Enric Sala
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Si saltaran al azar en cualquier punto del mar hoy, seguramente, verían algo así. Sin peces grandes, sin peces porque los hemos pescado más rápidamente de lo que se reproducen.

Hoy quiero proponer una estrategia para salvar la vida marina y la idea tiene que ver mucho con la economía. En el 1999, había un pequeño lugar llamado Cabo Pulmo en Baja California, en México que era un desierto submarino. Los pescadores estaban frustrados con no tener suficiente pesca. Entonces, decidieron hacer algo que nadie esperaba. En vez de pasar más tiempo en el mar en busca de los últimos peces, decidieron parar de pescar completamente. Crearon un parque nacional en el mar, una reserva marina.

Cuando regresamos a Cabo Pulmo, diez años después esto es lo que vimos, lo que había sido un erial submarino se había convertido en un caleidoscopio de color y de vida. Lo vimos volver a su estado prístino en solamente diez años incluyendo el retorno de los grandes depredadores como los meros, los tiburones los jureles...

(Exclamaciones)

... ¡es guau! Es un lugar extraordinario. Si son buzos, vayan a Cabo Pulmo.

Y aquellos pescadores visionarios ahora están ganando más dinero a través del turismo. Cuando podemos alinear las necesidades económicas con la conservación pueden pasar milagros. Y hemos visto recuperaciones similares por todo el mundo.

Yo me pasé 20 años estudiando los impactos humanos en el mar. Pero ver con mis propios ojos la regeneración de lugares como Cabo Pulmo, me dio esperanza por lo que decidí, hace 10 años abandonar mi puesto como profesor en la universidad para dedicar mi vida a proteger más lugares en el mar, como estos.

En los últimos diez años nuestro equipo de National Geographic, Pristine Seas, mares prístinos hemos estado explorando, estudiando, documentando los lugares más salvajes del mar y trabajando con gobiernos para protegerlos. Todos estos lugares ya están protegidos cubriendo una superficie total del tamaño de la mitad de Canadá. Estos lugares son los Yellowstones, los Serenguetis del mar. Son lugares donde uno salta en el agua e inmediatamente está rodeado de tiburones.

(Risas)

¡Y esto es bueno, esto es bueno! Porque los tiburones son un signo de la salud del ecosistema. Estos lugares son máquinas del tiempo que nos enseñan el mar de hace 500 años, de hace 1000 años. Pero también nos muestran cómo podría ser el mar del futuro. Porque el mar tiene una capacidad extraordinaria de regeneración. Hemos visto recuperaciones impresionantes en solamente unos años. Lo que tenemos que hacer, es proteger más lugares que están en riesgo para que vuelvan a ser salvajes y llenos de vida.

Entonces la pregunta es: "¿Hay manera de acelerar la protección del mar?" Porque hoy en día solamente el 2 porcentaje del mar está protegido y eso no es suficiente. Estudios sugieren que necesitamos al menos 30 porcentaje del mar protegido no solamente para salvar a la vida marina, sino también a nosotros. Porque el mar nos da comida nos da más de la mitad del oxígeno que respiramos. Absorbe mucha de la contaminación de carbono que lanzamos a la atmósfera. Necesitamos un mar saludable para sobrevivir.

Entonces, ¿hay manera de acelerar esa protección? Yo creo que sí. Y una de las soluciones pasa por mirar a las aguas internacionales. Los países costeros tienen autoridad sobre 200 millas náuticas a partir de la costa. Todo lo que haya más allá se llaman aguas internacionales o también altamar en azul oscuro en este mapa. Son dos tercios del océano. Ningún país es responsable de la altamar, pero todos lo son, ya es un poco como el salvaje oeste ahí pasa de todo y nadie controla. Y hay dos tipos de pesca, principalmente, en altamar: en el fondo y en superficie.

La pesca de arrastre de fondo es la práctica más destructiva del planeta. Los superarrastreros, los barcos más grandes del mar, tienen redes tan grandes que pueden contener a una docena de aviones 747. Esas redes enormes destrozan todo a su paso incluyendo corales de profundidad, que viven en montañas submarinas que pueden tener miles de años de edad. La pesca en superficie se centra sobre todo en especies que migran desde la altamar hasta las aguas costeras, a las aguas de los países como atunes y tiburones. Y muchas de esas especies están amenazadas porque se han pescado demasiado.

¿Pero quién las pesca? ¿Quién pesca en altamar? Hasta ahora era difícil saberlo exactamente. Los países han sido poco transparentes con respecto a la pesca a larga distancia. Pero hoy, la tecnología satelital nos permite rastrear a barcos individualmente. Y esto es una revolución. Y esta es la primera vez que presentamos los datos que van a ver. Les voy a enseñar las rutas de dos barcos pescando a lo largo de un año utilizando un sistema automático de posicionamiento satelital. Este es un barco pescando atún y tiburones durante meses alrededor de la costa sur del continente africano. Al cabo de unos meses el barco se dirige a Japón para reabastecerse y poco después, aquí está pescando alrededor de Madagascar. Este otro barco es un arrastrero ruso que pesca bacalao en aguas rusas y también en las aguas internacionales en el Atlántico Norte. Gracias a Global Fishing Watch hemos podido rastrear a más de 3600 barcos de más de 20 países, pescando en altamar. Global Fishing Watch utiliza posicionamiento satelital e inteligencia artificial, para detectar automáticamente si un barco está pescando o navegando. Y dependiendo del tipo de movimientos también sabemos qué tipo de pesca realiza. Entonces, con un grupo de colegas internacionales científicos y economistas decidimos investigar quién pesca en altamar y quién se beneficia.

Mi colega Juan Mayorga de la Universidad de California en Santa Bárbara ha producido mapas detallados del esfuerzo pesquero. Esfuerzo significa cuánto tiempo y combustible se usa para pescar en cada punto del mar. Tenemos mapas para cada país que pesca en altamar China, Taiwán, Japón, Corea y España representan casi el 80 porcentaje del esfuerzo pesquero en altamar. Cuando unimos a todos los países, esto es lo que obtenemos: el mapa global de esfuerzo pesquero. Sabemos la identidad de cada barco en la base de datos por lo que sabemos la longitud del barco, el tonelaje la potencia de los motores, cuántos tripulantes hay a bordo... Con esto podemos calcular los costos de personal, los costos de combustible, etc. Por lo que, por primera vez, hemos podido calcular cuáles son los costos de pescar en altamar. Mientras más oscuro el rojo, más altos los costos.

Colegas de la Universidad de la Columbia Británica nos han podido iluminar cuánto está pescando cada país. También sabemos el precio del pescado cuando sale del barco. Combinado con los datos de esfuerzo hemos podido calcular también por primera vez, las ganancias, los ingresos de la pesca en altamar. Tenemos costos y tenemos ingresos por lo que, por primera vez, también, hemos podido calcular la rentabilidad de la pesca en altamar. Los beneficios económicos netos.

Ahí les voy a enseñar otro mapa. Los colores rojos significa que estamos perdiendo dinero pescando en esa área del océano. Los colores azules, significa que la pesca ahí es rentable. Aquí está. Parece bastante rentable ¿no? Pero hay dos factores importantes que tenemos que tener en cuenta. El primero es: Investigaciones recientes han revelado el uso de trabajos forzados o esclavitud moderna en altamar. Compañías usan la esclavitud moderna para reducir costos, para sacar más beneficios. En segundo lugar: Cada año los gobiernos subsidian a la pesca de altamar con más de 4000 millones de dólares.

Volvamos al mapa de los beneficios. Si asumiéramos que no hay esclavitud que a la gente se le paga un salario mínimo y descontamos los subsidios gubernamentales de nuestro cálculo el mapa se convierte en esto. La mitad de la pesca en altamar no es rentable. De hecho, los subsidios son cuatro veces mayores que los beneficios. Lo que este análisis económico nos revela es que, prácticamente, la totalidad de la pesca en altamar no tiene sentido. ¿Qué país, qué gobierno en su sano juicio subsidiaría, apoyaría a una industria anclada en la explotación y fundamentalmente destructiva? Y que tampoco es tan rentable.

Entonces... ¿por qué no cerramos todas las aguas internacionales a la pesca? Creemos una reserva marina gigante en altamar. Dos tercios del océano global. Estudios de la Universidad de California sugieren que tal reserva ayudaría a las especies de altamar que emigran, como los atunes y parte de ese incremento en la abundancia ayudaría a repoblar las aguas costeras de los países y las capturas de esas especies también se incrementarían, así como los beneficios porque los costos de la pesca se disminuirían y los peces que ahora los países grandes están pescando en el "salvaje oeste" los pescarían los países costeros. Y bueno, y los beneficios ecológicos serían enormes: proporcionar un refugio de dos tercios del océano para especies de depredadores como los atunes y los tiburones que son esenciales para la salud del ecosistema. Entonces proteger la altamar, las aguas internacionales tendría beneficios ecológicos económicos y sociales.

Pero, la verdad, es que la mayor parte de las compañías pesqueras no les importa el medio ambiente. Ganarían más dinero si no pescaran en altamar. Además, esto no impediría que pudiéramos alimentar a la creciente población humana porque la pesca de altamar representa solamente el 5% de las capturas marinas globales porque altamar no es tan productiva como las aguas costeras. Y las capturas de altamar se venden como artículos de alto standing, como el sashimi de tuna y la sopa de aleta de tiburón. Las capturas de altamar no contribuyen a la seguridad alimentaria global.

Entonces, ¿cómo vamos a hacer esto? ¿Cómo vamos a proteger las aguas internacionales? Ahora mismo, negociadores en las Naciones Unidas están comenzando discusiones para un nuevo tratado para la conservación en aguas internacionales. Pero esto no debería pasar a puerta cerrada. Esta es nuestra gran oportunidad y todos debemos asegurar que nuestros países van a apoyar la conservación de las aguas internacionales. Hay un precedente. En el 2016, 24 países y la Unión Europea acordaron proteger el Mar de Ross, el lugar más salvaje de las aguas alrededor de la Antártida lleno de vida salvaje como orcas, focas leopardo, pingüinos, y esas incluían naciones pesqueras como China, Rusia, España, Japón, pero decidieron que proteger ese lugar tan único era más beneficioso que explotarlo por poco beneficio. Ese es exactamente el tipo de cooperación internacional que vamos a necesitar. Lo podemos hacer de nuevo.

Si en 20 años nuestros hijos se lanzaran al azar en cualquier lugar del mar ¿qué es lo que verían? ¿Un desierto submarino como la mayor parte de nuestro océano hoy o una abundancia de vida? Nuestro legado para el futuro.

Gracias.

(Aplausos)