Michael Porter
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Creo que todos somos conscientes de que el mundo hoy está lleno de problemas. Nos lo han dicho hoy, ayer y todos los días durante décadas. Problemas serios, problemas grandes, problemas urgentes. Nutrición deficiente, acceso al agua, cambio climático, deforestación, ineptitud, inseguridad, carencia de comida, falta de asistencia médica, contaminación. Los problemas se acumulan, y creo que lo que de verdad separa esta época de cualquier otra que pueda recordar en mi corta presencia en la Tierra, es la conciencia de estos problemas. Todos estamos muy conscientes.

¿Por qué nos resulta tan difícil enfrentar estos problemas? Es la pregunta con la que he estado luchando, desde mi perspectiva, muy diferente. No me ocupo de problemas sociales. Trabajo con negocios, ayudo a las empresas a ganar dinero. Que Dios lo permita. Ahora, ¿Por qué tenemos tantas dificultades con estos problemas sociales? Y, ¿realmente tienen alguna función los negocios? y si la tienen, ¿cuál es esa función? Creo que para abordar esa pregunta, tenemos que tomar aliento y pensar en cómo hemos entendido y reflexionado sobre los problemas y sus soluciones. Son grandes estos desafíos sociales a los que nos enfrentamos.

Ahora, creo que muchos han visto a las empresas como el problema o, por lo menos, como uno de los problemas, en muchos de los desafíos sociales que enfrentamos. Piensen en la industria de las comidas rápidas, en la industria farmacéutica, en la banca. Estamos en un punto bajo en el respeto hacia las empresas. No se ve a las empresas como solución. La mayoría las ve como un problema. Y en muchos casos, con razón. Hay muchos personajes malos por ahí, que han hecho mal las cosas, que realmente han empeorado el problema. Así que desde ese punto de vista, es quizás justificado.

¿Cómo se ven la soluciones a estos problemas sociales a los que nos enfrentamos en nuestra sociedad? Bueno, nos inclinamos por soluciones en función de las ONGs, en función del gobierno, en función de la filantropía. En efecto, un tipo de organización institucional propio de nuestro tiempo es el gran auge de las ONGs y de las organizaciones sociales. Esta es una forma única y nueva de organización que hemos visto crecer. Grandes innovaciones, energías enormes, y grandes cantidades de talento se han movilizado por medio de estas estructuras, para lidiar con todos esos desafíos. Y muchos de nosotros estamos muy involucrados en esto.

Soy profesor de negocios, pero he fundado, creo, 4 organizaciones sin fines de lucro. Siempre que me he interesado y he tomado conciencia de un problema social, es lo que he hecho, formar una ONG. Esa era la solución que pensábamos para lidiar con estos problemas. Hasta un profesor de negocios lo pensaba así.

Pero creo que ya llevamos así demasiado tiempo. Hemos estado conscientes de estos problemas durante décadas. Tenemos décadas de experiencia con nuestras ONGs y nuestras entidades gubernamentales, pero hay una realidad incómoda. La realidad incómoda es que el progreso no ha sido suficientemente rápido. No estamos ganando. Esos problemas aún parecen abrumadores e insolubles, y las soluciones que logramos son muy pequeñas. Estamos progresando gradualmente.

¿Cuál es la dificultad fundamental que tenemos para enfrentar estos problemas sociales? Si los despojamos de sus complejidades, tenemos el problema de la escala. No podemos expandir. Podemos progresar. Podemos mostrar beneficios. Podemos mostrar resultados. Podemos mejorar las cosas. Estamos ayudando. Estamos mejorando. Estamos haciéndolo bien. Pero no podemos expandir. No podemos hacer impacto a gran escala en esos problemas. ¿Por qué? Porque no tenemos los recursos. Y eso está muy claro ahora. Ahora está mucho más claro que en décadas pasadas. Simplemente no hay suficiente dinero para lidiar con estos problemas a gran escala, utilizando el modelo actual. No hay suficiente recaudación fiscal, no hay suficientes donaciones filantrópicas para enfrentar los problemas si continuamos como vamos. Tenemos que enfrentar esa realidad. La insuficiencia de recursos para hacerle frente a estos problemas es cada vez mayor, sobre todo en el mundo avanzado de hoy, con todos los problemas fiscales que vemos.

Así que si es fundamentalmente un problema de recursos, ¿dónde están los recursos de la sociedad? ¿Cómo se generan recursos, que vamos a necesitar para lidiar con todos estos retos sociales? Creo que la respuesta es muy clara: están en los negocios. Toda la riqueza es realmente creada en los negocios. Las empresas crean riqueza cuando satisfacen necesidades a cambio de una ganancia. Así es como se genera la riqueza. Es satisfacer las necesidades a cambio de ganancias lo que conlleva el pago de impuestos, de allí a los ingresos y a las donaciones caritativas. De ahí vienen todos los recursos. Solamente los negocios pueden generar recursos. Otras instituciones pueden utilizarlos para hacer trabajos importantes, pero solamente las empresas pueden generarlos. Y las empresas los generan cuando satisfacen necesidades a cambio de ganancias. Los recursos son generados abrumadoramente por los negocios. La pregunta entonces es, ¿cómo se podría aprovechar esto? ¿Cómo podemos hacer uso de esto? Los negocios generan esos recursos cuando obtienen ganancias. Esas ganancias son la pequeña diferencia entre el precio y los gastos necesarios para producir cualquier solución que haya creado una empresa para cualquier problema que tratan de resolver. Pero esa ganancia es la magia. ¿Por qué? Porque esa ganancia permite que cualquier solución que hayamos creado sea infinitamente escalable. Porque si podemos tener una ganancia, podemos multiplicarla por 10, por 100, por un millón, 100 millones, mil millones. La solución se vuelve autosostenible. Eso es lo que hacen los negocios cuando hay ganancia.

Ahora, ¿qué tiene que ver todo esto con los problemas sociales? Bueno, una forma de pensar es tomar esa ganancia y redistribuirla a los problemas sociales. Las empresas deberían dar más. Las empresas deben ser más responsables. Ese ha sido el camino que hemos seguido en los negocios. Una vez más, el camino que hemos seguido no nos está llevando a donde tenemos que ir.

Empecé como profesor de estrategia, y todavía lo soy. Estoy orgulloso de ello. Pero con los años, he trabajado cada vez más con problemas sociales. He trabajado en salud, en medio ambiente, en desarrollo económico, en la reducción de la pobreza, y mientras trabajaba cada vez más en el ámbito social comencé a ver algo que me impactó significativamente y repercutió en mi vida.

La sabiduría convencional en economía y la visión de negocio ha sido históricamente la de que existe una compensación entre el desempeño social y el rendimiento económico. La sabiduría convencional nos dice que los negocios obtienen ganancias causando problemas sociales. El ejemplo clásico es la contaminación. Si el negocio contamina, gana más dinero que si intenta reducir esa contaminación. Reducir la contaminación es muy costoso, por eso las empresas no quieren hacerlo. Resulta rentable tener un entorno de trabajo poco seguro. Es demasiado caro tener un entorno de trabajo seguro, por eso los negocios ganan más si el entorno laboral no es seguro. Esa ha sido la idea convencional. Muchas empresas han caído en esa idea convencional. Se resisten a mejorar el medio ambiente. Se resisten a mejorar del entorno laboral. Esa forma de pensar ha conducido, creo, a buena parte del comportamiento que hemos llegado a criticar en los negocios, que yo mismo he llegado a criticar.

Pero, cuanto más me metía en todos estos problemas sociales, uno tras otro, y en realidad, cuanto más intentaba hacerles frente, personalmente, en algunos casos, a través de organizaciones a las que pertenecía, estaba cada vez más convencido de que la realidad es todo lo contrario. Las empresas no obtienen ganancias causando problemas sociales, al menos no en sentido fundamental. Esa es una visión muy simplista. Cuanto más nos metemos en estos temas, mejor podemos entender que las empresas realmente generan ganancias cuando solucionan problemas sociales. De ahí viene la verdadera ganancia. Por ejemplo, la contaminación. Hemos aprendido hoy que en realidad reducir la contaminación y las emisiones genera ganancias. Ahorra dinero. Hace que el negocio sea más productivo y eficiente. No malgasta recursos. Tener un entorno de trabajo más seguro y evitar los accidentes, hace que el negocio sea más rentable, porque es una muestra de buenos procedimientos. Los accidentes son caros y costosos. Problema tras problema, empezamos a entender que en realidad no hay compensación entre el progreso social y la eficiencia económica en ningún sentido fundamental. Otra cuestión es la salud. Es decir, lo que hemos descubierto en realidad es que la salud de los empleados es algo que una empresa debe atesorar, porque la salud permite que esos empleados sean más productivos y puedan trabajar y no estén ausentes. El trabajo más profundo, el nuevo trabajo, el nuevo pensamiento en la interfaz entre las empresas y los problemas sociales; en realidad está demostrando que hay una sinergia fundamental y profunda, especialmente si no estás pensando en el corto plazo. En muy corto plazo, puedes a veces engañarte pensando que fundamentalmente hay objetivos opuestos, pero a la larga, en última instancia, estamos aprendiendo área tras área, que esto simplemente no es cierto.

Entonces, ¿cómo podríamos usar el poder de los negocios para abordar los problemas fundamentales que enfrentamos? Imagínense que si podemos hacerlo, podríamos escalar. Podríamos aprovechar esta enorme reserva de recursos y esta capacidad organizativa.

Y, adivinen qué. Está ocurriendo ahora mismo, finalmente. En parte gracias a personas como ustedes que están planteando estas cuestiones, año tras año y década tras década. Vemos a organizaciones como Dow Chemical liderando la revolución para eliminar las grasas trans y las grasas saturadas con productos nuevos e innovadores. Este es un ejemplo de Jain Irrigation. Esta es una empresa que ha traído la tecnología del riego por goteo a miles y millones de campesinos, reduciendo sustancialmente el uso de agua. Vemos a empresas como la compañía forestal brasileña Fibria que descubrió cómo evitar la tala de bosques antiguos. Usa el eucalipto y consigue mucho más rendimiento por hectárea de pulpa y produce más papel que lo podría lograr talando árboles viejos. Ves a empresas como Cisco que ha entrenado hasta el momento a 4 millones de personas en informática, siendo realmente responsable al ayudar a expandir las oportunidades al difundir la tecnología informática y hacer crecer toda la empresa. Hoy existe una oportunidad fundamental para las empresas de impactar y lidiar con estos problemas sociales. Esta oportunidad es la del negocio más grande que vemos en el mundo real.

La pregunta es, ¿cómo hacer para que las empresas quieran adoptar el tema del valor compartido? Esto es lo que llamo valor compartido: Abordar un tema social con un modelo de negocio. Eso es valor compartido. Valor compartido es capitalismo, pero en su forma más avanzada. Es el capitalismo como debe ser verdaderamente, satisfaciendo necesidades importantes, sin competir por pequeñeces, por diferencias triviales en las características del producto y en las cuotas del mercado. Valor compartido es cuando podemos crear valor social y valor económico al mismo tiempo. Es encontrar esas oportunidades que desatarán nuestras mejores posibilidades para abordar problemas sociales porque así podemos escalar. Podemos abordar el valor compartido en muchos niveles. Es real. Está sucediendo.

Pero para lograr que esta solución funcione, tenemos que cambiar la forma como las empresas se ven a sí mismas, y esto afortunadamente ya está en marcha. Muchas empresas se han quedado atrapadas en la idea convencional de que no deberían preocuparse por los problemas sociales, porque esto era algo periférico, que alguien más debería hacer. Ahora se ven empresas que aceptan la idea. Pero también tenemos que reconocer que las empresas no lo van a hacer con tanta eficacia si no logran que las ONGs y el gobierno trabajen en colaboración con ellas. Las nuevas ONGs que realmente hacen la diferencia son las que han conseguido estas cooperaciones, que han encontrado estas maneras de colaborar. Los gobiernos que han logrado un mayor avance son los que han encontrado maneras de habilitar el valor compartido en los negocios en lugar de ver al gobierno como el único responsable en la toma de decisiones. Y el gobierno tiene muchas maneras de influenciar la voluntad y la capacidad de las empresas para competir de esta forma.

Creo que si hacemos que los negocios se vean a sí mismos de forma diferente, y logran que otros los vean de forma diferente, podemos cambiar el mundo. Lo sé. Lo veo. Lo siento. Creo que los jóvenes, mis estudiantes de Harvard Business School, lo están entendiendo. Si podemos romper esta brecha, esta inquietud, esta tensión, este sentido de que no estamos fundamentalmente colaborando aquí en la conducción de estos problemas sociales, podemos resolverlo, y creo que, finalmente, hallaremos las soluciones.

Gracias.

(Aplausos)