en común, que queremos ser felices.

Mi tema es la gratitud. ¿Cómo es la conexión entre felicidad y gratitud? Mucha gente diría, bueno, es muy fácil. Cuando eres feliz, estás agradecido. Pero vuelvan a pensar. ¿Es realmente la gente feliz la que está agradecida? Todos conocemos a un buen número de personas que tienen todo lo que se necesitaría para ser feliz, y que no son felices, porque quieren algo adicional o quieren más de lo mismo. Y todos conocemos personas que sufren muchas desgracias, desgracias que nosotros mismos no querríamos tener, y que son profundamente felices. Irradian felicidad. Uno se sorprende. ¿Por qué? Porque se sienten agradecidas. Así que no es la felicidad la que nos hace agradecidos. Es el agradecimiento el que nos hace felices. Si creen que es su felicidad la que los hace agradecidos, piénsalo de nuevo. Es la gratitud la que los hace felices.

Podemos preguntar, ¿realmente qué entendemos por gratitud? ¿Y cómo funciona? Apelo a su propia experiencia. Todos sabemos por experiencia qué pasa. Experimentamos algo que es valioso para nosotros. Se nos da algo que es valioso para nosotros. Y realmente es dado. Estas dos cosas tienen que venir juntas. Tiene que ser algo valioso, y ser un verdadero regalo. No lo compraron. No se lo han ganado. No lo han intercambiado. No han trabajado por él. Solo les fue dado. Y cuando estas dos cosas vienen juntas, algo que es muy valioso para mí y que me doy cuenta de que se me da gratis, entonces el agradecimiento, espontáneamente, surge en mi corazón, la felicidad crece espontáneamente en mi corazón. Así es como se da el agradecimiento.

La clave de todo esto es que no podemos solo experimentarlo de vez en cuando. No podemos solo tener experiencias de agradecimiento. Podemos ser las personas que viven con gratitud. Un vida agradecida, ese es el punto. ¿Y cómo podemos vivir con gratitud? Experimentándola, haciéndonos conscientes de que cada momento es un momento dado, como decimos. Es un regalo. No lo hemos ganado. No lo conseguimos de ninguna manera. No tenemos de ninguna manera asegurar que habrá otro momento dado a nosotros, y sin embargo, es lo más valioso que nos puede ser dado, este momento, con toda la oportunidad que trae. Si no tuviéramos este momento presente, no tendríamos ninguna oportunidad de hacer nada o experimentar nada, y este momento es un regalo. Es un momento dado, como decimos.

Decimos que el regalo dentro de este regalo es la oportunidad. Por lo que estás realmente agradecido es por la oportunidad, no la cosa que nos es dada, porque si esa cosa lo fuera en otro lugar y no tuvieran la oportunidad de disfrutarla para hacer algo con ella, no estarían agradecidos por ello. La oportunidad es el regalo dentro de cada regalo, y tenemos este dicho, la oportunidad toca solamente una vez. Bueno, piénsalo de nuevo. Cada momento es un nuevo regalo, una y otra vez, y si pierden la oportunidad de este momento, otro momento nos es dado, y en otro más. Podemos aprovechar esta oportunidad, o podemos perderla y si aprovechamos la oportunidad, esa es la clave de la felicidad. He aquí la llave maestra para nuestra felicidad en nuestras propias manos. Momento a momento, podemos estar agradecidos por este regalo.

¿Significa esto que podemos estar agradecidos por todo? Ciertamente no. No podemos estar agradecidos por la violencia, la guerra, la opresión, la explotación. En lo personal, no podemos estar agradecidos por la pérdida de un amigo, por la infidelidad, por el duelo. Pero no he dicho que estemos agradecidos por todo. Digo que seamos agradecidos en cualquier momento dado por la oportunidad, e incluso cuando nos enfrentamos con algo que es terriblemente difícil, podemos elevarnos en esa ocasión y responder a la oportunidad que se nos da. No es tan malo como parece. En realidad, cuando lo miren y lo experimenten encontrarán que la mayoría de las veces, lo que se nos da es la oportunidad de disfrutar, y solo la perdemos, porque estamos apresurados en la vida y no nos detenemos a ver la oportunidad.

Pero de vez en cuando, algo muy difícil nos es dado, y cuando esta dificultad nos ocurre es un desafío estar a la altura de la oportunidad, y podemos sobreponernos aprendiendo de algo que a veces es doloroso. Aprender a ser pacientes, por ejemplo. Se nos dijo que el camino hacia la paz no es una carrera de velocidad, sino es más como una maratón. Requiere paciencia. Eso es difícil. Puede ser el defender su opinión, defender su convicción. Es una oportunidad que se nos da. Aprender a sufrir, mantenerse en pie, todas estas oportunidades nos son dadas, pero son oportunidades, y quienes se aprovechan de esas oportunidades son a quienes admiramos. Hacen algo más allá de la vida. Y quienes fallan, consiguen otra oportunidad. Siempre tenemos otra oportunidad. Esa es la maravillosa riqueza de la vida.

Entonces, ¿cómo podemos encontrar un método que aproveche esto? Cómo cada uno de nosotros puede encontrar un método para vivir con gratitud, no solo de vez en cuando estar agradecido, sino momento a momento estar agradecido. ¿Cómo podemos hacerlo? Es un método muy sencillo. Es tan simple que es en realidad lo que nos dijeron de niños cuando aprendimos a cruzar la calle. Para. Mira. Anda. Eso es todo. Pero ¿con qué frecuencia nos detenemos? Corremos por la vida. No paramos. Perdemos la oportunidad porque no paramos. Tenemos que parar. Tenemos que lograr quietud. Y tenemos que construir señales de alto en nuestras vidas.

Cuando estaba en África hace unos años y luego volví, me di cuenta del agua. En África, donde yo estaba, no tenía agua potable. Cada vez que abría el grifo, me sentía abrumado. Cada vez que prendía la luz, estaba tan agradecido. Me hizo muy feliz. Pero después de un tiempo, esto desaparece. Entonces puse pegatinas en el interruptor de la luz y en el grifo del agua, y cada vez que abría... agua. Así que lo dejo a su imaginación. Pueden encontrar lo que funciona mejor para Uds., pero necesitan señales de alto en sus vidas. Y cuando paren, a continuación, lo siguiente es mirar. Ver. Abran los ojos. Abran los oídos. Abran la nariz. Abran todos sus sentidos para esta maravillosa riqueza que nos ha sido dada. No hay ningún final, y de eso es de lo que se trata la vida, de disfrutar, de disfrutar de lo que nos es dado.

Y entonces también podemos abrir nuestros corazones, nuestros corazones a las oportunidades, las oportunidades también de ayudar a otros, para hacer a otros felices, porque nada nos hace más felices que cuando todos somos felices. Y cuando abrimos nuestros corazones a las oportunidades, las oportunidades nos invitan a hacer algo, y esto es lo tercero. Paren miren y luego vayan y hagan algo. Y lo que podemos hacer es lo que la vida nos ofrece en ese momento presente. Principalmente es la oportunidad de disfrutar, pero a veces es algo más difícil.

Pero sea lo que sea, si queremos aprovechar esta oportunidad, nos vamos con eso, seamos creativos, esas son las personas creativas, y ese leve parar, mirar, ir, es una semilla tan potente que puede revolucionar el mundo. Porque lo necesitamos, estamos en el momento actual en medio de un cambio de conciencia, y Uds. se sorprenderán si Uds. ... Siempre me sorprendo cuando oigo cuántas veces aparecen estas palabras "agradecimiento" y "gratitud". Por todas partes, una aerolínea agradecida, un restaurante agradecido, un café agradecido, un vino que es agradecido. Sí, incluso en un papel higiénico cuya marca es Gracias. (Risas) Hay una ola de agradecimiento porque las personas están tomando conciencia de lo importante que es y de cómo esto puede cambiar nuestro mundo. Puede cambiar nuestro mundo de maneras inmensamente importantes, porque si eres agradecido, no eres temeroso, y si no tienes miedo, no eres violento. Si eres agradecido, actúas con un sentido de suficiencia y no con una sensación de escasez, y estás dispuesto a compartir. Si eres agradecido, disfrutas las diferencias entre las personas, y eres respetuoso con todo el mundo, y eso cambia esta pirámide de poder bajo la cual vivimos.

Y no lo hace por la igualdad, sino lo hace por igual respeto, y eso es lo importante. El futuro del mundo será una red, no una pirámide, ni una pirámide invertida. La revolución de la que estoy hablando es una revolución no violenta, y es tan revolucionaria que incluso revoluciona el concepto mismo de revolución, porque una revolución normal es una en la que la pirámide del poder ha sido volcada y aquellos que se encontraban en la parte inferior ahora están en la superior y están haciendo exactamente lo mismo que lo que se hacía antes. Lo que necesitamos es una red de grupos más pequeños, más y más pequeños que se conocen, que interactúan entre sí, y así es un mundo agradecido.

Un mundo agradecido es un mundo de gente alegre. Gente agradecida es gente alegre, y la gente alegre, cuanta más y más gente haya, más tendremos un mundo alegre. Tenemos una red de vidas agradecidas, y se ha multiplicado. No entendemos por qué ha proliferado. Tenemos una oportunidad para la gente de prender una vela cuando se sienten agradecidos por algo. Y ha habido 15 millones de velas encendidas en una década. Las personas están tomando conciencia de que un mundo agradecido es un mundo feliz, y todos tenemos la oportunidad solo con el simple hecho de parar, mirar, ir, para transformar el mundo, para hacerlo un lugar feliz. Y eso es lo que espero para nosotros, y si esto ha contribuido un poco a hacer que deseen hacer lo mismo, paren, miren, vayan.

Gracias.

(Aplausos)