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Translated by Sebastian Betti
Reviewed by Amaranta Heredia Jaén

0:11 Hola TEDWomen, ¿qué pasa? (Aclamación) No es suficiente. Hola TEDWomen, ¿qué pasa? (Aclamación) Me llamo Maysoon Zayid y no estoy ebria, pero sí el médico que me trajo al mundo. Cortó a mi mamá 6 veces en 6 direcciones diferentes, asfixiando a la pobre de mí en el proceso. Como resultado, tengo parálisis cerebral, por eso tiemblo todo el tiempo. Miren. Es agotador. Soy como una mezcla de Shakira y Muhammad Alí. (Risas) La P. C. no es genética. No es congénita ni puede contraerse. Nadie maldijo el útero de mi madre y no la contraje porque mis padres fueran primos hermanos, aunque lo son. (Risas) Solo pasa por accidentes, como el que me ocurrió al nacer. Ahora, les advierto, no soy fuente de inspiración. Y no quiero que ninguno de los presentes se sienta mal por mí, porque en algún momento de la vida, han deseado ser discapacitados. Vamos de paseo. Vísperas de Navidad, están en el centro comercial, conducen en círculos en busca de estacionamiento y ¿qué ven? 16 lugares vacíos para discapacitados. Y piensan: "Dios, ¿puedo ser al menos un poquito discapacitado?". (Risas) Además, les digo, tengo 99 problemas, y la P. C. es solo uno de ellos. De existir una olimpíada de la opresión, yo ganaría la medalla de oro. Soy palestina, musulmana, mujer, discapacitada y vivo en Nueva Jersey. (Risas) (Aplausos) Si con eso no se sienten mejor, quizá deberían hacerlo. Soy de Parque Cliffside, en Nueva Jersey. Siempre me encantó que mi barrio y mi enfermedad tuvieran las mismas iniciales. También me encanta que si quisiera caminar de mi casa a Nueva York, podría. Muchas personas con parálisis cerebral no caminan, pero mis padres no creen en el "no se puede". El mantra de mi padre era: "Puedes [can] hacerlo; bailar cancan". (Risas) Si mis 3 hermanas mayores limpiaban, yo limpiaba. Si mis 3 hermanas mayores iban a la escuela pública, mis padres demandaban al sistema escolar y se aseguraban de que yo también fuera, y si no sacábamos todas la nota máxima todas recibíamos la zapatilla de mi madre. (Risas) Mi padre me enseñó a caminar a los 5 años colocando mis talones en sus pies y simplemente caminando. Otra táctica que usaba era colgar un dólar en frente de mí para que lo persiguiera. (Risas) La stripper que llevo dentro era muy fuerte y... (Risas) Sí. El primer día en el jardín de infantes caminaba como un campeón de boxeo que ha recibido muchos golpes. Al crecer, solo había 6 árabes en mi ciudad y eran todos de la familia. Ahora hay 20 árabes, y siguen siendo todos de la familia. (Risas) Creo que nadie se dio cuenta de que no éramos italianos. (Risas) (Aplausos) Esto fue antes del 11-S y de que los políticos pensaran apropiado usar "Odio a los musulmanes" como lema de campaña. Las personas con las que crecí no tenían problemas con mi fe. No obstante, parecía preocuparles mucho que muriera de hambre durante el ramadán. Yo les decía que tenía suficiente grasa para vivir 3 meses enteros sin comer, así que ayunar del amanecer al atardecer es muy fácil. Bailé tap en Broadway. Sí, en Broadway. Es loco. (Aplausos) Mis padres no podían pagar la terapia física, por eso me mandaban a la escuela de danza. Aprendí a bailar con tacones, o sea que puedo caminar con tacones. Soy de Nueva Jersey, y allí queremos ser chic, así que si mis amigas usaban tacones, yo también. Y cuando mis amigas iban a pasar las vacaciones de verano en la costa de Jersey, yo no iba. Yo pasaba mis veranos en una zona de guerra, porque mis padres temían que si no volvíamos a Palestina todos los veranos, nos convertiríamos en Madonna. (Risas) En las vacaciones de verano a menudo mi padre trataba de sanarme, así que yo bebía leche de ciervo, me ponían tazas calientes en la espalda, me sumergía en el Mar Muerto, y recuerdo que el agua me quemaba los ojos y pensaba: "¡Funciona, funciona!". (Risas) Pero la cura milagrosa fue el yoga. Debo decir que es muy aburrido, pero antes de hacer yoga era una comediante de stand-up que no podía ponerse de pie [stand up]. Y ahora puedo sostenerme en la cabeza. Mis padres reforzaron esta idea de que podía hacer cualquier cosa, de que ningún sueño era imposible, y mi sueño era estar en la telenovela Hospital General. Fui a la universidad mediante la discriminación positiva y conseguí una beca para la UEA, Universidad del Estado de Arizona, porque entraba en todos los cupos. Era como el lémur mascota del departamento de teatro. Todos me amaban. Hice todas las tareas de los menos inteligentes, saqué la nota máxima en mis clases, y también en sus clases. Cada vez que hacía una escena de El zoo de cristal mis profesores lloraban. Pero nunca conseguí un papel. Finalmente, en mi último año, la UEA decidió hacer una obra llamada Bailan muy lento en Jackson. Es una obra de una chica con parálisis cerebral. Yo era una chica con parálisis cerebral. Así que empecé a gritar a los cuatro vientos: "¡Al fin tendré un papel! ¡Tengo parálisis cerebral! ¡Al fin libre! ¡Al fin libre! Gracias a Dios todopoderoso, ¡al fin soy libre!". No conseguí el papel. (Risas) Se lo dieron a Sherry Brown. Fui a increpar corriendo a la directora del departamento de teatro, llorando histéricamente, como si alguien hubiese matado a mi gato, a preguntarle por qué y ella me dijo que porque creían que no podría hacer las escenas de riesgo. Y le dije: "Disculpe, si yo no puedo hacer las escenas de riesgo, tampoco puede el personaje". (Risas) (Aplausos) Era un papel para el que literalmente había nacido y se lo dieron a una actriz sin parálisis cerebral. La universidad estaba imitando mi vida. Hollywood tiene una sórdida historia de audicionar actores sin discapacidad para papeles de discapacitados. Al graduarme, regresé a casa, y mi primera gira actoral fue como extra en una telenovela. Mi sueño se hizo realidad. Y sabía que sería ascendida de "compañera" a "mejor amiga loca" en un santiamén. En cambio, quedé allí como un jarrón, no se me veía más que la nuca, y era evidente para mí que los directores de reparto no contrataban actrices gorditas, no blancas, con discapacidad. Solo contrataban a personas perfectas. Pero había excepciones a la regla. Crecí viendo a Whoopi Goldberg, Roseanne Barr, Ellen, y todas estas mujeres tenían una cosa en común: eran comediantes. Por eso me hice humorista. (Risas) (Aplausos) En mi primer gira llevé cómicos famosos de Nueva York a Nueva Jersey, y nunca olvidaré la cara del primer cómico que llevé cuando cayó en la cuenta de que iba a alta velocidad por la autopista de Nueva Jersey con una conductora que tenía parálisis cerebral. Trabajé en clubes de todo EE. UU., y también en árabe en Oriente Próximo, sin censura y sin velo. Algunas personas dicen que soy la primera monologuista del mundo árabe. Nunca me gusta reclamar el primer lugar, pero sí sé que nunca oyeron ese pequeño rumor desagradable que dice que las mujeres no somos divertidas, y nos encuentran muy divertidas. En 2003, mi hermano de otra madre y padre, Dean Obeidallah, y yo lanzamos el Festival de la Comedia anglo-árabe de Nueva York, ahora en su 10.° año. Nuestro objetivo era cambiar la imagen negativa de los árabe-estadounidenses en los medios de comunicación y a la vez recordarles a los directores de reparto que sudasiático y árabe no son sinónimos. (Risas) Integrar a los árabes fue mucho más fácil que luchar contra el desafío del estigma de la discapacidad. Mi gran oportunidad llegó en 2010. Fui como invitada al programa de noticias por cable Cuenta atrás con Keith Olbermann. Entré como si fuera a un baile de graduación, me arrastraron a un estudio y me sentaron en una silla de ruedas. Miré a la directora y le dije: "Disculpe, ¿pueden darme otra silla?". Ella me miró y dijo: "Cinco, cuatro, tres, dos...". ¡Y estábamos en vivo! Así que me aferré al escritorio del presentador para no salir rodando de la pantalla durante el segmento, y cuando terminó la entrevista, estaba pálida. Al fin tuve mi oportunidad y la desaproveché. Sabía que no volverían a invitarme. Pero no solo el Sr. Olbermann volvió a invitarme, sino que quedé como participante a tiempo completo y pegó mi silla. (Risas) (Aplausos) Algo divertido que aprendí en directo con Keith Olbermann fue que las personas en Internet son escoria. Se dice que los niños son crueles, pero nunca se burlaron de mí ni de niña ni de mayor. De repente, mi discapacidad en Internet se volvió objeto de burla. Veía clips en línea con comentarios como: "¿Por qué tiembla?", "¿Es retrasada?". Y mi favorito: "Pobre bufona terrorista. ¿Qué enfermedad tiene? Realmente deberíamos orar por ella". Un comentarista sugirió incluso que agregara mi discapacidad a mi currículum: guionista, comediante, paralítica. La discapacidad es tan visual como la raza. Si alguien en silla de ruedas no puede hacer de Beyoncé, entonces Beyoncé no puede hacer de alguien en silla de ruedas. Los discapacitados son la... Sí, aplaudan, hombre. Vamos. (Aplausos) Los discapacitados somos la minoría más grande del mundo, y los más subrepresentados en el mundo del entretenimiento. Los médicos decían que no caminaría, pero estoy aquí delante de Uds. Sin embargo, de haber crecido con los medios de comunicación, no creo que estuviera. Espero que juntos podamos crear imágenes más positivas de la discapacidad en los medios y en la vida cotidiana. Quizá si hubiera más imágenes positivas, eso fomentaría menos odio en Internet. O tal vez no. Quizá aún necesitemos a toda la sociedad para enseñar bien a nuestros niños. Mi tortuoso viaje me ha llevado a lugares muy espectaculares. Llegué a camianar por la alfombra roja flanqueada por la diva de las telenovelas Susan Lucci y la célebre Lorraine Arbus. Llegué a actuar en una película con Adam Sandler y a trabajar con mi ídolo, el increíble Dave Matthews. Recorrí el mundo encabezando "Los árabes se han vuelto locos". Fui delegada en representación del gran estado de Nueva Jersey en la CND del 2008. Y fundé "Los niños de Maysoon", una organización benéfica para dar a los niños refugiados palestinos una ínfima parte de lo que mis padres me dieron. Pero el momento más importante --antes de hoy-- fue cuando... (Risas) (Aplausos) El momento más memorable fue cuando actué para el hombre que vuela como una mariposa y pica como una abeja, tiene Parkinson y se sacude como yo, Muhammad Alí. (Aplausos) Fue la única vez que mi padre me vio actuar en vivo, y le dedico esta charla a su memoria. الله يرحمك يابا [descansa en paz, papá] Me llamo Maysoon Zayid, y si yo puedo, Uds. también pueden. (Aplausos)