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Translated by Fede Garay
Reviewed by Armando Maximo Hernandez Sanchez

0:12 Quiero que imaginen el hito que esto significó para las mujeres que fueron víctimas de violencia en la década de 1980. Ellas llegaban a las salas de emergencia a lo que la policía llamaba 'pelea de amantes'; donde yo hubiera visto una mujer que fue golpeada, yo hubiera visto una nariz rota y una muñeca quebrada y ojos hinchados. Y como activistas, hubiéramos tomado nuestras cámaras Polaroid, hubiéramos tomado su foto, hubiéramos esperado 90 segundos, y le hubiéramos entregado su fotografía. Entonces ella hubiera podido tener la evidencia necesaria para ir a la justicia. Estuvimos haciendo visible lo invisible.

0:58 He hecho esto por 30 años. He formado parte de un movimiento social que ha trabajado en acabar con la violencia contra mujeres y niños. Y durante todos esos años, he tenido una convicción apasionada aunque a veces no muy aceptada de que esa violencia no es inevitable, de que es aprendida, y si es aprendida, puede ser des-aprendida y puede prevenirse. (Aplausos)

1:37 ¿Por qué creo en esto? Porque es cierto. Es absolutamente cierto. Entre 1993 y 2010, la violencia doméstica contra mujeres adultas en los Estados Unidos ha disminuido un 64% y esas son muy buenas noticias. (Aplausos)

2:02 64%. Ahora, ¿cómo lo logramos? Tuvimos los ojos bien abiertos. Hace 30 años las mujeres eran golpeadas, eran acosadas, violadas, y nadie hablaba de eso. No había justicia. Y como activista, eso no estaba bien. Entonces, el primer paso en nuestra aventura fue organizarnos, y creamos esta extraordinaria red clandestina de mujeres increíbles que abrieron refugios, y si no abrían un refugio, abrían sus hogares para que aquellas mujeres y niños pudieran estar a salvo. ¿Y saben qué más hicimos? Organizamos ventas de pan, abrimos lavaderos de autos, e hicimos lo imposible para reunir fondos, y en un momento dijimos, saben, ya es hora de que nos presentemos ante el gobierno federal y les pidamos que paguen por estos extraordinarios servicios que estaban salvando la vida de personas. ¿Sí? (Aplausos)

3:01 Entonces: el segundo paso. Sabíamos que necesitábamos cambiar la ley. Y fuimos a Washington, y cabildeamos a favor del primer conjunto de leyes. Y me acuerdo estar caminando por los pasillos del Capitolio de EE UU, y tenía alrededor de 30 años, y mi vida tenía un propósito, y no podía imaginar que alguien estuviera en contra de esa importante legislación. Puede que yo tuviera 30 años y fuera muy inocente. Pero escuché acerca de un legislador que tenía un punto de vista muy pero muy diferente. ¿Saben cómo le llamó a esa importante legislación? Le llamó La Ley de Quitarle la Diversión al Matrimonio. La Ley de Quitarle la Diversión al Matrimonio. Damas y caballeros, eso fue en 1984 en los EE UU y yo hubiera deseado tener Twitter. (Risas)

3:56 10 años más tarde, después de trabajar muy duro, finalmente logramos que se aprobara la Ley contra la Violencia hacia las Mujeres, que es una ley revolucionaria que ha salvado muchas vidas. (Aplausos) Gracias. Estaba orgullosa de formar parte de ese trabajo que cambió las leyes y puso millones de dólares en comunidades locales.

4:17 ¿Y saben qué más logró? Recolectó datos. Y debo admitirlo, soy una apasionada de los datos. De hecho, soy una maniática de los datos. Estoy segura de que aquí hay muchos maniáticos de los datos. Soy una maniática de los datos. Y eso es porque quiero estar segura de que si gastamos un dólar, que el programa funcione, y si no funciona, debemos cambiar de plan.

4:38 Y quiero decir algo más: No vamos a resolver este problema construyendo más prisiones o incluso construyendo más refugios. Se trata de empoderar a las mujeres económicamente, se trata de curar a los niños que están heridos, y se trata de Prevenir con P mayúscula.

4:59 Y entonces, el tercer paso en esta aventura: sabemos que si queremos seguir progresando, tendremos que subir el volumen, tendremos que aumentar la visibilidad, y tendremos que interesar a la gente. Y sabiendo esto, fuimos al Consejo de Publicidad y les pedimos que nos ayudaran a desarrollar una campaña educativa, Y buscamos alrededor del mundo desde Canadá hasta Australia, Brasil y en partes de África, y tomamos este conocimiento y creamos la primera campaña de educación pública nacional llamada 'La Violencia Doméstica no tiene Excusa'. Miren uno de nuestros videos.

5:38 Hombre: ¿Dónde está la cena?

5:40 Mujer: Bueno, pensé que llegarías a casa más temprano, así que ya levanté todo, y...

5:44 Hombre: ¿Qué es esto? Pizza. Mujer: Si me hubieras llamado, yo hubiera...

5:47 Hombre: ¿Cena? ¿La cena lista es una pizza? Mujer: Cariño, por favor no levantes la voz. Por favor no... ¡suéltame!

5:52 Hombre: ¡Ve a la cocina! Mujer: ¡No! ¡Auxilio!

5:55 Hombre: ¿Quieres ver lo que duele? (Golpe)

5:57 Hombre: ¡Eso es lo que duele! ¡Eso es lo que duele! (Vidrio roto)

6:00 Mujer: ¡Auxilio!

6:03 ["Los niños tienen que sentarse y mirar. ¿Cuál es tu excusa?"]

6:06 Mientras estábamos en el proceso de publicar esta campaña, O. J. Simpson fue arrestado por el asesinato de su esposa y su amigo. Sabíamos que tenía una larga historia de violencia doméstica. Los medios se obsesionaron. La historia de violencia doméstica vino desde la última página, o mejor dicho desde ninguna página a la portada principal. Nuestros anuncios coparon las frecuencias, y las mujeres, por primera vez, empezaron a contar su historia. Los movimientos tienen que ver con momentos, y nosotros aprovechamos el momento. Y déjenme poner esto en contexto. Antes de 1980, ¿tienen una idea de cuántos artículos publicó The New York Times sobre violencia doméstica? Se los diré: 158 Y desde el 2000, más de 7000. Obviamente estábamos haciendo una diferencia.

7:04 Pero aun así se nos pasaba un elemento crítico. Así que, paso 4: teníamos que comprometer a los hombres. No podíamos resolver el problema dejando de lado al 50% de la población. Y ya les dije que soy una maniática de los datos. Las encuestas nacionales decían que los hombres se sentían acusados y no invitados a este diálogo. Entonces nos preguntamos, ¿cómo podemos incluir a los hombres? ¿Cómo podemos lograr que los hombres hablen sobre la violencia contra mujeres y niñas? Y un amigo mío me llevó a un lado y me dijo, "Quieres que los hombres hablen sobre violencia contra mujeres y niñas. Los hombres no hablan". (Risas) Les pido disculpas a los hombres del público. Sé que lo hacen. Pero dijo, "¿Sabes lo que hacen? Hablan con sus hijos. Ellos hablan con sus hijos como padres, como entrenadores". Y eso es lo que hicimos. Nos reunimos con los hombres en donde estaban y creamos un programa. Y entonces realizamos un evento que se quedará en mi corazón para siempre donde un entrenador de baloncesto estaba hablando a una sala repleta de hombres deportistas y de hombres de diversas extracciones. Y habló acerca de la importancia de entrenar niños para hacerse hombres y de cambiar la cultura de los vestidores y de darles a ellos las herramientas para tener relaciones saludables. De repente, miró hacia el fondo de la sala, y vio a su hija. la llamó por su nombre, Michaela, y dijo, "Michaela, ven aquí". Ella tiene 9 años y era algo tímida, pasó al frente, y le dijo, "Siéntate junto a mí". Ella se sentó junto a él. Le dio un enorme abrazo, y le dijo, "La gente me pregunta por qué hago este trabajo. Hago este trabajo porque soy su padre, y no quiero que nadie jamás le haga daño". Y como madre, lo entendí. Lo entendí. Sabiendo que hay tantas violaciones en campus universitarios que son tan difundidos pero no denunciados. Hicimos mucho por las mujeres adultas. Teníamos que hacer un trabajo mejor por nuestros niños. Lo hicimos. Teníamos que hacerlo (Aplausos)

9:15 Hemos recorrido un largo camino desde los días de la cámara Polaroid. La tecnología ha sido nuestra amiga. El teléfono móvil ha cambiado las reglas del mundo para darle poder a la mujer, y Facebook y Twitter y Google y YouTube y todos los medios sociales nos sirvieron para organizarnos para contar nuestra historia de una manera poderosa. Y entonces aquellos de Ustedes en el público que ayudaron a desarrollar esas aplicaciones y esas plataformas, como organizadores, les digo, muchísimas gracias. De verdad. Aplauso para Ustedes. (Aplausos)

9:55 Soy hija de un hombre que se unió a un solo club en su vida, el Club de Optimistas. No puedes forzar a alguien a hacerlo. Es su espíritu y su optimismo que están en mi ADN. He estado haciendo este trabajo por más de 30 años, y estoy convencida, ahora más que nunca, en la capacidad de la raza humana para cambiar. Creo que podemos doblar el arco de la historia humana hacia la compasión y la igualdad, y también fundamentalmente creo, y creo apasionadamente, que esta violencia no tiene por qué ser parte de la condición humana. Y les pido, únanse a nosotros en la creación de futuros sin violencia para mujeres y niñas y hombres y niños en todas partes.

10:50 Muchísimas gracias.

10:52 (Aplausos)