Oren Yakobovich
1,129,361 views • 14:35

Quisiera comenzar con la historia de Mary, una mujer de un pueblo africano. Sus primeras memorias son de su familia huyendo de protestas violentas orquestadas por el partido político en el poder. A su hermano lo asesinó la milicia apoyada por el Estado, y a ella la violaron más de una vez solo porque pertenecía al partido equivocado.

Una mañana, un mes antes de las elecciones, hubo un llamado en su pueblo, a otra junta para intimidar. En esta junta, había un señor frente a ellos, diciéndoles "Sabemos quiénes son, sabemos por quién van a votar, y si no van a entregar el papel correcto, nos vamos a vengar". Pero para Mary, esta junta es distinta. Ella se siente diferente. Esta vez, estaba esperando a que llegara el día, porque ahora trae una pequeña cámara escondida en el vestido, una cámara que nadie más puede ver. A nadie se le permite grabar video en estas juntas. Si lo haces arriesgas tu vida. Mary lo sabe, pero también sabe que la única manera de detenerlos y protegerse a sí misma y a su comunidad es exponiendo su intimidación, para que entiendan que hay alguien tras ellos, para ponerle un alto a la impunidad que sienten. Mary y sus amigos filmaron durante meses, en secreto, la intimidación del partido político en el poder.

(Video) ["Filmado con cámaras escondidas]

Hombre: Vamos a hablar de las próximas elecciones. Nada nos puede detener de hacer lo que queremos. Si nos enteramos de que están con [La Oposición] no los vamos a perdonar.

[Mitin de milicia de intimidación]

[El Partido] puede intimidarlos en cualquier momento. Los jóvenes pueden agredirlos.

["Interrupción de reunión política"]

A los que mienten diciendo que están otra vez con [El Partido], se les está acabando el tiempo.

["Jóvenes militantes del partido"]

Algunos han muerto por haberse rebelado. Algunos han perdido sus hogares. Si no cooperan con [El Partido], van a llevar una vida muy mala.

Oren Yakobovich: Estas imágenes se difundieron mundialmente, pero sobre todo, se difundieron de vuelta a la comunidad. Los responsables también las vieron. Entendieron que alguien está tras ellos. Se asustaron. Se rompió la impunidad. Mary y sus amigos forzaron al partido en el poder a no usar la violencia durante las elecciones, y salvaron cientos de vidas. Mary es nada más una de cientos de personas que mi organización ha ayudado a documentar violaciones de derechos humanos usando cámaras.

Mi trayectoria debió de haberme llevado por otro camino. Nací en Israel en una familia de derecha, y me acuerdo que siempre quise integrarme al ejército y servir a mi país y demostrar lo que creía que era nuestro derecho por toda la tierra. Me uní al ejército israelí justo después de la primer intifada, la primer rebelión palestina, y serví con una de las más estrictas, duras y agresivas unidades de infantería, y recibí el arma más grande de mi pelotón. Rápidamente, me convertí en oficial y tenía a soldados bajo mi mando, con el tiempo, me tocó servir en Cisjordania, y vi estas imágenes. No me gustó lo que vi. Me tomó tiempo, pero finalmente me negué a servir en Cisjordania y tuve que pasar un tiempo en la cárcel. Era un poco... (Aplausos) La verdad, no estuvo tan mal. Fue un poco como estar en un hotel, con comida de mierda. (Risas)

En la cárcel, me la pasé pensando que necesito que la gente sepa. Necesito que la gente entienda cómo es la realidad en Cisjordania. Necesito que oigan lo que yo oí, que vean lo que yo vi, pero también entendí que necesitamos que los palestinos, la gente que está sufriendo, puedan contar sus propias historias, no los periodistas o los cineastas que vienen de fuera.

Me uní a una organización de derechos humanos, una organización israelí llamada B'Tselem. Juntos, analizamos Cisjordania y escogimos a 100 familias que viven en las zonas de más riesgo: cerca de retenes, de bases militares, junto a los colonos. Les dimos cámaras y los capacitamos. Rápidamente comenzamos a recibir imágenes angustiantes de cómo los colonos y los soldados israelís abusan de ellos.

Quisiera compartirles dos videos de este proyecto. Ambos se difundieron en Israel y causaron un debate masivo. Y debo de advertirles, algunos de Uds. los encontrarán muy explícitos. Los hombres enmascarados que verán primero, son colonos judíos. Minutos antes de que la cámara se prendiera, se acercaron a una familia palestina que estaba trabajando su tierra y les dijeron que tenían que dejar la tierra, porque esta tierra pertenece a los judíos. Los palestinos se negaron. Veamos qué pasó. Los hombres enmascarados que se están acercando son judíos. Se están acercando a la familia palestina. Esta es una manifestación en Cisjordania. El hombre de verde es palestino. Lo van a arrestar en unos segundos. Aquí lo ven con los ojos vendados y esposado. En unos segundos, se arrepiente de haber venido a esta manifestación. Le dispararon en el pie con una bala de hule. Se encuentra bien.

No todos los colonos ni todos los soldados actúan así. Estamos hablando de una pequeña minoría que debe ser llevada ante la justicia. Estos videos, y otros similares, forzaron al ejército y a la policía a comenzar investigaciones. Se han enseñado en Israel, por supuesto, y también se expusieron ante el público israelí. Este proyecto redefine la lucha por los derechos humanos en los territorios ocupados, y logramos reducir el número de ataques violentos ahí.

El éxito de este proyecto me hizo pensar en cómo puedo llevar la misma metodología a otras partes del mundo. Tendemos a creer que hoy, con toda la tecnología, los smartphones y el Internet, somos capaces de ver y entender casi todo lo que pasa en el mundo, y la gente puede contar su historia, pero eso solo es parcialmente cierto. Aún hoy en día, con toda la tecnología que tenemos, menos de la mitad de la población mundial tiene acceso a Internet, y más de tres mil millones de personas, repito el número, tres mil millones de personas reciben noticias censuradas por aquellos en el poder. Más o menos al mismo tiempo, me contactó un gran tipo llamado Uri Fruchtmann. Es un cineasta y activista. Comprendimos que pensamos parecido, y decidimos establecer juntos la organización Videre. Mientras establecíamos la organización en Londres, viajábamos clandestinamente a lugares donde una comunidad estaba sufriendo abusos, donde estaban pasando atrocidades masivas, y que casi no se estaban reportando. Tratamos de entender cómo podíamos ayudar.

Aprendí cuatro cosas. La primera es que tenemos que involucrarnos con comunidades que viven en zonas rurales, donde ocurren violaciones lejos de la mirada pública. Tenemos que asociarnos con ellos, y tenemos que entender cuáles imágenes no se están viendo y ayudarlos a documentarlas.

La segunda cosa que aprendí es que tenemos que ayudarlos a filmar de manera segura. La seguridad debe ser prioridad. Donde trabajé antes, en Cisjordania, puedes sacar la cámara, y lo más seguro es que no te disparen, pero en lugares donde queríamos trabajar, nada más tratar de sacar tu teléfono y mueres, literalmente. Por eso decidimos llevar la operación en secreto cuando sea necesario, y usar más que nada cámaras escondidas. Lamentablemente no puedo enseñarles las cámaras escondidas que usamos, por razones obvias, pero estas son cámaras que hemos usado antes. Las pueden comprar sin licencia. Hoy en día estamos haciendo cámaras a la medida, como la que traía Mary en su vestido para filmar la junta de intimidación del partido político en el poder. Es una cámara que nadie puede ver, que se mezcla en el ambiente, con los alrededores. Ahora, la seguridad al filmar va más allá de las cámaras escondidas. La seguridad empieza mucho antes de que el activista prenda la cámara. Para mantener seguros a nuestros socios, evaluamos el riesgo de cada ubicación y de cada toma antes de que se haga, y tenemos un plan alterno por si algo va mal, y nos aseguramos de tener todo en su lugar antes de que nuestras operaciones empiecen.

La tercera cosa que aprendí es la importancia de verificar. Uno puede tener una gran toma de una atrocidad, pero si no se puede verificar, no vale nada. Recientemente, como en la guerra que ocurre en Siria o en Gaza, hemos visto imágenes que están escenificadas o traídas de otro conflicto. Esta información errónea destruye la credibilidad de la fuente, y ha dañado la credibilidad de otras fuentes confiables. Usamos muchas maneras de asegurarnos de poder verificar la información y de que podamos confiar en el material. Empieza con investigar a los socios, entender quiénes son y trabajar con ellos intensamente. ¿Cómo se filma una ubicación? Se filman las señalizaciones, los relojes, se filman los periódicos. Verificamos mapas, buscamos mapas, cruzando información, y también revisando los metadatos del material.

La cuarta cosa y la más importante que aprendí es cómo usar imágenes para crear cambios positivos. Para tener un impacto, la clave es saber cómo usar el material.

Hoy en día, estamos trabajando con cientos de activistas filmando en secreto. Trabajamos con ellos tanto para entender la situación en las ubicaciones y cuáles imágenes faltan para describirlas, quiénes están influenciando la situación, y cuándo liberar el material para avanzar en la lucha. A veces, se trata de poner algo en los medios, la mayoría locales, para crear conciencia. A veces, es trabajar con quienes toman las decisiones, para cambiar leyes. A veces, es trabajar con abogados para usarse como evidencia en las cortes. Pero casi siempre, la manera más eficiente de crear cambios sociales es trabajar dentro de la comunidad.

Les quiero dar un ejemplo. Fatuma es parte de una red de mujeres que luchan contra abusos en Kenia. A las mujeres en su comunidad las acosan constantemente rumbo a la escuela o al trabajo. Están tratando de cambiar el comportamiento social desde adentro. En el siguiente video, Fatuma nos lleva en su trayecto al trabajo. Su voz está sobrepuesta en imágenes que filmó usando cámaras escondidas.

(Video) Fatuma Chiusiku: Mi nombre es Fatuma Chiusiku. Tengo 32 años, soy madre, Y Ziwa La Ng'Ombe es mi hogar. Cada mañana, tomo el microbús número 11. Pero en vez de que el trayecto al trabajo sea en paz, cada día comienza con miedo. Vengan conmigo y usen mis ojos para sentir lo que siento. Al caminar, pienso: ¿Me van a tocar? ¿Agarrar? ¿Me va a violar este cobrador otra vez? Hasta los hombres adentro la manera en que me ven en que tocan mi cuerpo, se frotan contra mí, me agarran y ahora, al sentarme solo quisiera tener la mente llena de ideas sobre mi día, mis sueños, mis niños en la escuela, pero en vez de eso me preocupa que llegue el momento y me violen otra vez.

OY: Hoy hay un nuevo frente en la lucha por los derechos humanos. Yo antes llevaba una gran pistola. Ahora, traigo esto. Esta es un arma mucho más poderosa y mucho, mucho más efectiva. Pero tenemos que usar este poder sabiamente. Poniendo las imágenes adecuadas en las manos adecuadas y en el momento adecuado, realmente podemos lograr un impacto.

Gracias.

(Aplausos)

Gracias. (Aplausos)