Andrew Dent
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Hablemos de ahorro. El ahorro es un concepto en el que reduces, reutilizas y reciclas, pero aún con un aspecto económico, tiene un potencial real de cambio. Mi abuela, ella sí sabía sobre el ahorro. Este es su frasco de cuerdas. Ella nunca compró cuerda. Básicamente, ella coleccionaba cuerdas. Venían de la carnicería, de los regalos. Ella las ponía en el frasco y luego las usaba cuando era necesario. Al acabar fuera que uno estuviera atando rosas o algo en la bicicleta, una vez acababa, la cuerda volvía al frasco. Esta es una idea perfecta de ahorro; usas lo que necesitas, en realidad, no se compra nada, así se ahorra dinero. Los niños también conocen inherentemente esta idea. Cuando se quiere tirar una caja de cartón, el niño promedio dirá: "¡No! Quiero usarlo para una cabeza de robot o una canoa para remar por un río". Ellos entienden el valor de la segunda vida de los productos. Creo que el ahorro es un contrapunto perfecto a la edad actual en la que vivimos. Todos nuestros productos actuales son reemplazables. Cuando obtenemos ese juguete brillante, nuevo y resplandeciente, es porque, básicamente, nos deshicimos del anterior. La idea de eso es, por supuesto, genial en el momento, pero el desafío es, que si seguimos haciendo esto, vamos a causar un problema. Ese problema es que realmente no hay manera. Cuando arrojas algo, normalmente va a un vertedero. Un vertedero es básicamente algo que no va a desaparecer y que aumenta. Actualmente, tenemos unos 1300 millones de toneladas de material cada año que van a los vertederos. Para el 2100, serán 4 mil millones de toneladas. En cambio, preferiría que empezáramos a ahorrar. Eso significa que pensemos en los materiales cuando están en los productos y también cuando se usan, y, al final de su vida: ¿cuándo se pueden usar de nuevo? Es la idea de cambiar por completo cómo pensamos de los residuos, y el desperdicio deja de ser una mala palabra. casi eliminamos por completo la palabra "desperdicio". Todo lo que buscamos son recursos. El recurso entra en un producto y luego puede ir a otro producto. Solíamos ser buenos en ahorro. Mi abuela, otra vez, solía usar viejos paquetes de semillas para empapelar las paredes del baño. Creo que, sin embargo, que hay empresas que comprenden este valor y lo están promoviendo. Y muchas de las tecnologías desarrolladas para la era inteligente también se pueden adaptar para reducir, reutilizar y ahorrar más eficientemente. Y como científico de materiales, lo que he estado rastreando en las últimas décadas es cómo las empresas se vuelven inteligentes en el ahorro, cómo pueden entender este concepto y sacar provecho de esto. Voy a explicar dos ejemplos. El primero es bueno; el segundo, no tan bueno. El primero es la industria automotriz. No siempre conocida como la más innovadora o creativa de las industrias, pero resulta que es realmente buena reciclando sus productos. El 95 % de cada auto que va por la carretera se recicla aquí. Y de ese auto, aprox. el 75 % del automóvil completo en realidad se usa de nuevo. Eso incluye, por supuesto, el viejo acero y aluminio, pero también los plásticos del guardabarros y los interiores, vidrio de las ventanas y el parabrisas y también los neumáticos. Hay una industria madura y exitosa que se ocupa de estos autos viejos y básicamente los recicla y los vuelve a usar como autos nuevos u otros productos nuevos. Incluso a medida que avanzamos hacia los autos a batería, hay empresas que afirman que pueden reciclar hasta un 90 % de los 11 millones de toneladas de baterías que habrá entre nosotros en 2020. Eso, creo, no es perfecto, pero ciertamente es bueno, y está mejorando. La industria que no funciona tan bien es la industria de la arquitectura. Uno de los desafíos de la arquitectura siempre ha sido que cuando construimos, no pensamos en derribar. No desmantelamos, no desarmamos, demolemos. Eso es un desafío, porque al final un tercio de todos los desechos de vertederos en EE. UU. son de la arquitectura. Necesitamos pensar diferente. Hay programas que realmente pueden reducir parte de este material. Un buen ejemplo es esto. En realidad, se trata de ladrillos hechos con viejos desechos de demolición. como vidrio, escombros o cemento. Se pone en un molino, todo junto, lo calientas y se hacen estos ladrillos, con los que construir más edificios. Pero es solo una fracción de lo que necesitamos. Mi esperanza es que con big data y geoetiquetado, podamos cambiar eso, y ser más ahorrativos cuando se trata de edificios. Si hay un edificio abajo del bloque que está siendo demolido, ¿hay materiales allí usables para el nuevo edificio que se está construyendo? ¿Podemos usar eso, la capacidad de entender que todos los materiales disponibles en ese edificio todavía se pueden usar? ¿Podemos básicamente ponerlos en un nuevo edificio, sin perder ningún valor en el proceso? Ahora pensemos en otras industrias. ¿Qué están haciendo otras industrias para crear ahorro? Bueno, resulta que hay muchas industrias que también están pensando en sus propios residuos y lo que hacer con ellos. Un simple ejemplo es el desperdicio que básicamente se generan como parte de procesos industriales. La mayoría de fundiciones de metales emiten gran cantidad de dióxido de carbono. Resulta que hay una compañía llamada Land Detector que está funcionando en China y también pronto en Sudáfrica, capaz de tomar ese gas residual, unas 700 000 toneladas por fundición, y convertirlo en unas 400 000 toneladas de etanol, equivalente a alimentar unos 250 000 automóviles un año. Ese es un uso muy efectivo de los desechos. ¿Qué hay de los productos más cercanos a su casa? Esta es una solución simple. Y, nuevamente, tomen la idea de reducir, reutilizar, pero también la ventaja económica. Es un proceso simple de cambiar de cortar y coser, donde típicamente se usan entre 20 y 30 materiales cortados de un paño grande y cosidos juntos o incluso a veces pegados, lo cambiaron y dijeron que acababan de tejer el zapato. La ventaja con esto no es solo una simplificación del proceso, también es "Tengo un material. Tengo cero desperdicio" y luego también, "puedo reciclar potencialmente eso al final de su vida". La fabricación digital también permite hacerlo de manera más efectiva. En este caso, en realidad está creando el límite teórico de la fuerza para un material: no puedes ser más fuerte por la cantidad de material que esta forma. Es un bloque simple básico, pero la idea es extrapolar esto, hacerlo en formatos grandes, Puedo convertirlo en edificios, puentes, pero también alas y zapatos de avión. La idea aquí es, minimizar la cantidad de material. Aquí hay un buen ejemplo de arquitectura. Por lo general, estos nodos metálicos se utilizan para sostener grandes estructuras de carpa. En este caso, estaba en La Haya, en un centro comercial. Usaron 1600 de los materiales de la izquierda. La diferencia es que al usar la solución de la derecha, redujeron el número de pasos de siete a uno, porque el de la izquierda está actualmente soldado, el de la derecha simplemente impreso. Y fue capaz de reducir el desperdicio a cero, cuesta menos dinero y también, porque está hecho de acero, puede reciclarse al final de su vida. La naturaleza también es muy efectiva en el ahorro. Piénsenlo: la naturaleza tiene cero desperdicio. Todo es útil para otro proceso. Y, en este caso, nanocelulosa, que es básicamente uno de los bloques de construcción muy buenos de celulosa, que es uno de los materiales que hace que los árboles sean fuertes, pueden aislarlo y funciona muy parecido a la fibra de carbono. Se toma eso de un árbol, se forman fibras, y luego esas fibras pueden fortalecer las cosas, como aviones, edificios, automóviles. La ventaja de esto, sin embargo, es que el bioderivado no solo proviene de un recurso renovable, sino que también es transparente, así se puede usar en productos electrónicos de consumo y en el envasado de alimentos. No está mal para algo que viene del patio trasero. Otra biofuente es la seda de araña sintética. Es muy difícil crear realmente seda de araña de forma natural. Básicamente se obtiene de las arañas, pero en grandes cantidades, tienden a matarse y a comerse unas a otras, por eso hay un problema al crearla, de la misma manera que sucede con seda regular. Y, lo que puede hacerse es tomar el ADN de la araña, y ponerlo en varias cosas diferentes. Se puede poner en bacterias, en levadura, en la leche. Y lo que se puede hacer es, producir leche o la bacteria en volúmenes mucho más grandes y luego, hilar un hilo y luego crear una tela o una cuerda. Una vez más, el bioderivado, tiene una fuerza increíble por eso lo están usando en cosas como chalecos antibalas y cascos y chaquetas de protección al aire libre. Tiene un gran rendimiento. Y de nuevo, es bioderivado, y al final de su vida, potencialmente puede volver a la tierra y hacerse abono volver a ser potencialmente utilizado como un nuevo material. Me gustaría dejarles con una última forma que es de base biológica, pero esto, creo, es como el último ahorro. Piense en el niño afiche para el consumo ostentoso. Es la botella de agua. Tenemos muchas que están en todas partes, estas son un problema en el océano. ¿Qué hacemos con ellas? Este proceso puede no solo reciclarlas, sino reciclarlas infinitamente. ¿Por qué es eso interesante? Porque cuando pensamos en reutilizar y reciclar metales, vidrio, cosas así, pueden reciclarse tantas veces como quieras. Hay metal en su auto que bien puede que haya venido de un Oldsmobile de los años 50, porque puedes reciclarlo infinitamente sin pérdida de rendimiento. Los plásticos se pueden reciclar una o dos si es una botella, si es una silla, lo que sea, si es una alfombra. Tras dos veces de reciclaje, ya bien sea en otra silla, etc. tiende a perder fuerza, ya no sirve de nada. Sin embargo, usando algunas enzimas, se puede reciclar infinitamente. Tomo una botella o una silla o algún otro producto de plástico, lo pongo con algunas enzimas, lo separan, básicamente vuelven a colocarse en sus moléculas originales. Y luego de esas moléculas, puedes construir otra silla o alfombra o botella. Entonces, el ciclo es infinito. La ventaja con eso, por supuesto, es que tiene una pérdida de recursos materiales potencialmente nula. De nuevo, la idea perfecta de ahorro. Y, en conclusión, solo quiero que piensen, si hacen algo, si son parte de una empresa de diseño, si están renovando su casa, cualquier cosa donde hagan algo, piensen en cómo ese producto podría ser potencialmente utilizado como una segunda vida, tercera o cuarta vida. Diseñen pensando en desmontarlo. Eso, para mí, es el último ahorro, y creo que eso es básicamente lo que a mi abuela le encantaría. (Aplausos)